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jueves, 12 de marzo de 2015

"A ver cuándo me invitas/llevas..."‏

Hacía mucho tiempo que no me sucedía, ya traté el tema en una célebre entrada aquí publicada hace tres años... el caso es que de vez en cuando vuelve a pasar.

1) Voy en el autobús y recibo un mensaje de Alicia preguntándome qué tal, qué hago, etc... le cuento que estoy camino de un concierto en el Auditorio, que tengo el abono y voy dos o tres veces cada mes, según toque... tras averiguar que voy solo inmediatamente me contesta: "pues a ver cuando me invitas".

2) Otro día voy caminando hacia una popular sala de conciertos madrileña, recibo un mensaje de Ana María interesándose por mi paradero y lo que tengo entre manos, le cuento que estoy a punto de entrar a ver a Black Rebel Motorcycle Club... tras averiguar que me he desplazado solo al concierto inmediatamente me contesta: "la próxima vez me invitas y voy contigo".

3) Agosto está a punto de acabar y recibo un mensaje de Lorena preguntando qué es de mi vida, charlamos un poco y cuando le digo que la semana siguiente me voy a pasar unos días a la playa, yo solo, inmediatamente suelta: "pues invítame, me llevas y así hago algo yo también que este verano no he salido de la ciudad".

Lorena tiene un novio que vive en otro país y al que presuntamente es fiel, ni de coña pienso pasar mis breves vacaciones en su compañía pero decido investigar hasta dónde sería capaz de llegar...
Planteo la cuestión de si supondría algún problema para ella (o su novio) el hecho de que nos fuéramos de viaje juntos y contesta que no tendría por qué enterarse nadie... a si habría inconveniente en que ambos nos desnudásemos en la misma playa contestó que ella ni de coña pensaba hacer tal cosa... a si estaba dispuesta a compartir cama contesta un impresentable "ah no sé... quizá, depende de lo bien que te portes".

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(A modo de aclaración añadiré que ninguna de ellas es amiga mía. Nos conocemos, nos hemos visto alguna vez muy esporádicamente, intercambiamos algún mensaje que otro, hubo tomate en el pasado pero ahora no... nada más)

A los dos primeros casos en su momento no les dí ninguna importancia, pero a raíz de este último (tan descarado) comencé a desconfiar metiendo a todas ellas bajo la misma cuarentena. ¿Estaba siendo víctima de un ataque masivo de caradura o eran imaginaciones mías?


Alicia y Ana María son de esas chicas que cuando quedas con ellas rara vez echan mano de la cartera, además son mandonas a la hora de proponer sitios o vetarlos.
Yo no me considero mezquino en esa cuestión y si estoy a gusto no me importa pagar algunas rondas, pero cuando veo que a la tercera o cuarta consumición no hay la más mínima intención de corresponder por parte de la otra persona, comienzo a sentirme mal (subestimado, degradado) y pierdo el interés.

La última vez que salí con Ana María, de hecho, me fui repentinamente a casa por ese motivo: me llamó ella para tomar una caña y cuatro bares después seguía silbando y mirando al techo cuando nos servían.
Alicia es parecida, pero sale más barata: solo quiere ir a cafeterías y habitualmente pide café o infusiones.

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Hace poco he ido a un concierto de rock en mi ciudad y parece que lo huelen. Nada más entrar en el local Ana María me escribe y cuando le digo lo que estoy haciendo me responde: "A ver cuándo me llevas a alguna de esas cosas tan chulas que haces, que me aburro como una ostra..."

Al día siguiente tengo una extraña conversación con Alicia. Después de nuestro último café nos estuvimos besando en un portal cercano a su casa, intento quedar con ella en otras circunstancias menos formales pero su sugerencia me descoloca un poco.
"El próximo domingo por la tarde si quieres quedamos, te lo reservo. Miras la agenda cultural, algún cine, teatro o concierto... y me llevas, ¿vale?"

Viniendo de quien viene la frase no puedo evitar que mi suspicacia reviente, decido tantear el terreno, darle un último beneficio de la duda, ver por dónde me sale: "a estas alturas de mes ando poco boyante, me temo que no puedo invitarte a ninguna de esas cosas", escribo.
"Ahm -contesta- bueno... ya me llevas otro mes entonces, el domingo si eso me llevas a tomar café o merendar y listo"

¿Ha pasado lo que pienso que ha pasado? ¿Estoy demasiado suspicaz o me ha parecido que en cuanto he sugerido que no puedo invitar ya no está interesada en explorar la agenda cultural? ¿Me ha concedido la gracia de invitarla a un croissant a la plancha como premio de consolación?

Decido romper la baraja, jugar sucio: "una pena no disponer de la casa sola esa tarde, en vez de merendar podrías venirte a ver una peli..."
"Pues eso hay que ganárselo -contesta- y para eso vas a tener que sudar,  ¡la fama cuesta! jaja"


Creo que he dado en la diana, señores... han cantado bingo: "¿Tanto voy a tener que sudar? Ya te vale...", deslizo.
"¡Anda claro! El que algo quiere algo le cuesta", sentencia... el bingo es correcto.

"El que algo quiere algo le cuesta" Siempre he odiado esa frase (en lo que a relaciones respecta) con todas mis fuerzas, cada vez que la oigo pienso que no me merece la pena mover un solo músculo para acercarme a esa persona... no necesito que nadie me otorgue la merced de "sacrificarse" para darme gusto a cambio de algún precio real o simbólico.
Quiero merecer un beso o una caricia porque sí, porque el  momento y las ganas lo requieran, no por haber corrido con los gastos... quiero follar porque la otra chica quiera hacerlo conmigo, no porque yo antes haya superado todas las pruebas de una sórdida gincana.

Contesto de mi forma habitual cada vez que me ponen a prueba en ese sentido: "Vale, en ese caso esperaré a ver si tú quieres también para que cueste lo menos posible"
"¡Qué tio!", responde.
"Yo sé lo que quiero, si tú no quieres... chungo. No hay agenda cultural ni cena o merienda que pueda cambiar eso", insisto, mordiéndome la lengua.
"Ya ya, ya lo sé -me interrumpe- pero hay etapas hasta llegar donde quieres... y eso es lo que tienes que currarte"
"Aahh, vale -recupero la palabra- a ver si no lo hago demasiado mal para así convencerte... (icono sonriente)"

Alicia parece sentirse súbitamente incómoda con la deriva de la charla y se despide a trompicones.
Cinco minutos después, releyendo la charla me entra una nueva duda: ¿seguro que ambos estamos hablando del mismo "premio/objetivo"? 
No me extrañaría que ni siquiera ESO haya quedado claro... en fin, que me lleve a algún sitio un día de estos y se lo preguntaré.


martes, 25 de febrero de 2014

"DON'T ASK... DON'T TELL"

Estoy en un bar de una localidad costera del sur de España, el clima es maravilloso para esta época del año así que salgo en camiseta a la terraza para rematar mi cerveza y fumar un purito.
Ver a las chicas pasar (ligeras de ropa por primera vez en lo que va de temporada) también es un plus...

Se me acerca Roberto, lo conozco desde hace varios años de coincidir por las fiestas de la zona: me cuenta qué ha sido de su vida últimamente, nos preguntamos por amigos comunes, debatimos sobre la jornada de liga...
De repente pasa a nuestro lado una chica jovencita con un vestido mínimo y nos sonríe con picardía antes de sentarse en la mesa con el resto de sus amigos... "tengo que venirme a vivir aquí definitivamente", comento a Rober tras la deliciosa interrupción.

"¿Qué pasa? ¿El cuerpo te pide talego o qué? Pero si es una cría...", contesta.
"Oye -apunto con la brasa del purito la esquina donde se ha sentado la chica- para empezar no es tan cría, no lo conviertas en algo sucio..."

"Ya tio, pero es que algunas engañan mucho... parecen mayores pero luego resulta que..."
"Mira Rober -interrumpo- los americanos para según qué cosas son muy listos y allí para ciertos temas peliagudos inventaron lo que se conoce como "don't ask, don't tell"... lo hicieron durante un tiempo para controlar los casos de homosexualidad en el ejército, algo absolutamente tabú para ellos... como constitucionalmente no podían echar a nadie por ser gay idearon ese sistema a través del cual nadie del cuerpo te preguntaría en ningún momento de tu vida militar si eres homosexual y tú a cambio no lo harías público... así todos tan felices en cierta presunta inopia tan absurda como artificial"


Rober me mira boquiabiero. Doy un último trago a mi pinta y prosigo: "así que qué coño... ¡seamos políticamente correctos! Con chicas como esa de ahí me apunto al don't ask don't tell, además...ellas tampoco merecen saber lo carcamal que realmente soy..."

