1)
Voy en el autobús y recibo un mensaje de Alicia preguntándome qué tal,
qué hago, etc... le cuento que estoy camino de un concierto en el
Auditorio, que tengo el abono y voy dos o tres veces cada mes, según
toque... tras averiguar que voy solo inmediatamente me contesta: "pues a ver cuando me invitas".
2) Otro día voy caminando hacia una popular sala de conciertos madrileña, recibo un mensaje de Ana María interesándose por mi paradero y lo que tengo entre manos, le cuento que estoy a punto de entrar a ver a Black Rebel Motorcycle Club... tras averiguar que me he desplazado solo al concierto inmediatamente me contesta: "la próxima vez me invitas y voy contigo".
3) Agosto está a punto de acabar y recibo un mensaje de Lorena preguntando qué es de mi vida, charlamos un poco y cuando le digo que la semana siguiente me voy a pasar unos días a la playa, yo solo, inmediatamente suelta: "pues invítame, me llevas y así hago algo yo también que este verano no he salido de la ciudad".
Lorena
tiene un novio que vive en otro país y al que presuntamente es fiel, ni
de coña pienso pasar mis breves vacaciones en su compañía pero decido
investigar hasta dónde sería capaz de llegar...
Planteo la
cuestión de si supondría algún problema para ella (o su novio) el hecho
de que nos fuéramos de viaje juntos y contesta que no tendría por qué
enterarse nadie... a si habría inconveniente en que ambos nos
desnudásemos en la misma playa contestó que ella ni de coña pensaba
hacer tal cosa... a si estaba dispuesta a compartir cama contesta un
impresentable "ah no sé... quizá, depende de lo bien que te portes".
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(A modo de aclaración añadiré que ninguna de ellas es amiga mía. Nos conocemos, nos hemos visto alguna vez muy esporádicamente, intercambiamos algún mensaje que otro, hubo tomate en el pasado pero ahora no... nada más)
A los dos primeros casos en
su momento no les dí ninguna importancia, pero a raíz de este último
(tan descarado) comencé a desconfiar metiendo a todas ellas bajo la
misma cuarentena. ¿Estaba siendo víctima de un ataque masivo de caradura
o eran imaginaciones mías?
Alicia
y Ana María son de esas chicas que cuando quedas con ellas rara vez
echan mano de la cartera, además son mandonas a la hora de proponer
sitios o vetarlos.
Yo no
me considero mezquino en esa cuestión y si estoy a gusto no me importa
pagar algunas rondas, pero cuando veo que a la tercera o cuarta
consumición no hay la más mínima intención de corresponder por parte de
la otra persona, comienzo a sentirme mal (subestimado, degradado) y
pierdo el interés.
La
última vez que salí con Ana María, de hecho, me fui repentinamente a
casa por ese motivo: me llamó ella para tomar una caña y cuatro bares
después seguía silbando y mirando al techo cuando nos servían.
Alicia es parecida, pero sale más barata: solo quiere ir a cafeterías y habitualmente pide café o infusiones.
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Hace poco he ido a un concierto de rock en mi ciudad y parece que lo huelen. Nada más entrar en el local Ana María me escribe y cuando le digo lo que estoy haciendo me responde: "A ver cuándo me llevas a alguna de esas cosas tan chulas que haces, que me aburro como una ostra..."
Al
día siguiente tengo una extraña conversación con Alicia. Después de
nuestro último café nos estuvimos besando en un portal cercano a su
casa, intento quedar con ella en otras circunstancias menos formales
pero su sugerencia me descoloca un poco.
"El
próximo domingo por la tarde si quieres quedamos, te lo reservo. Miras
la agenda cultural, algún cine, teatro o concierto... y me llevas,
¿vale?"
Viniendo
de quien viene la frase no puedo evitar que mi suspicacia reviente,
decido tantear el terreno, darle un último beneficio de la duda, ver por
dónde me sale: "a estas alturas de mes ando poco boyante, me temo que
no puedo invitarte a ninguna de esas cosas", escribo.
"Ahm -contesta- bueno... ya me llevas otro mes entonces, el domingo si eso me llevas a tomar café o merendar y listo"
¿Ha
pasado lo que pienso que ha pasado? ¿Estoy demasiado suspicaz o me ha
parecido que en cuanto he sugerido que no puedo invitar ya no está
interesada en explorar la agenda cultural? ¿Me ha concedido la gracia de
invitarla a un croissant a la plancha como premio de consolación?
Decido romper la baraja, jugar sucio: "una pena no disponer de la casa sola esa tarde, en vez de merendar podrías venirte a ver una peli..."
"Pues eso hay que ganárselo -contesta- y para eso vas a tener que sudar, ¡la fama cuesta! jaja"
Creo que he dado en la diana, señores... han cantado bingo: "¿Tanto voy a tener que sudar? Ya te vale...", deslizo.
"¡Anda claro! El que algo quiere algo le cuesta", sentencia... el bingo es correcto.
"El que algo quiere algo le cuesta" Siempre he odiado esa frase (en lo que a relaciones respecta) con todas mis fuerzas, cada vez que la oigo pienso que no me merece la pena mover un solo músculo para acercarme a esa persona... no necesito que nadie me otorgue la merced de "sacrificarse" para darme gusto a cambio de algún precio real o simbólico.
Quiero
merecer un beso o una caricia porque sí, porque el momento y las
ganas lo requieran, no por haber corrido con los gastos... quiero follar
porque la otra chica quiera hacerlo conmigo, no porque yo antes haya
superado todas las pruebas de una sórdida gincana.
Contesto
de mi forma habitual cada vez que me ponen a prueba en ese sentido:
"Vale, en ese caso esperaré a ver si tú quieres también para que cueste
lo menos posible"
"¡Qué tio!", responde.
"Yo
sé lo que quiero, si tú no quieres... chungo. No hay agenda cultural ni
cena o merienda que pueda cambiar eso", insisto, mordiéndome la lengua.
"Ya ya, ya lo sé -me interrumpe- pero hay etapas hasta llegar donde quieres... y eso es lo que tienes que currarte"
"Aahh, vale -recupero la palabra- a ver si no lo hago demasiado mal para así convencerte... (icono sonriente)"
Alicia parece sentirse súbitamente incómoda con la deriva de la charla y se despide a trompicones.
Cinco
minutos después, releyendo la charla me entra una nueva duda: ¿seguro
que ambos estamos hablando del mismo "premio/objetivo"? No me extrañaría que ni siquiera ESO haya quedado claro... en fin, que me lleve a algún sitio un día de estos y se lo preguntaré.




























