lunes, 30 de diciembre de 2013

ADULTERIO - 3 - (los Aretes de la Reina)

(Viene de la entrada anterior - pinche AQUÍ para verla)


SIGUE SIENDO AGOSTO: Al mediodía siguiente coincidimos en el messenger.
Aún sigue excitada por todo lo que sucedió ayer, dice... por la noche tuvo cena con su marido y los amigos de éste pero no se le iba de la cabeza nuestro "fogoso" revolcón, insiste... el primer rato que ha tenido sola en casa se ha masturbado a lo bestia, añade... se arrepiente de no haberse dejado follar, concluye...

Propongo ir a un motel u hostal cualquier horita suelta de la semana entrante pero ella no lo ve claro: "esos sitios no me ponen nada, prefiero la cama deshecha de un soltero".

A la noche volvemos a coincidir conectados unos minutos y me sorprende anunciando que ha soltado en casa la bola de que el sábado próximo tiene "cena en la ciudad con los del cursillo"... así que podremos quedar.
Hay un problema: ya tengo planes para ese sábado noche.

Conociéndola sé que no se lo va a tomar bien...
Premio, en cuanto le digo que lo siento pero yo ese día no puedo quedar monta en cólera, me dice que si estoy tonto, que ella ya lo ha dicho en casa... contesto que no me parece sensato por su parte anunciar algo así sin haberme consultado primero, dando por sentado que podría quedar en cualquier día, hora y circunstancia.

"Ni que tuvieras algo mejor que hacer", me escribe...
"Mejor quizás no -contesto- pero eso es asunto mío, el viernes sí que puedo, di en casa que te has equivocado y la cena es un día antes..."
"No puedo tío, ya está dicho y no puedo cambiarlo, además el viernes me va fatal..."
"¿Por qué te va mal el viernes? -no puedo evitar escribir la siguiente frase- ¿tienes algo mejor que hacer?"

Me manda a la mierda. "Tú sabrás lo que te pierdes", sentencia antes de desaparecer.

Sé perfectamente lo que me pierdo, ayer mismo estuvo en mi cama guarreando a lo bestia y no quiso follar... la que no se entera de nada es ella.

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El resto del mes de agosto transcurre sin noticias suyas, absolutamente nada. En otras palabras: "¡lo que me estoy perdiendo!"

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A punto de concluir el mes me sorprende una mañana de sábado llamándome por teléfono. Me pregunta qué hago, si estoy ocupado (esto último con toniquete), que está en el pequeño parque debajo de mi casa por si me apetece tomar algo...

Bajo y lo primero que me pregunta es dónde hay un estanco, que necesita fumar... vamos y pilla un minipaquete de esos cigarrillos finos tan, tan... curiosos.


Se repite la historia de nuestra última cita: vamos a un bar, pedimos un par de cañas y cuando nos ponen la tapa dice que no se piensa comer esa puta mierda... ¡más para mi!.

"Me apetece cerveza negra", dice, así que vamos a un irlandés cercano... son las 11:45 de la mañana y empiezo a pedir pintas de Guinness, esto no hay quien lo pare.

Nos ponemos en una esquina del bar pero ella se muestra distante y altiva, nuevamente transmite esa sensación de conceder una gracia con su presencia y compañía, estirada en la silla con el cuello erguido, se mira pero no se toca...

Me pregunta cuántas tías me he follado desde el último día que nos hemos visto, se muestra inquisitiva en su estilo clásico de Fiscal del Distrito de película americana, ¿ordenó usted el código rojo?... el Pueblo contra Mr. Rific.

Tras mentir un poco (esta misma noche de sábado he quedado con una para "cenar" en mi casa) pregunto si sigue en contacto con aquel tipo de Madrid que se folló el año pasado... me dice que no, pero que hace poco conoció a través de Facebook a otro de Zaragoza con el que quedó un día para tomar café.

"Está en mi misma situación, casado, con dos hijos, hasta los cojones de todo... pero no pienso volver a verlo. Sólo nos besamos un poco, nada más", se explica.
No sé por qué pero la creo.

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La llaman un par de veces por teléfono y sale fuera a hablar. En una de esas me sobresaltan unos golpecitos en el cristal a mi espalda, es ella haciéndome señales para que le saque el paquete de tabaco... salgo y le doy un pitillo, lo enciende y se aparta unos metros para seguir la conversación en privado.

Me quedo en la puerta, se está bastante a gusto al sol, también prendo uno de esos cigarrillos tan "delicados"... entre calada y calada observo fijamente a mi disparatada acompañante, me sonríe con picardía, saca un poco la lengua mientras asiente con la cabeza a algo que le dicen al otro lado de la línea... suelto el humo por la nariz lentamente, absolutamente seguro de que esta vez sí me la voy a tirar.

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Regresamos al bar, acabamos esa pinta y pido otra ronda. La Fiscal del Distrito de repente se convierte en testigo de la defensa, nos besamos, gruñe un poco, finalmente cede... pago la cuenta, salimos del bar y sin necesidad de decir nada nos dirigimos a mi casa.
Son casi las tres de la tarde.

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Entramos en el piso y me dice que está harta de cerveza, que le apetece un refresco, saco un par de latas de bitter kas y vamos al salón.
Nos sentamos, abre su bebida, llena el vaso hasta arriba y posa la lata sobre la mesa dando un sonoro golpe. "¿De qué va?", pienso.

Brindamos con refresco y sin demorarnos demasiado pasamos a repetir sobre el sofá la escena de su anterior visita, más porno si cabe.


Me entretengo un buen rato con sus gloriosas tetas, ella se inclina sobre mi y me la saca, metiéndosela en la boca con ansia. Estiro el brazo para bajar la persiana de la ventana situada a nuestra derecha, el salón se oscurece y le quito las bragas sin que ella interrumpa su almuerzo.
Fundido en negro.

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La siguiente escena se desarrolla en mi cuarto. A diferencia de la otra vez sí se quita toda la ropa, sí se quita los zapatos, sí se tumba voluntaria en la cama...
Conecto la minicadena y pulso el play, dentro hay un recopilatorio de Led Zeppelin así que perfecto, subo el volumen a tope...