"Bueno tío, yo es que llevo ya un tiempo trabajándome exclusivamente el sector de las maduritas, de treintaytantos, separadas, divorciadas... dan mucho más juego", me responde Rober.
Choco mi vaso con el suyo y brindo "porque la horquilla de edad sea lo más amplia y variada posible"... apago el purito y regreso al interior del bar.

Pido otra pinta, me entretengo observando las diferentes bufandas de equipos de fútbol y rugby británicos que decoran las paredes del pub.

Veinte minutos después un par de chicas entran en el bar y se sitúan en la barra cinco metros a mi izquierda.
Voy al servicio y cuando regreso observo a Rober acercándose a una de ellas, me siento en mi taburete y oigo perfectamente su frase de entrada: "Oye, ¿tú sabías que en el ejército americano cuando eres homosexual no te preguntan si lo eres ni tú se lo puedes decir a nadie?"

"Dios mío -pienso- he creado un monstruo..."


jueves, 28 de noviembre de 2013

ADULTERIO - 1 - (preliminares)

AGOSTO: A pesar de estar casada acepta quedar conmigo a primera hora de una tarde de sábado, para una caña tan rápida como clandestina.
Me cuenta sus problemas en casa, su insatisfacción, la aburridísima existencia en el pueblo donde vive, un lío que tuvo con otro tipo casado varios meses atrás... le digo todo lo que quiere oir, lo que necesita, lo que ha venido a buscar... me siento a su lado y nos abrazamos, ella se desahoga un poco y acabamos besándonos.

Cuarenta minutos después ella se pone las gafas de sol y abandona el bar sola camino del coche... yo comienzo a caminar hacia mi casa escuchando "Oceania" de Smashing Pumpkins en los cascos, a mitad de camino me compro un helado.


OCTUBRE: Nuevamente me cita en el mismo bar oscuro y apartado, son las once y media de la mañana. En nuestras conversaciones previas se ha mostrado distante pero según la veo llegar tengo un buen presentimiento, su sonrisa la delata.
Nos sentamos en el rincón más alejado del local, a salvo de ojos indiscretos.

Se repite un poco el guión de la primera cita, tras una breve charla nos arrimamos pero esta vez no opone resistencia cuando intento meterle mano.
Nos besamos con ansia y le agarro las tetas por debajo de la camiseta, también el culo... ella me frota la entrepierna por encima del pantalón, la cosa se calienta tanto que finalmente me aparta de un empujón.
"No me compliques la vida", dice.


Pregunto cuándo volveremos a vernos y si estaría dispuesta a "profundizar" más en posibles futuros encuentros. Me dice que si lo que quiero es follar lo tengo muy complicado, que ella no haría "eso" a su marido.

Nos despedimos y de camino a casa pienso en qué diferencias sustanciales habrá, moralmente hablando, entre meterle el dedo (tal y como hice media hora atrás) o acabar introduciéndole otra parte de mi anatomía... si su marido notaría demasiado la diferencia, básicamente.


NOVIEMBRE: No acabo de pillar el punto a esta chica. No sé si simplemente tiene ganas de matar el rato soñando despierta, sin quemarse... si busca recambio masculino con vistas a realizar una substitución antes de que se acabe el partido... o si está demasiado ociosa (y carente) tras comprar el enésimo cuaderno de pasatiempos "Cincuenta sudokus de Grey" en los chinos.

Mantenemos una larga conversación por el messenger, por un lado no duda en arrojar ciertas picardías pero a la vez insiste en preguntarme si salgo con otras chicas, qué hago con ellas...
No miento, le digo que de vez en cuando hago lo que puedo con alguna que se preste, pero nada serio.
De repente se indigna y me dice que eso a ella no le gusta, que necesita que el chico de turno esté completamente pendiente de ella, exclusividad, que no le va mi rollo para nada, que si me veo con ella no debo ver a otras... contesto que me parece bien que no le guste cierto libertinaje, pero que su reproche suena un poco fariseo, dadas las circunstancias, proviniendo de una mujer casada.

Corta brúscamente la conversación y tarda semanas en volver a asomar por el messenger. Curiosamente el día que lo hace, ya en diciembre, actúa como si todo le diera lo mismo e insiste en quedar: "tengo que ir a la ciudad a mirar unos cursillos por la tarde, así que si te apetece tomamos unas cañas"

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DICIEMBRE: Hace un frío que pela. Entramos en una cervecería y según vamos a pedir el camarero se toma la libertad de recomendarnos una marca nueva que ha recibido. Yo rechazo la oferta pero ella se deja llevar.
Nos sentamos en una esquina y tras el primer sorbo casi escupe al suelo... "¡vaya puta mierda!", exclama... "empezamos bien", pienso.

No tardo en arrimarme pero me para los pies, recupera el tema de nuestra última charla, insiste en preguntarme acerca de la última vez que he follado y con quién. Digo que llevo casi un par de meses a dos velas, no se lo cree... hace bien, apenas han pasado tres días desde mi último descenso al garaje con una chica, pero bueno, si no contamos eso la verdad es que llevaba casi un par de meses a dos velas, o quizás uno.

Nuevamente dicta sentencia, me declara culpable de "llevar un rollo que a ella no le va para nada"... lejos de hacer propósito de enmienda y jurarle amor eterno agarro su mano, insiste en que "me caes de puta madre pero somos muy distintos" así que lógicamente beso su cuello... "ya me estás liando, no empieces, que ya sabes que luego te quedas con ganas de más", susurra...

"Hacemos una cosa -contesto- ya que has venido relájate, disfruta... y a cambio te puedes tomar mi Mahou y yo beberé esa basura que te han puesto..."

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La profecía se cumple, efectivamente me quedo con ganas de más.
El magreo en la esquina del bar es brutal, de esos que casi pierdes el sentido y la noción del tiempo. Pero tras mirar demasiadas veces el reloj (y el móvil, teme constantemente una llamada de su marido) da por concluida la cita: se coloca el vestido, baja al WC para recomponer su maquillaje y nos despedimos furtivamente.
Ya en la calle, ella tuerce a la derecha camino de la estación de trenes, yo me dirijo a la izquierda y de repente caigo en la cuenta de que han colgado los adornos navideños en las calles.

"Con el madrileño aquel con el que se lió en marzo me dijo que sí había follado... ¿por qué conmigo no?", pienso, formulando un lujurioso deseo bajo una de esas estrellas luminosas patrocinadas por El Corte Inglés...


-CONTINUARÁ-      (Pinche AQUÍ para leer la segunda parte)


jueves, 17 de octubre de 2013

OLA K ASE - NOVIAZGO EXPRESS

Viernes de finales de agosto, mediodía, conozco a Anamari en un chat, me da su dirección de messenger y nos conectamos, lo primero que hace tras mi saludo es iniciar una videollamada.

Está de vacaciones en Santander, me escribe desde un cibercafé. Sonríe a la cámara, es muy morena y lleva gafas grandes, me parece guapa.

A la segunda frase me dice si quiero que nos conozcamos cuando regrese a la ciudad, que si nos damos los móviles porque no tiene internet... me mosquea tanta urgencia, "mejor intercambiamos los números más adelante cuando ya vayas a venir, etc", contesto, dando largas.

Al día siguiente volvemos a coincidir un poco en el messenger. La tía vuelve a poner la cam, se ve que no concibe chatear de otra forma... y sus frases van directas a la yugular, sin rodeos.
"Bueno ke me kuentas... de mi te parezco... interesante o ke... sabes a mi me gusta la gente ke respeta... lo digo porke ay muxo pulpo y paso de idiotas ke ay bastantes por ai... si buscan diversion de un dia o 2 yo no, yo estoy ya para cosas mas serias, ya no tengo 15 años..."

Me cuenta que tuvo un novio hace tiempo, "duró 3 años, la distancia nos separó, se fue a madrid a trabajar y adios pampa mia!!!!"

Quito la cam, me siento interrogado y analizado, me dice que ella es tímida y no es una cualquiera... contesto que me parece bien, pero que yo en cambio no me considero para nada tímido.
Algo cambia tras esa afirmación.

"Mira por loke veo tu y yo somos muy distintos y me parece ke bamos por distintos caminos... a mi me enkantaria estar casda ya y con hijos y tu me parec ke estas mas a otro nivel... me entiendes, kiero a alguien ke sea komo yo, afin a mi... te gustaria casarte o pasas..."

"Mmm, sí claro -contesto, llevándome una mano a la cabeza- llegado el momento si diera con la chica adecuada... ¿por qué no?"
Anamari remata: "Y tu ves ke pueda haber algo serio entre tu y yo???"


Empiezo a confirmar lo que llevo pensando desde el primer momento que hablé con ella el día anterior: a Anamari se le va la pinza.

Le digo que en este caso el fin no justifica los medios y que esa casa no debe empezar a construirse por el tejado... no sé si entiende lo que quiero decir (yo tampoco estoy demasiado seguro) pero contesta un breve: "ya claro, eso sí"

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Dos días después regresa al cibercafé. Arranca fuerte: "he estado pensando sobre los dos... yo creo ke buscamos cosas distintas, busco a mi posible marido poco a poco... no puedo perder el tiempo, soy mayor y ya no soy una niña... mas o menos te puedes acer una idea de si encajo kontigo o no y luego puedes verme en persona si kiero..."

"Si quiero", dice... bueno, bueno.

Por suerte esta vez no ha conectado las cámaras, su discurso casi me provoca una sonora carcajada. "Tengo un blog que alimentar -pienso- no puedo dejar escapar esta elementa"

En vez de decirle "adios muy buenas y suerte" contesto un ambigo "yo es que prefiero hacerme una idea o juzgar la situación en persona, por aqui todo es muy engañoso... si eso cuando vengas de las vacaciones quedamos un día, tomamos algo y vemos"

"Si buscas sexo buscate a otra porke yo no, ya te lo digo..."
"Claro que no mujer", contesto.

Fin del chat, risas enlatadas.

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Vuelve de las vacaciones y me avisa para tomar un café. Ocho minutos antes de la hora convenida me empieza a acribillar a llamadas perdidas... llego a la plaza y nada más verla resuena en mi cabeza la banda sonora de "Misión Imposible".

Va vestida como una monja que tras haber ingresado en el convento en 1987 recibiera un permiso para salir al exterior vestida de paisano con las mismas prendas de entonces.
La melodía en mi cabeza cambia, ahora tarareo "my favourite things" del musical Sonrisas y Lágrimas, "girls in white dresses with blue satin sashes...snowflakes that stay on my nose and eyelashes..."

Oh sí, esto promete.


Caminamos cinco minutos hasta el bar pero en apenas treinta segundos ella ya muestra todas sus cartas: su peculiar manera de hablar, ese tono de señorona tan imposible en alguien con un rostro tan juvenil, su lenguaje corporal... juraría que está aterrorizada ante la cita y a la defensiva.

Por la calle no me mira y en el bar sigue igual, habla al aire, se dirige a un imaginario tercer convidado en nuestra mesa.
Dice que está muy nerviosa porque ese es el quinto o sexto café que se toma en el día... por el messenger ella me acribillaba a preguntas pero en persona no es tan brava, ahora el flexo lo apunto yo directo a su rostro y dirijo el interrogatorio: me cuenta que va a cumplir treinta y cinco años, me habla de su familia, de sus primos, de su tía de Santander, admite que jamás ha trabajado en su vida y ahora está echando curriculums pero no la llaman de ninguna parte...

Pregunto por su última relación y me habla de un chico, un amigo: "me enamoré de el y él de mi y tenia novia... y al final se kedo kon ella porke él era un xiko sin posibles y ella es de dinero aunke orrorosa... pero no hubo nada, un dia me dio un beso y ya, eso es todo aunque él quiso más... pero como no la soltaba pues se quedó o ella o yo... y se fue con ella... a mi me destrozó entera porke estaba ke daba mi vida por él... y se fue todo a la mierda... esto ha pasado el mes de febrero de este año asi ke figurate!!!"

Dice que le gusta mi colonia, descruza los brazos por un segundo (una ligera grieta en su postura ultradefensiva) para extender la mano diciendo que está muy nerviosa, que le tiembla la mano... se la agarro y ella la deja muerta, trémula, exánime.
La suelto y miro el reloj, pongo una excusa cualquiera y ponemos fin al encuentro.

En la calle me mira con cara de circunstancia y nos despedimos... según se aleja no dejo de pensar que en esa cazadora vaquera que me lleva quedarían de puta madre un par de aquellas chapitas fluorescentes del acid house...

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El ANSIA. Esa misma noche va a un cibercafé y se conecta.

"Holaaa qué tal... estabas muy nervioso, como yo...", comienza.
Contesto que sí, que por supuesto. Ejem...
"Y dime ke te pareci en persona???", pregunta.
Me lo pienso antes de contestar. "Mejor que por internet (icono sonriente), ¿y yo a ti?"
"Muy majete y coherente, no komo yo, jejejjej... ¿sentiste algo cdo estabas tomando el kafe conmigo? Ya vi que me tocaste la mano, porke me tokes una mano no pasa nada pero si me tokas más te doy una paliza..."
"No por dios, ¡descuida!", me parto.
"¿Y cdo te e tocado yo ke pasao? -insiste- dicen ke tengo lapiel muy suave, nose..."
"Me ha gustado tu tacto, sí -aplausos enlatados, ovación cerrada- el próximo día más (icono guiñando el ojo)
"Y en conjunto ke es lo k mas te gusta de mi? de cuerpo komo soy, jeje... te gustan las chicas delgadas como yo o gordas? Te confesare una kosa... soy virgen"


¡Corten!

La verdad es que no me sorprende lo más mínimo su confesión, tras conocerla si hubiera tenido que apostar me habría jugado un patrimonio a que lo era... pero me alucina que me diga estas cosas a través del messenger, aquella frenética parrafada, como una tragaperras descontrolada que no puede parar de escupir calderilla...

"Bueno, ser virgen no es ninguna enfermedad, no debes sentirte mal por ello", contesto.
"¿Y tú? ¿Lo eres? -retoma la ametralladora desde su nido de francotiradora- ¿que te parece que lo sea? Por eso estaba nerviosa... y por el café..."

Contesto que no lo soy, que no me parece ni mal ni bien que lo sea, lo único que me extraña es que haya estado tres años con aquel novio del que me habló y no mantuvieran relaciones... su respuesta es tan simple como genial: "sí, se tiene novio pero puedes ser virgen"

"Bueno si aora ke lo sabes si no kieres saber nada de mi, lo entendere... ke signo eras??? ayyyy 2 minutos y me voy a casa a comer... ke te parecieron mis ojos??? jejejjeje, stoy enamorada de mis ojaxos, me encantan, se corta..."

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Anamari me envía algunos mensajes al móvil esa semana, no contesto. Envío un correo diciendo que durante unos días estaré muy ocupado, que ya hablaremos.

¿Qué hacer con ella? Lo más sensato es dejarlo correr, huir de semejante trasto y no volver a hablar con ella... pero necesito un desenlace digno para esta entrada, decido volver a quedar con ella por segunda y última vez... y esta vez pienso entrarla.


    (CONTINUARÁ)   

-Para ver el desenlace pinche AQUÍ-



domingo, 27 de enero de 2013

DORMIR "COMO AMIGOS" (El nacimiento de Mr.Rific)

Hacía relativamente poco que Carlota y yo nos habíamos liado por última vez, tan poco... que aunque ambos habíamos decidido no seguir así y continuar nuestra relación en tono estrictamente amistoso, a la mínima oportunidad (o a la tercera/cuarta cerveza) nos asaltaban las dudas.

Así que (sabiamente) decidimos poner un poco de distancia, dejando de hablar y de quedar durante casi un par de meses.
En ese tiempo ella se independizó, comprando un pequeño apartamento en un pueblo de las afueras.

Una tarde de viernes en verano, me llamó para tomar un café y durante la conversación surgió el tema del piso. Sin que yo dijera nada se ofreció a llevarme hasta allí en su coche para enseñármelo.
La casa apenas tenía cuatro muebles y según me dijo tan solo había dormido allí una noche desde que le dieron las llaves.


Sacó del frigo un par de botellines de cerveza y nos los tomamos en la terraza, disfrutando de las vistas... de repente se hizo de noche y comenté que ya era hora de que me acercara de vuelta a la civilización, ella se estiró mostrando pereza y tras mostrarse extrañamente pensativa dijo: "oye, ¿y por qué no te quedas a dormir y te llevo mañana prontito cuando baje a la ciudad?"

Juro que no me esperaba aquella salida, Carlota jamás fue lanzada ni especialmente sexual, era la reina del magreo pero NUNCA llegaba hasta el final.
Había gato encerrado.

"Ok, acepto tu sofá, tiene bastante buena pinta", dije... pero ella sin inmutarse contestó que no, que menuda bobada, que podríamos compartir cama sin problema...

Aquel momento fue histórico, por primera vez en mi vida intimando con una chica decidí no saltar al vacío... es más, elaboré una estrategia.

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"No harás nada Rific, ¿me oyes? -me repetí a mí mismo en silencio en aquella terraza una y otra vez- Nada de nada..."

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Ella salió de su habitación con el pijama puesto, vimos un rato la tele, picamos algo y fuimos al dormitorio. Me prestó una camiseta grande de Bart Simpson, me quedé en calzoncillos y me la puse... nos metimos en la cama y siguiendo mi plan dije "buenas noches", me giré ofreciendo la espalda y cerré los ojos.