"¡Qué morro tienes!", me dice... "al final te vas a salir con la tuya..."
Hago como que no escucho, me subo sobre ella y se la meto entre las tetas...
"¿Esto te pone eh? -insiste, recuperando el tono previo a las cervezas negras- ¿cuántas veces has imaginado que me lo hacías eh? Confiesa..."
No digo nada, jamás he fantaseado con nada parecido, será mejor follar cuanto antes porque me temo que los efectos del encantamiento están desapareciendo a toda velocidad...

Me levanto por un preservativo, me lo pongo y ella se queda rígida en la cama, me pregunta un par de veces si los condones son de buena marca, no vayan a estar rotos, que me asegure de ponerlo bien... subo más el volumen de la música.

Entro en ella y comienza a mirarme fijamente, aprieta los dientes... "¿pero qué estamos haciendo? -susurra- no, esto no debería estar pasando..."

Hasta aquí, mi paciencia alcanza su límite.
"¿Pero qué coño quiere esta chica?", pienso mientras embisto...
El proceso del Pueblo contra Mr. Rific queda visto para sentencia y de seguir así pintará casi tan mal como en las seis citas anteriores... no obstante aún dispongo de un instante para mi alegato final.

Decido cortar por lo sano, no molestarme lo más mínimo en prolongar el polvo, no administrar ni un segundo de placer extra a la pobre Madame Bovary... pongo la directa sin más miramientos, acelero el ritmo y me corro en un suspiro.

"¿Pero yaaaa?", exclama Ana Karenina...
"Ya ves, se ve que tenía tantas ganas acumuladas de estos meses que no he podido contenerme", digo mientras salto de la cama camino del WC para lavarme.

No falla, apenas un minuto después regreso a la habitación y ella se ha vestido casi del todo... "NO, NO -se repite en voz alta- ESTO NO ES LO QUE YO QUERÍA QUE PASARA..."

Va al salón y enciende un cigarrillo. Me visto y me ofrezco a acompañarla a la estación. Caminamos por la calle y de vez en cuando me mira con gesto sumamente decepcionado, finalmente no se reprime y suelta: "joder tio... ¡es que no has durado casi nada!"
"Con el segundo suelo tardar un poquito más -digo encogiéndome de hombros- pero no has querido quedarte para comprobarlo"

Nos despedimos antes de llegar a la estación, nos damos dos besos en las mejillas.
En su gesto se lee claramente que no tiene intención de volver a verme jamás...
"SÍ, SÍ -me repito yo ahora, también en voz alta, camino de casa- ESTO ES JUSTO LO QUE YO QUERÍA QUE PASARA"

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Ya en casa me preparo un sandwich de jamón y queso, me ducho, duermo una larga siesta, cambio las sábanas y a eso de las nueve recibo la visita de la chica con la que inicialmente había quedado.


Antes de cenar vamos a la cama y mientras se desviste, al dejar sus abalorios en la mesita de noche exclama: "¿Y esto qué es?"
Giro la cabeza y veo sobre el radiodespertador los pendientes de la adúltera...

"No sé, serán de mi hermana", digo... por suerte esta chica no sabe que soy hijo único, aparentemente se lo cree y no insiste.

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Ha pasado el tiempo desde aquello y los pendientes siguen guardados en un cajón de mi escritorio.
Un par de días después del incidente, la dueña me escribió un correo diciendo que los había echado en falta, pero tras saber que efectivamente estaban en mi poder jamás los reclamó de vuelta.

Recuerdo que durante un par de meses conservaron el olor de su perfume.


viernes, 6 de diciembre de 2013

ADULTERIO - 2 - (Combustión Espontánea)

(Viene de la entrada anterior - pinche AQUÍ para verla)

ABRIL: Durante casi tres meses ella desaparece, apenas asoma un par de veces por el messenger y las conversaciones no se extienden más allá de quince apresurados minutos.

Una mañana me dice que tiene que venir a la ciudad a echar unos curriculums, que podríamos quedar para una cañita... propongo vernos en la última esquina de la calle donde tiene que dejar sus papeles, cuando aparece (oculta tras sus enormes gafas de sol, de "riguroso" incógnito) hace un mal gesto y sin detenerse murmura a mi lado: "vernos aquí en pleno centro, qué locura, estoy chiflada..."

La llevo a un bar discreto, nos ponen una tapita con las cañas pero ella nada más verla dice: "cómete tú eso, qué puto asco".
Charlamos, me cuenta la misma historia de siempre, que su situación en casa no mejora, etc... intento acercarme un par de veces pero no se muestra receptiva.
Pide una segunda ronda, vuelve a rechazar la tapa... vuelvo a arrimarme y me para los pies. "No he venido a eso", me dice.

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Tiene que pillar el bus de vuelta a su pueblo, la acompaño (atravesando calles secundarias, por supuesto) hasta la estación. "Aún es pronto -dice, antes de llegar a la puerta- tomemos otra en ese bar de ahí..."

Entramos, ella se acerca a pedir a la barra y yo voy al WC. "Vaya tía", pienso durante ese par de minutos de intimidad.


Regreso al bar y descubro que me espera sentada en una esquina con dos cañas sobre la mesa, está escuchando música en su MP3.
Me siento y me pasa uno de los auriculares... me pone sus canciones favoritas de siempre, todo rock más o menos clásico, una de Led Zeppelin, otra de Pearl Jam, Poison... parecemos adolescentes cada uno con un casco, pero la escena tiene ventajas, me doy cuenta de que por fin estamos a la distancia adecuada.
Al poco de empezar "we're not gonna take it" de Twisted Sister me giro hacia ella, agarro su barbilla con la mano y empiezo a besarla... ella se entrega totalmente en el beso, de hecho el magreo prosigue durante tres canciones más.

Se levanta a pagar y nos despedimos en el bar, ella sale para la estación y yo en dirección contraria, me echa una última mirada desde la distancia, llena de picardía... "hija de puta", pienso.