Silencio...

Apenas pegué ojo, no pude evitar excitarme. Carlota me gustaba, estaba bastante rica pero me tenía harto, siempre hacía lo mismo... te acercabas a ella y te repelía, ibas a besarla y protestaba o se resistía, la tocabas y parecía que molestabas... al final conseguías algo (migajas) pero a base de insistir y sentirte como un usurpador, como un pordiosero que obtiene una limosna a regañadientes de quien la entrega.
Atraer a los chicos para después pararles los pies, el deporte favorito de Carlota.


Aquella noche jugaríamos en su casa pero, para variar, con mis normas.

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A la mañana siguiente, cuando nos despertamos, yo tenía una erección de campeonato pero supe camuflarla. Desayunamos en la terraza y ella me miraba fijamente, sin disimular que algo se escapaba a su entendimiento...
"Sí... -pensé mientras encendía el primer cigarrillo del día- ...esto marcha"

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La semana siguiente Carlota y yo no hablamos nada, pero al llegar el viernes propuse que tomáramos un cafelito en el mismo bar de la vez anterior.

Nuevamente, con la excusa de que echara una mano cargando con unas cajas, insistió en que la acompañara al piso del pueblo... otra vez los botellines en la terraza, las luces a lo lejos... y mi insistencia en que ya era hora de regresar, rechazada con otra propuesta de hacer noche allí con ella.
Acepté, sintiendo un escalofrío al comprobar que todo estaba saliendo según lo previsto...

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Déjà vu. Ella salió del cuarto con el mismo pijama, vimos media peli que echaban en Antena 3, picamos unas patatas fritas y fuimos al dormitorio. Me prestó la camiseta de Bart, nos metimos en la cama y siguiendo mi plan dije "buenas noches", pero no me giré ofreciendo la espalda... sin perderle la cara, le di un fugaz beso en la comisura de los labios y quedándome quieto frente a ella puse una mano sobre su cadera.

Apenas tardó diez segundos en acercarse a abrazarme. Puse mi cara a un centímetro de la suya, pero no moví un músculo... fue ella quien me besó. Mi mano seguía inmóvil sobre su cadera, fue ella quien la acercó hacia su pecho...


Dos minutos después estábamos completamente desnudos, haciendo (para mi sorpresa) un suculento sesenta y nueve.

Curioso, pero gracias a no abalanzarme en la cama sobre "la Doctora No" la semana anterior (dejándola sumamente descolocada, sin poder poner en práctica su papel de inapetente ultrajada) pude volver a ser invitado a meterme en ella un par de noches más... y siendo precisamente Carlota quien (por una cochina vez) tomara la iniciativa.

Así fue como Mr. Rific nació, cierto viernes de verano.



martes, 28 de agosto de 2012

"FRUTA PROHIBIDA"

Conocí a una chica a través de un chat, era dos años mayor que yo y cuando le pregunté si tenía pareja me dijo que estaba casada, tenía dos hijas... pero recalcó que su matrimonio iba fatal y hacía aguas por todas partes.
Intercambiamos direcciones del messenger.

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Durante dos meses nuestras conversaciones fueron breves (siempre andaba muy liada con las niñas), esporádicas (se conectaba poco y de manera clandestina) y superficiales.

Hasta que un día se soltó un poco más de la cuenta y deslizó algunos de sus problemas conyugales: la ausencia constante del marido, el agotamiento de la relación, la pérdida de atracción, las discusiones diarias cada vez más subidas de tono... y las infidelidades.

No me habló de las de él, pero sí confesó haber tenido un lío ella hace unos meses con otro chico que conoció en un chat.



Vivía en un pueblo a setenta kilómetros de mi ciudad, de vez en cuando venía por aquí para hacer algunas compras así que dejé caer que en alguna de sus próximas visitas podríamos quedar y tomar algo... prometió pensárselo y que ya me iría diciendo.

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Un jueves a mediodía me dijo que seguramente vendría a la ciudad, que después me confirmaría... pero finalmente acabó resultándole imposible quedar.

A la noche me dijo que había estado en un centro comercial de las afueras con su madre y las niñas, lo curioso es que a esas mismas horas yo me encontraba en ese mismo centro comercial con una chica.
Seguramente nos debimos cruzar, pero ninguno nos dimos cuenta... el caso es que el cerco se cerraba.

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Al día siguiente (viernes) me dijo que el sábado veía factible pasar la tarde aquí, vendría en tren y me habló de cierto bar que se encontraba al lado de la estación, oculto en una especie de pasadizo... "nos veríamos allí, en mi situación como comprenderás no estoy para pasear por ahí alegremente".

La verdad es que me tenía un pelín descolocado, en nuestras conversaciones jamás surgió (ella no daba pie) la posibilidad de que ella buscara un lío fuera del matrimonio, pero yo tenía bien presentes dos cosas:
- ella ya había tenido uno en el pasado
- estaba dispuesta a quedar conmigo


A partir de ahi... pues mi cabeza no pudo evitar trazar un plan. De hecho esa misma noche salí con un amigo a tomar unas cañas y pasé delante del bar que me dijo, junto a la estación... y comprobé que si ella estuviera dispuesta (y yo jugaba bien mis cartas), a la vuelta de la esquina (para no tener que pasear mucho) había un par de pensiones donde poder rematar la faena en plan express.

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Pero no, al mediodía siguiente asomó por el messenger y me dijo que no podría bajar, que además acababa de tener con su marido una de las broncas más bestias que recordaba así que no estaba el horno para bollos.

Me limité a transmitirle ánimos con el follón doméstico y lamentar no poder vernos esa tarde, pero que "ya nos tomaríamos algo otro día, cuando se pueda".

Cinco minutos después me sorprendió con un súbito: "lo que sí podría es ir ahora un rato al centro comercial del otro día, ¿te va bien?"
Propuse un bar bastante oscuro que hay en la acera opuesta al centro comercial y ella aceptó vernos allí cuarenta minutos después.

No conocía el terreno (ni las alternativas para un posible plan B) como en el otro bar de la estación, aún así pillé un par de condones por si acaso... y me subí al bus urbano.

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Llegó a las 17:28, el bar estaba oscuro, fresco y vacío. Perfecto.
Mientras pedimos las cañas ella me miró detenidamente y soltó que le parecía un crío... en otras circunstancias yo consideraría dicha observación como un maravilloso cumplido, pero en un caso tan particular como éste quizás pueda jugar en mi contra.

Propuse ponernos en la esquina del fondo, en una de esas mesas encajonadas con asientos/bancos todo de madera en plan confesionario... aceptó y me senté frente a ella.
Finalmente se quitó las enormes gafas de sol y pude observarla con detalle: guapa. labios carnosos y unas tetas espectaculares.



Pregunté qué excusa había puesto para salir de casa así de repente y me dijo que tenía que comprar un regalo para nosequé cumpleaños, que después de nuestra caña (andaba pillada de tiempo, no podía ausentarse demasiado) cogería algo en el centro comercial... así que puse el reloj de arena boca abajo.

Dejé que se desahogara un poco contándome algunas penurias matrimoniales pero por suerte no entró en demasiados detalles ni llevó la cita al terreno del psicodrama.

Saqué (porque me interesaba mencionarlo para ver cómo respiraba) el tema del hombre aquel con el que estuvo meses atrás, me contó que lo conoció en un chat y sintió una conexión instantánea... él era de Madrid y quedaron dos o tres veces en mi ciudad, pero también estaba casado y con hijos así que la aventura no prosperó más allá de aquellos encuentros.

Por lo visto ella se pilló hasta las trancas y él reculó por supuestas "presiones familiares".

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Cambié de tema y llevé la conversación a cuestiones más frívolas consiguiendo que se relajara y riera un par de veces.

A las 17:55 de repente comenté que tenía dos dudas... primero pregunté acerca de su predisposición actual para quedar con chicos o conocer gente, a lo que respondió: "bueno, estoy aquí ¿no?"
Después me incliné levemente hacia delante y añadí: "pues lo segundo es si prefieres que me quede aquí sentado o si puedo ponerme allí (señalando el hueco libre de su banco) y darte un abrazo".

Ella sonrió, apartó el bolso de su izquierda y dio un par de palmadas sobre el banco... me senté y en cuanto la abracé empezó a besarme en la cara... yo respondí haciendo lo propio detrás de su cuello.
No me precipité a la hora de buscar su boca pero cuando la encontré sólo recibí un breve beso, casi casto.



Pasé de forzar la situación así que nos soltamos y acabamos la caña simplemente hablando, codo con codo... ella retomó brevemente el tema de lo mal que estaba en casa y traté de mostrarme comprensivo.