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AGOSTO: Transcurre bastante tiempo, alguna vez me manda correos pero son intrascendentes, anecdóticos.
Le cuento que algun día de verano estaré solo en casa pero reacciona mal, dice que ni de coña pondrá los pies en mi casa, que si estoy loco o qué...

Un viernes intercambiamos unas cuantas frases y me dice que al día siguiente tiene que venir por la mañana a hacer unos recados, que molaría vernos y esas cosas... dejo que ella elija el lugar, no quiero que su primera frase al verme contenga alguna palabrota.

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Llego puntual a las once de la mañana al sitio convenido, ella aparece con casi veinte minutos de retraso sujetando una bolsa de El Corte Inglés.
Me dice que tiene que dejar un curriculum de su marido en un sitio ahi cerca... "¿sabes? Ahora estoy a ver si mi marido se viene a currar por aquí y así me deja más traquila...", explica.
Después de hacer el recado pregunto qué planes tiene, si su tren o bus sale pronto, si nos da tiempo a tomar algo rápido o no... ella enciende un cigarrillo y me dice que no tiene ninguna prisa, que nos vayamos de cañas.

Propongo uno de los habituales bares oscuros y apartados pero ella no quiere, de hecho propone que nos sentemos en una céntrica terraza... vamos a cruzar por la avenida "prohibida" de la anterior cita y cuando le comento si no le importa dice que no, que no pasa nada... algo me huele raro, tanta despreocupación así de repente no me parece normal.


Durante la caña en la terraza sigue mostrándose altiva, fuma un cigarrillo tras otro, tengo la sensación de que está conmigo haciendo tiempo antes de acometer algún otro plan más importante... para salir de dudas decido no perder más tiempo: "¿tomamos otra en algún lugar menos concurrido?"
Ella acepta y para mi sorpresa no quiere ir a las cercanías de la estación, quiere ir al CENTRO.
"He dicho en casa que no me esperen a comer así que...", dice, dirigiendo sus pasos hacia la zona donde vivo.

"Aún existe una oportunidad si juego bien mis cartas", pienso, tocando en mi bolsillo el llavero de casa, hoy vacía y a mi entera disposición...

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Quiero llevarla a cierto bar pero nada más verlo lo veta. "Ahí al lado viven unos amigos de mi marido", dice...
Vamos a otro y caen tres rondas con sus respectivas tapas que, siguiendo la tradición, ella religiosamente rechaza.
"¿Con quién se supone que estás comiendo en la ciudad?", pregunto... "Con una amiga", contesta.

Ya que sale el tema de la amiga me cuenta cosas de ella, por lo visto ese mismo verano la susodicha había conocido a un chico de Málaga a través de Badoo y tras apenas chatear dos días él se plantó aquí y pasaron juntos el finde follando sin parar... después se volvió al sur y si te he visto no me acuerdo.
"¡Qué escándalo!", asiento, sin poder evitar una sonrisa maliciosa... vamos un poco pedo y la conversación al hilo de la experiencia de su amiga deriva en temas sexuales o cachondos, cinco minutos después estamos besándonos y cuando propongo que suba un rato a mi casa acepta sin inmutarse.

Recogemos y nos ponemos en marcha, según caminamos por la calle y comienzo a divisar mi portal ni me lo creo.

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Me quedo quieto en el ascensor, controlo el ansia. Entramos en casa y ella saca un cigarrillo, se extraña cuando le prohibo encenderlo pero en su lugar saco dos latas de Mahou Clásica del frigo así que no protesta demasiado.

Conecto la radio en el salón, Rock FM, la sesión arranca de lujo con "Don't Cry" de Guns n'Roses... nos echamos sobre el sofá, brindamos y sin perder demasiado tiempo me pongo sobre ella.
Tras cuatro citas de erotismo light en rincones demasiado públicos por fin puedo sacarle las tetas del vestido, hundir mi nariz entre ellas, saborearlas a conciencia...

Propongo ir mejor al dormitorio, asiente con la cabeza y caminamos los últimos calenturientos metros hacia el cadalso.

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Nada más entrar lo primero que hace es correr hacia mi armario y abrirlo de par en par... ¿de qué va?
Mira la ropa, ve unos discos de vinilo que tengo, agarra un viejo LP de George Michael y se descojona en mi cara, me llama "moñas".

Pongo su CD favorito de Pearl Jam. "¿No vas a inspeccionar si hay micrófonos debajo de la cama?", digo mientras la arrastro hacia el catre... intento quitarle el vestido pero no se deja, prefiere tenerlo puesto, no se quita ni los tacones...


"No sé qué es lo que quieres hacer pero creo que te estás equivocando", me suelta... tengo uno de sus pezones en la boca así que me hago el loco... me quito el gayumbo, estoy completamente desnudo y ella no ha perdido ni una sola prenda desde que entró en la casa, pierdo por goleada... aparta mi cara de su pecho y resopla, agacho la cabeza hacia su entrepierna, ella se agarra el elástico lateral del tanga para que no se lo quite pero no puede impedir que desplace a un lado la parte delantera y empiece a comérselo... finalmente se deja llevar, gime, grita, el tanga desaparece del todo, "el gol del honor".

Asciendo en busca del remate final, pero después del éxtasis muda el gesto, ni siquiera el subidón de "Even Flow" consigue convencerla... ¡Dice que no quiere follar!

Empieza a chupármela, imagino que para aplacar mi contrariado asombro... lo hace de maravilla, debo reconocerlo.

De repente echo un vistazo panorámico: el radio-despertador de la mesita de noche marca las 16:47, voy bastante pedo, Pearl Jam tronando en estéreo y una chica con el vestido y los tacones puestos me la está mamando sobre la cama... peli porno de bajo presupuesto, ya disponible en VHS, Betamax y 2000, última estantería a la izquierda en el Bazar chino de Li.

La chica se recrea en la faena, me entran ganas de cantar a los cuatro vientos los coros de "Jeremy"... he bebido tanta cerveza que me resulta imposible correrme, ella no para... de repente pienso en el LP de George Michael, me lo regalaron de niño el día de mi cumpleaños en 1990, es un disco cojonudo, no soy ningún moñas...

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Finalmente se cansa y para, yo sigo con mi subidón sin final feliz... se incorpora, dedide que ya es hora de mirar los horarios del tren, hay uno a las 18:00... "necesito fumar, ¿me dejas encender uno aquí o salimos?"

Me levanto de la cama, busco mi ropa con la mirada, me pongo el reloj... "salimos", digo.

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Haciendo tiempo antes de pillar el tren aprovecho para ir a un supermercado y comprar algunas cosas, ella me acompaña y en una de las esquinas, junto a la sección de lácteos, nos pegamos un mini-lote, el último de la jornada... después ella se va a la estación y yo vuelvo a casa.

Me rugen las tripas, tengo un hambre bestial, "en cuanto llegue a casa me voy a preparar una super hamburguesa doble... o triple", pienso... aunque la principal prioridad, dadas las circunstancias, quizás sea masturbarme.


-CONTINUARÁ-     (Pinche AQUÍ para leer el desenlace)


jueves, 28 de noviembre de 2013

ADULTERIO - 1 - (preliminares)

AGOSTO: A pesar de estar casada acepta quedar conmigo a primera hora de una tarde de sábado, para una caña tan rápida como clandestina.
Me cuenta sus problemas en casa, su insatisfacción, la aburridísima existencia en el pueblo donde vive, un lío que tuvo con otro tipo casado varios meses atrás... le digo todo lo que quiere oir, lo que necesita, lo que ha venido a buscar... me siento a su lado y nos abrazamos, ella se desahoga un poco y acabamos besándonos.

Cuarenta minutos después ella se pone las gafas de sol y abandona el bar sola camino del coche... yo comienzo a caminar hacia mi casa escuchando "Oceania" de Smashing Pumpkins en los cascos, a mitad de camino me compro un helado.


OCTUBRE: Nuevamente me cita en el mismo bar oscuro y apartado, son las once y media de la mañana. En nuestras conversaciones previas se ha mostrado distante pero según la veo llegar tengo un buen presentimiento, su sonrisa la delata.
Nos sentamos en el rincón más alejado del local, a salvo de ojos indiscretos.

Se repite un poco el guión de la primera cita, tras una breve charla nos arrimamos pero esta vez no opone resistencia cuando intento meterle mano.
Nos besamos con ansia y le agarro las tetas por debajo de la camiseta, también el culo... ella me frota la entrepierna por encima del pantalón, la cosa se calienta tanto que finalmente me aparta de un empujón.
"No me compliques la vida", dice.


Pregunto cuándo volveremos a vernos y si estaría dispuesta a "profundizar" más en posibles futuros encuentros. Me dice que si lo que quiero es follar lo tengo muy complicado, que ella no haría "eso" a su marido.

Nos despedimos y de camino a casa pienso en qué diferencias sustanciales habrá, moralmente hablando, entre meterle el dedo (tal y como hice media hora atrás) o acabar introduciéndole otra parte de mi anatomía... si su marido notaría demasiado la diferencia, básicamente.


NOVIEMBRE: No acabo de pillar el punto a esta chica. No sé si simplemente tiene ganas de matar el rato soñando despierta, sin quemarse... si busca recambio masculino con vistas a realizar una substitución antes de que se acabe el partido... o si está demasiado ociosa (y carente) tras comprar el enésimo cuaderno de pasatiempos "Cincuenta sudokus de Grey" en los chinos.

Mantenemos una larga conversación por el messenger, por un lado no duda en arrojar ciertas picardías pero a la vez insiste en preguntarme si salgo con otras chicas, qué hago con ellas...
No miento, le digo que de vez en cuando hago lo que puedo con alguna que se preste, pero nada serio.
De repente se indigna y me dice que eso a ella no le gusta, que necesita que el chico de turno esté completamente pendiente de ella, exclusividad, que no le va mi rollo para nada, que si me veo con ella no debo ver a otras... contesto que me parece bien que no le guste cierto libertinaje, pero que su reproche suena un poco fariseo, dadas las circunstancias, proviniendo de una mujer casada.

Corta brúscamente la conversación y tarda semanas en volver a asomar por el messenger. Curiosamente el día que lo hace, ya en diciembre, actúa como si todo le diera lo mismo e insiste en quedar: "tengo que ir a la ciudad a mirar unos cursillos por la tarde, así que si te apetece tomamos unas cañas"

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DICIEMBRE: Hace un frío que pela. Entramos en una cervecería y según vamos a pedir el camarero se toma la libertad de recomendarnos una marca nueva que ha recibido. Yo rechazo la oferta pero ella se deja llevar.
Nos sentamos en una esquina y tras el primer sorbo casi escupe al suelo... "¡vaya puta mierda!", exclama... "empezamos bien", pienso.

No tardo en arrimarme pero me para los pies, recupera el tema de nuestra última charla, insiste en preguntarme acerca de la última vez que he follado y con quién. Digo que llevo casi un par de meses a dos velas, no se lo cree... hace bien, apenas han pasado tres días desde mi último descenso al garaje con una chica, pero bueno, si no contamos eso la verdad es que llevaba casi un par de meses a dos velas, o quizás uno.

Nuevamente dicta sentencia, me declara culpable de "llevar un rollo que a ella no le va para nada"... lejos de hacer propósito de enmienda y jurarle amor eterno agarro su mano, insiste en que "me caes de puta madre pero somos muy distintos" así que lógicamente beso su cuello... "ya me estás liando, no empieces, que ya sabes que luego te quedas con ganas de más", susurra...

"Hacemos una cosa -contesto- ya que has venido relájate, disfruta... y a cambio te puedes tomar mi Mahou y yo beberé esa basura que te han puesto..."

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La profecía se cumple, efectivamente me quedo con ganas de más.
El magreo en la esquina del bar es brutal, de esos que casi pierdes el sentido y la noción del tiempo. Pero tras mirar demasiadas veces el reloj (y el móvil, teme constantemente una llamada de su marido) da por concluida la cita: se coloca el vestido, baja al WC para recomponer su maquillaje y nos despedimos furtivamente.
Ya en la calle, ella tuerce a la derecha camino de la estación de trenes, yo me dirijo a la izquierda y de repente caigo en la cuenta de que han colgado los adornos navideños en las calles.