Cuando apenas quedaban unas gotas de cerveza en los vasos sugerí tomar otra (apenas eran las 18:10) pero ella tras mirar el reloj apretó los dientes con fastidio, me acarició la cara con la mano y se disculpó: "mejor no, ahora iré al centro comercial a pillar el regalo y regreso a casa, no puedo entretenerme demasiado..."
"No te preocupes -contesté- lo entiendo perfectamente"

Y entonces sí, antes de ir a pagar me acerqué y nos besamos como dios manda... después de lo cual ella susurró: "vámonos anda, que no quiero complicarme la vida".

Me incorporé del banco y al intentar salir me golpeé ligeramente el cogote con la lámpara que colgaba sobre la mesa, ella se llevó la mano a la boca... "ni yo quiero abrirme la cabeza", sonreí guiñándole un ojo.


miércoles, 20 de junio de 2012

"La Caprichosa Camiseta Roja de Mr.Rific"

Puede sonar a chiste, pero analizándolo con detalle... el éxito y el fracaso de la selección española de fútbol (desde que yo tengo uso de razón) ha estado íntimamente ligado a mi vida sexual.

Obviaré todos aquellos campeonatos que se disputaron durante mi infancia y primera adolescencia con la única excepción de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

La medalla de oro en fútbol prácticamente coincidió con la primera vez que compartí lecho (completamente desnudos ambos) con una chavalita de mi edad.
Hicimos unas cuantas cochinadas en plan "inocente" pero sin llegar a follar, con lo que la naturaleza de dicho encuentro sexual tuvo muchas semejanzas con aquel éxito de la selección olímpica sub-23... fue un trofeo muy bonito y celebrado pero en el mundo del fútbol nunca ha sido considerado "Caza Mayor".

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A comienzos del Mundial de 1994 conocí una chica de Palermo, estudiante de intercambio... me quedé prendado de ella y en una calurosa noche (de la que prefiero no acordarme) le tiré los trastos a lo bestia.
La bambina me rechazó de muy mala manera mostrándose bastante agresiva (llegué a esquivar una bofetada suya)... un par de semanas después Italia nos obsequió una de las eliminaciones más recordadas de siempre, con el famoso codazo de Mauro Tassotti reventando la nariz de Luis Enrique.



Desde entonces a aquella furiosa chica transalpina, entre mi grupo de amigos, se la recuerda como "La Tassotti".

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Durante la Eurocopa de 1996 estuve liado con Isabel. El torneo me pilló en plenos exámenes y apenas tenía tiempo de quedar con ella... por aquel entonces yo era bastante inocente y no sospeché nada pero por lo visto, mientras yo estudiaba, la niña se ponía las botas quedando con otro chico de su pueblo.

Una tarde me invitó a ir a su casa a ver el partido de cuartos de final que jugaba España contra Inglaterra, estaba sola y no pude evitar hacerme ilusiones, comprar condones, etc...

Nada más llegar me dio una lata de cerveza, me invitó a sentarme en el sofá y allí me contó que era preferible que dejaramos de vernos de esa manera, que mejor como amigos, etc...
Después, la muy cabrona me dijo que si quería podía quedarme a ver el partido en su casa sin problema... pero en su lugar dejé la húmeda lata de San Miguel sobre su mesita de cristal y me largué al bar donde estaban mis amigos.

Llegué de bastante mala hostia y apenas pude concentrarme ni disfrutar viendo el partido. Pero sí recuerdo que aquel día jugamos muy bien, merecimos ganar, el árbitro nos hizo la puñeta y finalmente nos eliminaron de mala manera tras una penosa tanda de penalties... el resumen perfecto de mis anteriores semanas con Isabel.

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Durante los Mundiales de 1998, 2002 y en la Eurocopa de 2000 estuve de pleno liado con estudios y (además) atravesando sendas malas rachas con el sexo opuesto.




Sin comerme ni un colín normal que la España de Clemente regresara a casa en la primera fase, Raúl fallara aquel penalty en el último minuto contra Francia y el árbitro egipcio nos atracara contra los coreanos...

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En la Eurocopa de 2004 organicé una encerrona (aprovechando la ausencia de mis padres) para que una chica viniera a ver el partido conmigo a casa, los dos solitos... ella aceptó y el plan pintaba de lujo.
Recuerdo cómo me mandó un entusiasta sms a la salida de su trabajo diciendo "¡ya estoy en camino!" lleno de iconos sonrientes... y yo emocionado preparando la mesa con la bebida y el picoteo, tras ordenar mi habitación dejándola lista para la posterior "celebración" de la victoria española.

Llegó diez minutos antes del arranque del partido, se descalzó y acomodó a mi lado en el sofá... pero de repente llamaron al portero automático.

La voz de tres inesperados amigotes retumbó en el descansillo: "Eh tío, venimos a hacerte una visita... ¡¡¡Abrenos que traemos un montón de cervezas!!!"



"¿Pero no tenéis otro sitio donde caeros muertos?", protesté, con la firme intención de no dejarles subir... pero mi amiga me hizo un gesto con la mano y susurró: "no pasa nada, que suban... ¡no vas a dejarles ahí tirados!".
Así que accedí a regañadientes.

Subieron y a pesar de ver el panorama no se cortaron un pelo... ella fue al WC un minuto antes del pitido inicial y cuando volvió le habían quitado el sitio a mi lado, tuvo que sentarse sola en una butaca lateral... mis amigos no pararon de vociferar y durante el intermedio la interrogaron/acosaron sin piedad.

Con semejante escenario, normal que esa tarde España acabara perdiendo contra Portugal, siendo eliminada contra todo pronóstico en la primera fase...

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Durante la célebre Eurocopa de 2008 mi racha sexual fue sorprendentemente positiva.
Justo antes del mítico partido contra Italia me acosté con una chica y nuestra suerte (en general) pareció que cambiaba... repetí jugada antes de la final contra Alemania y nuevamente todos los participantes en el conjuro quedamos satisfechos.
¡Campeones de Europa!

Dos años después, el día de la final del Mundial de Sudáfrica, quedé con una chica por la tarde antes de ir a ver con mis amigos el partido... con el único propósito de mentener relaciones sexuales y completar así una curiosa cábala personal iniciada semanas antes.

Y es que sería casualidad o no, pero aquel mes antes de cada partido de la selección tuve la suerte de organizar citas que acabaron en sexo... bueno, no siempre, un día no conseguí quedar con nadie y precisamente fue cuando el partido inaugural ante Suiza, la única derrota española a lo largo de todo un impecable campeonato.




Qué quieren que les diga, el caso es que no lo puedo evitar... cada vez que veo el gol de Iniesta sonrío al imaginarme esotéricamente coautor del mismo.

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Hace un par de semanas arrancó en Polonia y Ucrania la Eurocopa del 2012.
Coincidiendo con ella (ya es mala suerte) estoy atravesando cierta sequía sexual, lo cual a la vista de los más cercanos (y exitosos) antecedentes se ha visto traducido en un juego irregular por parte de la selección española y un ambiente enrarecido entre jugadores, entrenador, prensa y aficionados.

El próximo sábado juegan contra Francia el cruce de cuartos de final, me gustaría pensar que para entonces podré enfundarme la camiseta roja y quedar con alguna chica antes del partido para el tradicional conjuro erótico-victorioso, de hecho lo intentaré... pero (tras repasar mi agenda) al parecer precisamente este finde mis posibles alternativas son prácticamente nulas.

Uff, como acaben palmando...


lunes, 30 de enero de 2012

"PRINCESAS DISNEY"

Mi niñez transcurrió durante los años ochenta.
Por aquel entonces, durante las vacaciones, en los cines reestrenaban (entre otras) clásicos de Disney... así que tuve la oportunidad de ver en pantalla grande películas como: "El Libro de la Selva", "La Cenicienta", "Robin Hood", "Tod y Toby", "La Bella Durmiente", "101 Dálmatas", "Los Aristogatos", "La Dama y el Vagabundo", "Dumbo", "Peter Pan", etc...

En la siguiente década arrancó mi adolescencia: dejé de ver "cine infantil", me salieron algunos granitos en la cara, el afluente del rock desembocó en mi torrente sanguíneo... y comencé a ser habitual de la Filmoteca.

-Dicho de otra manera: de la producción de cine animado de Disney de los Noventa, los Aladines, Hércules, Tarzanes, Bellas y Bestias, Jorobados, Pocahontas, etc... no vi ninguna-

Precisamente fue en la Filmoteca donde conocí (hace un par de años) a una joven cinéfila con la que salí varias veces y (en al menos tres noches, que yo recuerde) llegué a mantener relaciones "íntimas".

Hace poco coincidimos de nuevo y quedamos en salir un día... al cine, por supuesto.
Me propuso una apuesta tontorrona (que ahora no viene al caso reproducir) y quien resultara ganador de la misma elegiría la película.