"Con el madrileño aquel con el que se lió en marzo me dijo que sí había follado... ¿por qué conmigo no?", pienso, formulando un lujurioso deseo bajo una de esas estrellas luminosas patrocinadas por El Corte Inglés...


-CONTINUARÁ-      (Pinche AQUÍ para leer la segunda parte)


domingo, 17 de noviembre de 2013

TEATRILLO PORNO

I:

Siendo chavalín, en medio de un botellón con compañeros de la facultad, un chico al que yo no conocía de nada se envalentonó y tras varios cubatas comenzó a contarnos intimidades sexuales.
Relató con detalle un montón de guarradas que hacía a su novia y otras tantas que su chica le obsequiaba... de todas ellas destacó el polvete que presúntamente habían echado el finde anterior, durante el cual él se había puesto una máscara porque (según confesó) "a su novia le daba muchísimo morbo aquello..."

Aquel chico terminó la noche vomitando en una esquina... ajeno al hecho de que sus historietas sexuales no caerían en saco roto: a partir del lunes sus colegas comenzaron a llamarle "El Guerrero del Antifaz".





II:

Hace años salí un par de veces con una chica que trabajaba de agente de seguridad en un polígono industrial.
Me contó que tuvo un novio policía y que a ambos (durante el tiempo que salieron) les molaba bastante hacerlo uniformados y montarse sus películas antes de ir al catre...

Una vez me propuso ponerme las esposas pero eso jamás me ha gustado así que rechacé la oferta. Al parecer me estaba tanteando, aquel "no" debió de sugerirle que conmigo no podría llevar a cabo sus fantasías más recurrentes.

Después de aquella noche solo volvimos a vernos una vez más y después creo que comenzó a salir con alguien de su pueblo, un chico muy aficionado a la caza propietario de una gran escopeta.



III:

Hace muchos muchos años, durante varios meses, estuve ganándome un dinerillo trabajando en una actividad comercial de venta a domicilio.
En aquel tiempo muchos amigos me preguntaban si no pasaba como en las pelis porno, si me recibía alguna ama de casa semidesnuda con ganas de mambo... pero no, supongo que esa leyenda encaja más con rudos fontaneros, virginales testigos de Jehová o sudorodos butaneros.

El caso es que en aquel trabajo jamás me vi envuelto en ninguna situación mínimamente sexual, pero desde entonces, alguna de las ocasiones que he comentado a una chica esa parte de mi pasado me han acabado pidiendo que imite para ellas en la intimidad el proceso de la "venta".

En el par de años siguientes a dejar aquella actividad lo hice en tres ocasiones. Aún tenía relativamente fresco el guión de nuestros "allanamientos de morada" y recordaba bastante bien cada frase, cada gesto, cada respuesta mecánica en caso de negativa por parte de la clienta...



Fueron unas representaciones de lo más cómico y todas ellas inevitablemente derivaron (gracias a la complicidad de las "clientas") en un juego de dobles sentidos, indirectas, acercamientos y frases más propias de fantasías porno caseras... finalmente el producto era vendido y mi papel de comercial en el sofá culminaba con la ansiada transformación en butanero camino del dormitorio.

Pero los años pasaron y acabé olvidándome tanto del guión (había frases verdaderamente hilarantes) como de aquella liturgia que conseguí llegar a tener tan bien mecanizada.
Por puro abandono y no poca pereza, jamás he vuelto a hacerlo.


Curiosamente, hace unas pocas semanas encontré (estaba perdida por casa) una carpeta con varios documentos de la época: apuntes, borradores de contratos, tests de opinión, manuales sobre cómo cerrar aquellas ventas, listas de precios, hojas de evaluación...

Echando un vistazo al contenido de la carpeta me reí una barbaridad recordando anécdotas de mi paso por tan infame empresa, así como del par de usos "extralaborales" y erótico-festivos que pude hacer del entrenamiento y teatrillos con aquellas chicas en sus casas.
Aquel empleo fue bastante penoso pero aunque solo sea por esto último deberé estarle (en cierto modo) agradecido.

De hecho no guardaré la carpeta en un lugar demasiado escondido, por si acaso...




jueves, 7 de noviembre de 2013

"SINFONÍA INACABADA"

Hace años mi padre hizo cierta amistad con un músico de la orquesta sinfónica de mi comunidad autónoma, aquel violinista de vez en cuando nos obsequiaba con un par de invitaciones para los conciertos.
Mis padres no podían ir así que durante un tiempo me las vi y deseé para encontrar alguien que me acompañase... no resultaba fácil en plena adolescencia que algún colega se apuntara a un concierto de música clásica, y la única chica a la que medio se lo comenté me miró como si fuera un bicho raro pasando olímpicamente del plan, casi traumatizándome.


Tan gélida fue (en general) la acogida que obtuvieron mis ofrecimientos que acabé yendo solo toda aquella primera temporada, desperdiciándose siempre el ticket extra.

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En el grupo de amigos con los que solía salir no era frecuente que hubiera chicas, tan solo de vez en cuando alguna se nos juntaba, de manera tan extraña como ("Apariciones Marianas", las llamaba yo) milagrosa... una de las habituales guest stars era Isabel.

Cierta tarde que jugábamos a las cartas en un bar comenté que la siguiente semana arrancaba la segunda temporada en que tendría entradas para algún concierto de la orquesta y nuevamente me tocaría ir solo. Isabel me dijo que ella iba a clases de piano y le gustaba ese tipo de música, creo que fue entonces cuando debí decirle que igual podría estar bien que me acompañase y ella asintió con la cabeza, o algo parecido... la verdad es que yo no recuerdo aquel incidente, pero días más tarde mis amigos allí presentes asegurarían que sucedió tal cual acabo de contarlo.

El caso es que el día del concierto llegó, recuerdo que caía en sábado, por eso no me extrañó la llamada de mi amigo José Luis aquel mediodía, era lo habitual para quedar a la noche... tan solo que esta vez el motivo de la llamada resultó ser más "delicado".