De haber ganado tenía pensado que fuéramos a ver "The Artist", en memoria de aquella tarde en la Filmoteca en que nos miramos emocionados al encenderse las luces de la sala, casi con lágrimas en los ojos después de la escena final de otro film mudo: "Tiempos Modernos".


Pero perdí la apuesta...

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Fuimos a un complejo de varias salas situado en un centro comercial, de camino me dijo que no desvelaría el título de la película ganadora hasta que llegásemos al mostrador de la taquilla y sacáramos las entradas...

Tras echar un vistazo a la cartelera y ver que en esos cines no proyectaban la que yo quería ver, crucé los dedos para que la seleccionada fuera una de entre la siguiente terna: "Los Descendientes", "Drive"... o la versión yanqui de la primera entrega de "Millenium".

Pero ninguna de ellas fue elegida, mi amiga se acercó a la taquillera y sus palabras me dejaron de piedra: "dos para la siguiente sesión de "El Rey León" en 3-D..."

Se volvió y me miró con gesto travieso, sacando un poco la lengua: "¿Qué pasa? Es genial... mi película favorita de Disney... me la sé de memoria y seguro que tú también, pero me hace ilusión verla en pantalla grande... ¡y además en 3-D!"

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Dentro de la sala sólo había niños muy pequeños acompañados de sus padres o abuelos... ella se rió de la situación y comentó que en caso de que alguien preguntase, seríamos "tío y sobrina".

Las luces se apagaron y nos pusimos las gafas... salió la tradicional cabecera del castillo Disney.
"Debo confesarte una cosa", dije...
"¿El qué?", me miró, con aspecto de azafata del "Un, Dos, Tres"
"Pues que yo no he visto nunca "El Rey León", esta será mi primera vez...", sonreí, tridimensionalmente.
"¿Pero qué me dices? ¿Que nunca la has visto???? Rific, ¡tú no has tenido infancia!", me soltó escandalizada...
"Oye, oye... -contesté- te recuerdo que cuando esta película se estrenó en España yo estaba a punto de cumplir diecisiete castañas..."

Se llevó la mano a la boca (ella nació en 1990) y puso ojos de cordera... "¡Es verdad! -susurró- no me había dado cuenta..."

Saqué un tubo pequeño de Lacasitos, lo descorché, agarré su mano y le eché unos pocos... después me acerqué a su oído y susurré: "Hakuna Matata..."


viernes, 28 de octubre de 2011

"La Fórmula de la Coca-cola"

Quedo con Celia para tomar una cerveza. Su llamada este mediodía me ha pillado de sorpresa, hace mucho que no nos vemos y con ella (siempre que sepa jugar bien mis cartas) existe la posibilidad de acabar en la cama (que dispone para ciertos menesteres) de la buhardilla del chalet de su hermano, allá en las afueras...

Camino del lugar de la cita me pregunto (ligeramente excitado) cuáles serán sus intenciones para el día de hoy.

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Vamos a una cervecería nueva que han abierto cerca de su barrio, entramos (huele a recién pintado) y ella deja el bolso sobre un taburete en lo que me dice qué va a tomar... abandonándome acto seguido para enfilar el camino del servicio.

El camarero se acerca a mi altura y saluda ("buenas, ¿qué va a ser?") con gesto altanero, apoyando su brazo derecho sobre la barra, dejándose caer sobre ella.
"Hola -sonrío al descubrir en la estantería varios botellines de cierta marca de cerveza que me gusta- póngame una Grimbergen Optimo Bruno y una Coca-Cola Light"


El fulano de repente me mira con gesto burlón y como si aquello se tratase de un puticlub y él fuera mi compañero de taburete esperando turno para subir a la habitación de Mesalina... me suelta (guiñando el ojo) la siguiente frase: "¿Una coca-cola light? Anda, píde otra cosa a la chica... que así no vas a conseguir nada de ella..."

"¿Perdón?", pregunto, alucinando.
"Que sí, tú hazme caso y pídele algo más fuerte", nuevamente me hace la seña de llevar "treinta y una" al mus.

"¿Y qué pasa si la coca-cola es para mi?", pregunto inclinándome hacia su lado de la barra...
"¡Eso no puede ser!", exclamó el barman, soltando una carcajada tan falsa como desagradable...

"¡Vaya hombre! -respondo poniéndome lo más serio posible- ...entonces vamos a hacer lo siguiente: mejor no me pongas ni la cerveza ni el refresco"
"¿Y qué va a ser pues?", pregunta, sin disimular su desconcierto.
"Nada. He cambiado de opinión y no vamos a tomar nada...", contesto, agarrando el bolso de Celia.

Ella regresa del WC y salgo a su encuentro... "Mejor nos vamos", digo señalando con una reverencia el camino hacia la puerta.

Ella toma su bolso y me mira extrañada... "¿Qué es lo que pasa?", pregunta, acompañándome obediente hasta la salida.
"No te lo vas a creer -sonrío- pero hemos ido a dar con el único bar del mundo donde no sirven Coca-cola..."

miércoles, 1 de junio de 2011

Mi gran boda Vasca

De un tiempo a esta parte, cada vez que recibo una nueva invitación de boda (una especie de fiebre, esa de casarse, entre aquellos que me rodean) la recibo con cierta pereza o fastidio... pero en esta ocasión no me importa asistir ya que el evento tiene lugar en la que es (probablemente) mi ciudad favorita del mundo: Donosti.

Se casa una de mis numerosas primas de allí, es una boda familiar así que apenas conozco a nadie de entre la juventud asistente (amigos/as de los novios) con lo que me limito a charlar con primos, tíos y demás parentela... todo muy tranquilito.
La tregua dura hasta el arranque del baile y la barra libre, es entonces cuando suena un "click" en mi cerebro y (olvidándome incluso de la presencia de mis pobres padres) me disperso en plena batalla.

Durante las primeras tres copas observo a las chicas que se mueven por la pista y localizo a unas cuantas de lo más interesante... intento distinguir quiénes van acompañadas para no hacer el ridículo abordándolas y comento la jugada con uno de mis primos (al que no hay manera humana de despegar de la barra): "ni lo sueñes, con las neskas de Donosti está la cosa de lo más jodida... aquí ligar es chunguísimo"


De repente, el DJ de la fiesta agarra el micro y antes de poner una canción exclama una frase (para mi) providencial: "dedico esta canción a las amigas de la novia, sólo ellas saben lo que ha podido pasar en Sevilla... ¡Qué peligro tenéis!"

Y entonces arranca la inevitable "Vivir así es morir de Amor" de Camilo Sesto y un grupo de chicas enloquecen haciendo corrillo junto a la novia, ejecutando (torpes, pero divertidas) una especie de coreografía muy familiar para la cuadrilla...
...el sugerente gesto que una de ellas hace regodeándose en la palabra "melancolíííííaaaaa" la convierte en mi objetivo número uno.

Acabada la canción y dispersado el corrillo me acerco a ella copa en mano y le pregunto: "¿tú también eres de las que han ido a Sevilla?".
(Si mi corazonada no falla ese debería ser -por las reacciones que he observado- el lugar donde las amigas han estado de despedida de soltera)
"¡Pues sí!" -exclama con entusiasmo- "nos lo pasamos genial, fue un finde de traca..."

El Tanqueray con tónica comienza a saberme a gloria tras comprobar que mi teoría es cierta, sigo hablando con ella un rato (un tema como ese da mucho juego) pero cuando llego a esa parte en la que empiezo a interesarme por cosas suyas personales... le da por recular y hablarme de su novio, al que comienza a buscar por la sala nerviosamente con la mirada...
(Me he precipitado -pienso- debí haberme fijado antes en que esta chica iba acompañada del musculitos aquel)


Regreso a la barra. "Buen intento, se te ve suelto.. pero insisto: aquí no hay quien folle", sentencia nuevamente mi primo, quien al parecer está pasando la tarde entretenido exclusivamente (por este orden) en mamarse y observar mis correrías.

La siguiente hora hago la misma "pregunta sevillana" a otro par de chicas pero ninguna parece interesada en prolongar la charla en exceso... se acaba el baile y nos llevan a todos a la orilla contraria del Urumea, a seguir la fiesta en otro local.

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Con la llegada de la noche parece que mi suerte cambia... ¡y precisamente con una amiga de la novia que no fue a Sevilla!
Es de Madrid, rubia y de bastante buen ver... por lo visto fue compañera de piso de mi prima en Londres un verano hace años (buenas amigas a pesar del tiempo transcurrido y la distancia)... hablamos un buen rato, me intereso por su estado civil, sus planes para el resto de la noche, dónde se aloja... y responde a todo enviando señales favorables, cuando no coqueteando descaradamente.

Y en esto que por sorpresa irrumpe la novia (aún vestida de blanco) y se mete en nuestra conversación... reimos los tres juntos unos minutos, comentando anécdotas de la ceremonia, el banquete, etc... hasta que sin venir a cuento mi prima agarra del brazo a la madrileña para llevársela donde están el resto de amigas.
"¿Qué haces?" -protesta la rubia que no fue a Sevilla, tratando de zafarse- "ya iré, que ahora estoy aquí muy bien..."
Mi prima intenta ser discreta, se la lleva dos pasos más atrás, procura hablar bajito pero no consigue evitar que su "¿pero qué estás haciendo? ¡Si mi primo es un crío!" llegue a mis oídos.

(¿Un crío? No me lo puedo creer... yo tengo casi 33 años, mi prima 37... su amiga tendrá 36 como mucho... ¿son imaginaciones mías o está acusándola de asaltacunas cuando ambos tenemos edad de haber visto jugar a Arkonada?)

La madrileña protesta en voz baja, su rostro refleja una mal disimulada mueca de contrariedad... mi prima ejerce (algo así como) un derecho a veto y en virtud del poder otorgado por su inmaculado vestido nupcial, agarra de nuevo el brazo de su amiga, decretando: "¡tú a mi primito no te lo follas!"
Punto.


Y se la llevaron de mi lado...
A la salida del bar la cuadrilla femenina marcha al completo al Bataplan... dos primos y yo continuamos la timba en lo Viejo.

Allí una chica me ofreció fumar de un canuto que lió con marihuana procedente de sus tetas (ahí metió su mano sacando el ingrediente estrella), pero esa es otra historia...


miércoles, 18 de mayo de 2011

"MOVIOLA" (La Buena, el Feo... y lo Malo -2ª parte-)

(VIENE DE LA ENTRADA ANTERIOR)   -PARA LEERLO PINCHE AQUÍ-

4 DE ABRIL (LUNES): Me despierto forzosamente temprano y soportablemente resacoso.
A eso de las 11 de la mañana me encuentro ultimando unos asuntos de trabajo cuando mary_82 irrumpe en mi pantalla, tecleando desde el curro.
Me describe su mala cara, su indisposición... me relata el cachondeo generalizado que hay en su oficina cada vez que la miran o se dirigen a ella... confiesa que ya todos los compañeros saben que anoche salió hasta las tantas, y que ante las insistentes preguntas acerca de su misterioso acompañante acabó usando el comodín del "falso compañero de la Oenegé"...

La introducción de nuestra charla es tan cortés como escueta, se deja de rodeos y me pregunta directamente: "bueno, ¿impresiones de ayer?"
Contesto que uno no se toma ocho cañas ni pasa casi seis horas por ahí a solas con alguien sin estar a gusto...
Ella parece contentarse con mi diplomática respuesta y se lamenta de que nuestra cita no hubiera sido en viernes o sábado, "por el madrugón de hoy y todo eso"...


Conversamos un par de minutos más antes de retomar cada uno su tarea.
Un par de horas después la resaca desaparece y automáticamente se enciende el pilotito de una de mis particulares alarmas...

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5 DE ABRIL (MARTES): Nuevamente enciendo el ordenador por la mañana y a los pocos segundos ella asoma con un largo "hoooooola" lleno de exclamaciones. Me cuenta que ayer se acostó antes de las 10 de la noche (como una niña buena) y ha recuperado las fuerzas...
Me pregunta por mis planes para la tarde/noche sin disimular sus descaradas intenciones de quedar, pero hoy estoy ocupado y me es imposible... le comento que el viernes iré a un concierto de rock en un local de su barrio, que no acaba muy tarde y si le parece bien podríamos vernos a la salida.
Ella acepta.

Me habla un poco de su trabajo, que estos días están cerrando el mes contable y hay mucho lío... luego me habla de un bar/restaurante situado en el polígono donde tiene sede su empresa, "si quieres un día te invito a desayunar, si sabes cómo llegar, jeje" (escribe)... miro el mapa y está lejísimos, aún así le digo que suena muy bien y que el desplazamiento seguramente valdría la pena... "también te puedo invitar a comer, si te viene mejor, un menú de polígono bueno bueno... (insiste), ya sabes, si un día te apetece sólo tienes que decirlo, yo invito".

Poco a poco me voy sintiendo ligeramente acorralado y me excuso con evasivas para cerrar la conversación. Le digo que tengo muchas cosas que preparar para la Oenegé Fantasma y ella se despide entre risas.

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Por la noche reaparece en la esquina inferior de mi portátil. Me relata su tarde de compras y el café que ha tomado con unas amigas (cito textualmente) "deshuesando" a los novios de éstas...
...me pregunto en qué términos les habrá hablado de mí, si seguirá ocultando mi identidad bajo la máscara de la Organización No Gubernamental o si se habrá venido abajo confesando su vergonzosa verdad: "Uff chicas, me he liado con un chico que conocí a través de internet... ya lo sé, ya lo sé, estoy mal de la cabeza, pero parece que éste no es de los que buscan Ovnis en descampados, se ponen la ropa interior de la abuela o planean asesinar al Presidente..."
Su amiga Fulanita entonces diría: "¡Qué fuerte tía! ¿Pero al menos lleva camisetas de Star Treck o Barrio Sésamo? ¿Y lo llevarás a la boda de Menganita? Te recuerdo que es dentro de mes y medio..."
A lo que mary_82 respondería con un ambiguo: "Ay no sé, ni lo había pensado..."


Hoy hace bastante calor, comentamos el despelote generalizado de la gente por las calles y ella me dice que en su urbanización hay piscina.
"En cuanto esté operativa te invito", escribe... le confieso ser el típico gamberro de piscina, de los que a la mínima acaban con el bañador en la cabeza, practican el salto de la carpa y encuentran cierto extraño placer en transgredir cuantas normas señalen los carteles a la entrada del recinto... "no pasa nada, te invito igual", concluye.

A continuación, sin miramientos, ella retoma la cuestión de las impresiones personales tras la conspicua cita del domingo: me pregunta si cumplí sus expectativas, agradece que no me quedase callado al principio, confiesa lo nerviosa que llegó al punto de encuentro, que se encontró super a gusto conmigo... y concluye (en tono bromista) con que la próxima vez no tenemos que beber tanto, que una caña y para casa (icono sonriente con la lengua fuera).

Empiezo a hartarme de tanta moviola y análisis post-partido, me salto la corrección política y a su última frase respondo con un insinuante: "¿a la tuya o a la mía?"
"Pues depende de donde nos pille, jeje", contesta, recordándome acto seguido su promesa de llevarme (si quiero) un fin de semana por ahí... "¿Era Mérida dónde querías ir no?" (sentencia, añadiendo el icono sonriente que guiña un ojo).

Yo no recuerdo haber dicho nada de Mérida, pero siempre he querido visitar Cáceres así que es posible que el otro día, a partir de la sexta caña, me liase la manta a la cabeza y tras trazar algunas posibles rutas acabase llenando de condones una maleta imaginaria...

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6 DE ABRIL (MIÉRCOLES): Me manda un correo... que se ha acordado de mí porque en el periódico de hoy entrevistan al grupo que veré el viernes... que si ya he sacado la entrada... y que si voy a ir sólo (aunque a ella esa música no le gusta) se ofrece a acompañarme...

Contesto que iré con un par de amigos así que (se lo agradezco pero) queda liberada de tan amable sacrificio... de paso le pregunto por la ruta a seguir desde el bar del concierto hasta su calle, para vernos después y retomar la cuestión en el punto exacto donde lo habíamos dejado el pasado domingo.
Diez minutos después contesta enviándome una especie de mapa y ante el zumbido ensordecedor de todas mis alarmas comienzo a maquinar una bochornosa estrategia de cara a la segunda cita.

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Plan kamikaze consistente en ayudar a mary_82 a que eche el freno y se tome las cosas con más calma... o no se las tome en absoluto:
Tras las numerosas pruebas aportadas por su parte en las que se plantea "lo nuestro" como una relación (o incuestionable proyecto de relación) seria, y dado que yo (a día de hoy) no estoy interesado en dicha formalidad... me veo obligado a hacer algo para que los pies de esta chica vuelvan a plantarse sobre Tierra Firme y ahorrarle cualquier clase de malentendido.


¿El qué? Pues si en la segunda cita ella espera otra dosis de deliciosa charla, besos robados y caricias furtivas, complicidad, etc... el espejismo llegará a su fin cuando yo aparezca dispuesto a saltarme todos esos pasos, orientando cada uno de mis actos (y palabras) al poco romántico (y exclusivo) propósito de llevarla a la cama.

Cuando me ponga pesado ella reaccionará:
- accediendo (convirtiendo así la relación en algo más humano, defectuoso y terrenal)
- rechazándome (cargando yo con toda la culpa por haber mandado esto a la mierda, sin sentirse ella mal ni rechazada... tan sólo -quizás- ligeramente decepcionada)

Cama... ¡o bofetada!