No se anduvo con rodeos: "Hoy tienes concierto, ¿no? Pero qué coño te pasa, ¿no ibas a llevar a Isabel?"
Contesté que no tenía la menor idea de lo que me decía, pero para él no colaba...
"Déjate de historias, el otro día durante la partida se lo dijiste delante de todos, la chica me ha llamado dos veces esta semana (la última apenas hace un rato) por si yo sabía algo o por si habías cambiado de planes... ¿quieres que te de su número de teléfono y la llamas?"


Apunté el número en la esquina de una hoja de periódico, despaché a José Luis como buenamente pude y comencé a dar vueltas al asunto.
Por aquel entonces yo era un cero a la izquierda relacionándome con las chicas y el miedo me pudo, llegado el momento de la verdad no me atreví a dar el paso de invitar "formalmente" a Isabel.

Por un lado me extrañó mucho aquel repentino interés suyo, se suponía que ella iba (descaradamente) detrás de uno de mis amigos, me autoconvencí de que ella tramaba alguna (nunca mejor dicho) maniobra orquestal en la oscuridad para dar celos a mi colega, que tan solo quería utilizarme, etc...
Por otro lado me acojoné vivo.

Eso sí, saqué el suficiente valor para llamar a Isabel por teléfono a su casa, sudar lidiando con el saludo previo a su padre (él lo descolgó) y disculparme por finalmente no poder llevarla al concierto... me inventé una excusa, creo que dije que me iba a acompañar mi madre, algo parecido... Isabel era una chica de pocas palabras y por teléfono aún más, me aseguró que no pasaba nada, tan solo que ella había entendido que habíamos quedado, etc... LA VERSIÓN OFICIAL.

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Asistí solo al concierto, recuerdo que interpretaron la maravillosa "Sinfonía Inacabada" de Schubert y mientras la escuchaba no pude quitarme de la cabeza a Isabel, imaginé lo que podría haber dado de sí la velada en su compañía... aquello sí que fue pura "Fantasía" y no la de Disney.

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Hace poco he ido a otro concierto clásico donde también representaban la célebre pieza de Schubert... de repente en medio del segundo movimiento, en un flashback perfecto, surgió del fondo de mi memoria aquella anécdota con Isabel.

No pude evitar sonreir al recordar que a partir de mi plantón (o espantada, según se mire) Isabel comenzó a interesarse por mi de manera continuada... y que un par de meses después nos enrollamos en aquel portal a la salida del bar rockero donde solíamos ponernos hasta el culo los findes...

"Entonces no lo supe -pensé el otro día, repantingado en el patio de butacas- pero qué bien hice llamándola para decirle que no..."


viernes, 25 de octubre de 2013

"EL BESO HURACANADO" (OLA K ASE - 2ª parte)

(Viene de la entrada anterior, pinche AQUÍ para verla)


La semana siguiente me olvido completamente de Anamari, vuelvo a saber de ella cierto mediodía en que enciendo el messenger y leo un par de frases que me ha dejado tres horas antes: "olaaaaaaaaa, estás ai?? Te he mandado sms al movil... ya no kieres saber na de mi? Dime, xao... escribeme al movil diciendome lo ke kieras...."

Un par de días después coincidimos conectados, dice que se acuerda de mi, parece bastante animada ante la idea de quedar para tomar algo, insiste en enviarme invitaciones para videollamada pero las rechazo todas.

Anamari es un disco rayado, va a piñón fijo:
"Bueno y ya as conocido a alguien aparte de mi??", pregunta.
"No, qué va, a nadie, ¿y tú?", contesto.
"No, kieres volver a kedar?? Yo busco pareja estable, si no te interesa dimelo", vuelta la burra al trigo.
"Ya, ya sé lo que buscas -tomo aire antes de teclear lo siguiente- yo no me cierro a nada Anamari..."
"Y yo podria ser una posible candidata??? o no???.....", va a saco.
"Jeje, eso se sabrá en su debido momento (icono feliz con la lengua fuera)", revés a dos manos al fondo de la pista.
"Ya, pero mas o menos no lo ves?", raquetazo nuevamente en la línea.
"No me preguntes eso ahora mujer, hay que conocerse...", globo defensivo.
"Ya lo sé, pero a mi me kaiste muy bien sabes...", de repente se interrumpe el partido por la lluvia, ella desaparece del messenger y yo respiro aliviado.

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Enciendo el móvil a las 9 de la mañana del día siguiente y veo que tengo un mensaje suyo, un aviso de que me ha llamado a las 8:35. Todo bastante raro.
A las 9:12 me envía un sms preguntando si puedo quedar a las 11 para un café, nuevamente EL ANSIA... contesto que mejor a las 12, en la puerta del mismo bar de la vez anterior.


Al igual que el primer día empieza a hacerme llamadas perdidas a las 11:53, a pesar de todo no acelero mi paso, llego a las 12:03.

Repite modelito, esa cazadora vaquera, esos zapatos nauticos de niña buena... pedimos dos cafés y nos sentamos en una mesa apartada.

Anamari está a punto de tirar su taza al suelo, le tiemblan las manos... "¿estás bien?", pregunto... "sí, sí -contesta- es que estoy muy nerviosa, no sé por qué, ya ves qué gracioso... pero así es"

Nos sentamos pero sus convulsiones no remiten, "me voy a manchar", susurra tras renunciar (en medio de la operación) a tomar un sorbo de su taza... son las 12:10, pregunto qué tal va todo para que se suelte un poco y consiga relajarse, me habla de un curso de inglés al que se ha apuntado... "hoy por la tarde sacan las listas, a ver en qué nivel me meten porque hice una prueba el otro día y no tenía ni idea!!!"

En la mesa de al lado hay un grupo de cuatro señoras tomando café, pillo a una de ellas espiándonos un par de veces, "quieres espectáculo y lo vas a tener", pienso.

Son las 12:25 y después de un rato de charla intrascendente me arrimo, Anamari pone cara de asombro pero no protesta... pongo una mano sobre su rodilla, poco después la subo hasta rodear su cintura, "¿pero qué es lo que quieres hacer?", me pregunta... "lo sabes de sobra", contesto.

Según me acerco, en Anamari se desata una especie de ataque de risa nerviosa, cuando nuestros labios se encuentran ella comienza a hiperventilar... nuestras lenguas chocan pero su boca es una bomba de aire expulsando gas nervioso, gime mientras sopla, un gemido cada dos segundos... parece una práctica de primeros auxilios.

La señora de la mesa de al lado no quita ojo.
Después del "beso" Anamari se queda sin palabras, literalmente muda. Dejo pasar un minuto para que su gesto (mínimamente) se recomponga y a continuación pongo una excusa para dar fin a la cita.

Salimos a la calle, ella camina rígida como un palo, mirando al frente, zombificada... nos despedimos en una esquina sin tan siquiera tocarnos.

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Apenas veinte minutos después me envía el siguiente mensaje al móvil: "k tal t parecio mi beso? nos olvidams xk sino pinsas casart nunk, yo si kier. dim"
No contesto.

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Esa misma tarde llego a casa, enciendo el ordenador y voy al cuarto de baño... cuando regreso me encuentro las siguientes frases en el messenger: "ola estas ai... ke tal esta mañana ke nome dices nada... y t mandao un sms al llegar a casa... te da cosa decirmelo... eoeoeooe....... bueno ya beo ke pasas de mi suerte... !!!... estas ai???"

Contesto. Escribo que acabo de llegar a casa, que había estado currando...
"okis te llego mi sms al movil???... pero ke te parecio... mi kiss", comenta.
Soy sincero, le digo que no estuvo para nada relajada...

"Lo siento estaba nerviosa...", se defiende... aprovecho para contraatacar preguntando qué le había parecido a ella.
"Muy pasional -dos iconos sonrojados alineados- entonces ya no kedars mas verdad?? Bueno, pus komo veo ke no te intereso suerte... en tu buskeda"


 Decido exprimir el limón hasta la última gota.
"Lo que pasa Anamari es que yo el gran problema que veo a esto... es que no podría estar como tu ex, tanto tiempo sin relaciones... yo no soy asi", mi habitación se inunda de un intenso aroma a azufre.

"Osea ke por lo ke dices te encanto de fisiko y te atraigo... -¡arrea!- ayyyy, yo no estoy para perder el tiempo... a lo mejor tu pero yo ke tu no tardaria muxo en buscar a alguien ke luego se nota..."
"¿Se nota el qué?", pregunto.
"La edad, sera ke soy mujer y los años no perdonan, no kiero rolletessssssssss... !!!!!!!!!!!!... eso es de crios... y ya no lo somos", suenan las trompetas.

"¿Cuantos rollos has tenido en tu vida?", se acabó la fingida cortesía.
"¿Y tu? -saca las uñas- mira borrame, de verdad..."
"No pienso borrarte -avanzo con la lanza en ristre- de hecho quiero volver a besarte, pero esta vez sin que tiembles, soples, ni hagas ruidos raros..."
"Pero ke pasa ke te as enamorado oke... o es ke me deseas... -leo en la pantalla, sin salir de mi asombro- dime si es eso... me caiste bien pero creo ke no vamos por el mismo kamino eso es todo... no te enfades, okis, ya encontraras a tu xika..."

"Pues es una pena que no podamos besarnos más", me la suda todo, no puedo parar.
"Si no tienes pensado casarte un dia con alguien para ke kieres besarme???", Anamari no tira la toalla.
"Porque jamás me habían besado antes así...", no miento, pero no puedo evitar adjuntar un icono sonriente al final de la frase.
"Yo te gusto a ke si...te gusta todo de mi... di la verdad... !!!! ke es lo que más te gusta?... lo se por tu forma de mirarme tan intensa...", Anamari es de otro planeta, flipo.

"¿No tienes curiosidad por el sexo?", prosigo.
"Vamos a ver siiiiiiiiiiiii... pero no kiero tener eso y ke me dejen despues... ke pasa ke me deseas oke... te atraigo???... kiero kasarme pero kuando sea en dos años o asi, no mañana, pero si me lo proponen....tu en dos años te casarias?? Si nos fuera genial como novios si lo fueramos??"



 "Yo no podria estar como en tu anterior relación, sin sexo. Siempre he tenido sexo con todas mis parejas...", no me deja seguir, interrumpe con otro monólogo del club de la tragedia.

"Pero cdo kieres el tema tu mañana??... ke impaciente eres Rific, ayyyy... bueno pues lo dixo una pena, me pareciste un tio estupendo, te borro ya y tu telefono igual... ay muxos xikos ke merecen la pena sabes... y yo valgo muxo komo para ke me vengas a decir nada... yo valgo muxisimo!!!!! En todo caso solo podriamos ser amigos y ya... pero nose asta ke punt me interesaria, porke ya veo loke intentarias conmigo, jejejjej... ay ke kansancio de verdad... jejjejjejejejejjj, dime una kosa podria ser una candidata a futura esposa o no encajo contigo???... komo lo ves???... Soy una xika joben romantika muy cariñosa edukada sincera, simpatika, fiel, sexy, etc... y soy muy apasionada..."

"Espero que no te moleste la pregunta pero... ¿con tu ex hasta dónde llegaste en el tema sexual?", la curiosidad por saber más del personaje me puede.
"bss, caricias y ya esta...", contesta.
"¿Masturbaros?", necesito saberlo.
"Sí bueno, tocarse y eso -dudo mucho que hablemos de lo mismo- ¿ke signo eres tu?... bueno me tengo ke ir ya, encuentra a tu xika..."
"Ok, pásalo bien, ta hablamos", escribo a modo de despedida.
"Nnoooooooooo -salta, de repente- borra mi telefono... y todo, porfa... azlo si me kieres..."
"No pienso hacerlo -contesto, ¿dónde están mis kleenex, creo que voy a llorar- quizás algún día más adelante cambies de opinión..."