(CONTINUARÁ... Y FINALIZARÁ EN LA PRÓXIMA ENTREGA)
-Pinche aquí para ver el desenlace-



jueves, 12 de mayo de 2011

La Buena, El Feo... y lo Malo (1ª Parte)

29 DE MARZO (MARTES): Mientras me descargo el último disco de Radiohead en cierto programa donde los usuarios comparten archivos multimedia, asoma en mi pantalla el mensaje instantáneo de una tal "mary_82".
Me pide por favor que no me desconecte en lo que ella se descarga de mi carpeta el último single de La Casa Azul... y de paso me pregunta por cierto significado de mi nick, porque de ser cierto lo que se imagina, seríamos ambos de la misma ciudad.
¡Premio!
Charlamos un poco sobre música (coincidiendo en algunas debilidades "raras"), vemos que tenemos alguna que otra cosa en común e intercambiamos (aparte de canciones) los correos electrónicos.

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30 DE MARZO (MIÉRCOLES): Coincidimos por primera vez en el Messenger. Apenas recuerdo nada de lo que hablamos, pero la charla se alarga inconscientemente hasta la madrugada y deja un extraño (y delicioso) sabor de boca.

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2 DE ABRIL (SÁBADO): Nuevamente hablamos por el msn un par de horitas. Me cuenta que su finde va discretito (la noche anterior le vino la regla), el mío no está siendo para tirar cohetes tampoco... a pesar de lo cual ni amago con plantearle la posibilidad de vernos o tomar algo. Una voz interior me aconseja tener calma.
Intercambiamos fotografías (su físico no me desagrada en absoluto) y varias frases a lo largo de otra conversación casi perfecta.
Me dice que finalmente se irá a cenar con unos amigos así que ponemos el punto y seguido despidiéndonos cariñosamente.

-Esa misma noche voy a una cervecería irlandesa con una chica. Hay fiesta de Murphy’s y mientras pruebo suerte jugando a los dardos (de eso trata el concurso que tienen montado) coqueteo descaradamente (bajo la incrédula mirada de mi acompañante) con una de las espectaculares azafatas de la marca... pero lo único que consigo de premio es una enorme camiseta XXL (talla única) roja con el nombre de la cerveza patrocinadora.
Dos horas más tarde la chica me mete a hurtadillas en su portal y follamos de pie en su trastero... esquivando el inoportuno manillar de una polvorienta bicicleta estática, entre latas de pintura, conservas y cajas de viejos juegos de mesa.
Cuando llega el momento de correrme, no puedo evitar pensar en "mary_82"...-



3 DE ABRIL (DOMINGO): "Hoy no me muevo de casa ni loco", comento por teléfono a un amigo mientras veo una final de balonmano en Teledeporte, tumbado en mi sofá... sin embargo a media tarde me incorporo, enciendo el ordenador y leo un correo enviado por mi nueva amiga musical apenas una hora antes:

"Hola, perdona que te moleste

Me preguntaba si te apetecía tomar algo conmigo para cenar, vamos por la tarde que tampooco quiero....

Unos pinchos, vinos, etc.…

Para mí esto es nuevo y no quiero ser pesada…
"

Lo leo detenidamente (varias veces) y extraigo dos conclusiones:
- agradezco haber seguido el consejo de la sabia voz interior (demorar la invitación quizás haya actuado en mi beneficio)
- muy mal lo tengo que hacer esta noche para no conseguir "algo"...

Contesto el mail aceptando su proposición. Apenas cinco minutos después ella contesta con las coordenadas de la cita, la cual tendrá lugar a las...

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21:30 horas: Llega puntual al sitio acordado, desde el principio se muestra risueña y nerviosa... vamos a un bar del centro donde tomamos un riquísimo buñuelo relleno de bacalao. Ella me cuenta su aburrida noche de sábado y yo no pronuncio palabra sobre mis premios a los dardos.

Me confiesa ser la única soltera y sin pareja dentro de su grupo de amigos. Tiene veintiocho años para veintinueve, aunque aparenta (como mucho) veintiséis... hace casi un año que lo dejó con su novio... vivían juntos y la ruptura fue cosa seria.

Vamos a otra taberna y pedimos una mini-sartén de huevos revueltos con patatas fritas, allí me cuenta los sórdidos detalles de su ruptura y el acoso (físico, mental e informático) al que se vio sometida por su ex durante los meses siguientes a la separación... me habla de los años felices que vivió de niña en Madrid, y otra breve temporada en Barcelona...

Acabado el picoteo comienzan las cervezas. Camino del bar ella me dice que al día siguiente se tiene que levantar muy pronto para trabajar, que como mucho podrá quedarse hasta medianoche...

En el primer garito tomamos dos rondas y charlamos sin parar. Me empieza a hablar de una ONG con la que suele colaborar cuando nos interrumpe el camarero echando la reja a media altura, encendiendo un purito e iniciando una timba de póker en la mesa contigua...
"¡Qué gane el mejor!" exclamo a modo de despedida mientras salimos del bar.


A "mary_82" le apetece una Franziskaner, vamos al "Jobim’s" y bajo la tenue luz del local las cosas empiezan a verse de otra manera... cada vez me acerco más, cada vez menos discreto.
Ella me ve venir y agacha la cabeza tímidamente más de la cuenta, sus siguientes palabras indican que su mente, lejos de dejarse llevar, está pero que muy concentrada en la situación... y sus posibles consecuencias.

"Yo no he hecho esto nunca –insiste- quedar con alguien desconocido, de Internet...… cuando me pregunten mis amigos... ¿qué les puedo decir? Me da un poco de vergüenza, la verdad, yo siempre he pensado que eso era para gente muy rara..."
"No creo –contesto- que sea tan grave, al igual que en la vida real te puedes cruzar con tipos buenos y malos, pero si tienes escrúpulos a la hora de contarlo... pues di que soy un compañero de la ONG"
Ella sonríe y promete hacerlo tal cual. Considero seriamente la posibilidad de besarla pero ella mira el reloj (es casi la una) y propone que nos marchemos.

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Caminamos hacia el parking donde dejó el coche y pasamos delante del "Munich", ella me mira risueña y golpeándome el codo susurra: "¿otra?"
"Eres tú quien madruga tanto mañana… si a ti no te importa a mi tampoco", respondo.
"Estoy a gusto", dice mientras entramos y nos situamos en un banco junto a la barra.

Allí caen tres rondas más, pero hasta la mitad de la segunda caña no la beso... ella responde discreta y vergonzosamente al principio ("mira a ver dónde te metes", dice con el primero), después se entrega totalmente ("no puedo creer que me esté pasando esto", añade después del más húmedo e intenso).

Consumado el acercamiento, ante mis ojos se produce una especie de metamorfosis... su recelo del bar anterior da paso a una rendición total.
Me habla de sus amigos, sobre todo de uno al que debería conocer porque seguro que nos caeríamos genial... dice que me invita a pasar un fin de semana ("si seguimos llevándonos tan bien", matiza) donde yo quiera, la ciudad que elija... ah, pero que no esté a más de cinco horas de coche, que ella no aguanta más de ese tiempo al volante... menciona en voz alta sitios a los que le gustaría llevarme a cenar o pasear... las fechas en que suele cogerse las vacaciones...

Llevamos cada uno ocho cañas en el cuerpo así que no doy excesiva importancia a su acelerón (y posterior derrape) verbal... ¡rock and roll!


Son casi las tres de la madrugada, salimos del bar y empieza a llover. Ella saca del bolso un diminuto paraguas y nos apretamos bajo su manto camino (esta vez sí) del parking. Ella insiste en que la acompañe hasta el coche y en llevarme a casa.

Permanecemos un par de minutos aparcados frente a mi portal, nos besamos y meto la mano hasta donde me es humanamente posible... ella insiste en que se lo ha pasado fenomenal, que tiene que levantarse a las seis y media para ir a la oficina pero que no le importa lo más mínimo... me obliga a sacar el móvil y apuntar su número de teléfono (ni siquiera los habíamos intercambiado en las charlas previas)... hundo mi nariz entre su pecho por última vez y subo a casa corriendo bajo la lluvia.

Apenas siete minutos después recibo el siguiente mensaje: "Muchas gracias x todo, m lo pase genial.Espero repetirlo pronto siempre y cuando tu quieras.Besitos".

Antes de caer frito en la cama dedico a mary_82 mi último pensamiento: Me caes genial, pero de seguir por este camino mañana dirás a tus amigos que el compañero de la ONG es tu nuevo novio... y eso no puede ser.

(CONTINUARÁ...)   -pinche aquí para ver la 2ª parte-