"Te gustaria ser mi novio verdad, jejjejej", su delirio no conoce límites.
"Me gustaria masturbarte, como lo hacías con tu novio, ver lo que pasa entonces...", rompo el precinto del paquete de pañuelos de papel.
"Pero bueno... y ser novios no verdad??? Eso lo haríamos de novios, si lo fueramos claro..."
"Qué importancia tiene mi signo del zodiaco?", primer lagrimón recorriendo mi mejilla.
"Nada, saber nada mas... responde a lo ke te digo...", Anamari es absurdamente tenaz.
"¿El qué?", ya no puedo más...
"Novios no?... Me voy ya xao..." desaparece del messenger, escribo una última frase "¿Acaso tu me quieres de novio?" pero creo que ya no le llega...

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Esa misma noche Anamari me escribe un correo electrónico.
"espero ke me ayas borrado de todo porke no kiero estar con una persona ke tene distintos objetivos ke yo.asi ke suerte y sigue con tus ideas ,pero ami borrame para siempre.xaooo!!!"

"¿Encontrará marido en los próximos dos años?", pienso.
No contesto el correo, por mi parte el juego ha terminado... eso sí, no pienso borrar (ni de coña) su descacharrante dirección de correo electrónico.

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Nota del Autor: Mis más sinceras disculpas por las faltas de ortografía, las palabras de Anamari sin ellas (esto es, tal cual las escribía) habrían podido llegar a dulcificar algo absolutamente "indulcificable".



jueves, 17 de octubre de 2013

OLA K ASE - NOVIAZGO EXPRESS

Viernes de finales de agosto, mediodía, conozco a Anamari en un chat, me da su dirección de messenger y nos conectamos, lo primero que hace tras mi saludo es iniciar una videollamada.

Está de vacaciones en Santander, me escribe desde un cibercafé. Sonríe a la cámara, es muy morena y lleva gafas grandes, me parece guapa.

A la segunda frase me dice si quiero que nos conozcamos cuando regrese a la ciudad, que si nos damos los móviles porque no tiene internet... me mosquea tanta urgencia, "mejor intercambiamos los números más adelante cuando ya vayas a venir, etc", contesto, dando largas.

Al día siguiente volvemos a coincidir un poco en el messenger. La tía vuelve a poner la cam, se ve que no concibe chatear de otra forma... y sus frases van directas a la yugular, sin rodeos.
"Bueno ke me kuentas... de mi te parezco... interesante o ke... sabes a mi me gusta la gente ke respeta... lo digo porke ay muxo pulpo y paso de idiotas ke ay bastantes por ai... si buscan diversion de un dia o 2 yo no, yo estoy ya para cosas mas serias, ya no tengo 15 años..."

Me cuenta que tuvo un novio hace tiempo, "duró 3 años, la distancia nos separó, se fue a madrid a trabajar y adios pampa mia!!!!"

Quito la cam, me siento interrogado y analizado, me dice que ella es tímida y no es una cualquiera... contesto que me parece bien, pero que yo en cambio no me considero para nada tímido.
Algo cambia tras esa afirmación.

"Mira por loke veo tu y yo somos muy distintos y me parece ke bamos por distintos caminos... a mi me enkantaria estar casda ya y con hijos y tu me parec ke estas mas a otro nivel... me entiendes, kiero a alguien ke sea komo yo, afin a mi... te gustaria casarte o pasas..."

"Mmm, sí claro -contesto, llevándome una mano a la cabeza- llegado el momento si diera con la chica adecuada... ¿por qué no?"
Anamari remata: "Y tu ves ke pueda haber algo serio entre tu y yo???"


Empiezo a confirmar lo que llevo pensando desde el primer momento que hablé con ella el día anterior: a Anamari se le va la pinza.

Le digo que en este caso el fin no justifica los medios y que esa casa no debe empezar a construirse por el tejado... no sé si entiende lo que quiero decir (yo tampoco estoy demasiado seguro) pero contesta un breve: "ya claro, eso sí"

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Dos días después regresa al cibercafé. Arranca fuerte: "he estado pensando sobre los dos... yo creo ke buscamos cosas distintas, busco a mi posible marido poco a poco... no puedo perder el tiempo, soy mayor y ya no soy una niña... mas o menos te puedes acer una idea de si encajo kontigo o no y luego puedes verme en persona si kiero..."

"Si quiero", dice... bueno, bueno.

Por suerte esta vez no ha conectado las cámaras, su discurso casi me provoca una sonora carcajada. "Tengo un blog que alimentar -pienso- no puedo dejar escapar esta elementa"

En vez de decirle "adios muy buenas y suerte" contesto un ambigo "yo es que prefiero hacerme una idea o juzgar la situación en persona, por aqui todo es muy engañoso... si eso cuando vengas de las vacaciones quedamos un día, tomamos algo y vemos"

"Si buscas sexo buscate a otra porke yo no, ya te lo digo..."
"Claro que no mujer", contesto.

Fin del chat, risas enlatadas.

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Vuelve de las vacaciones y me avisa para tomar un café. Ocho minutos antes de la hora convenida me empieza a acribillar a llamadas perdidas... llego a la plaza y nada más verla resuena en mi cabeza la banda sonora de "Misión Imposible".

Va vestida como una monja que tras haber ingresado en el convento en 1987 recibiera un permiso para salir al exterior vestida de paisano con las mismas prendas de entonces.
La melodía en mi cabeza cambia, ahora tarareo "my favourite things" del musical Sonrisas y Lágrimas, "girls in white dresses with blue satin sashes...snowflakes that stay on my nose and eyelashes..."

Oh sí, esto promete.


Caminamos cinco minutos hasta el bar pero en apenas treinta segundos ella ya muestra todas sus cartas: su peculiar manera de hablar, ese tono de señorona tan imposible en alguien con un rostro tan juvenil, su lenguaje corporal... juraría que está aterrorizada ante la cita y a la defensiva.

Por la calle no me mira y en el bar sigue igual, habla al aire, se dirige a un imaginario tercer convidado en nuestra mesa.
Dice que está muy nerviosa porque ese es el quinto o sexto café que se toma en el día... por el messenger ella me acribillaba a preguntas pero en persona no es tan brava, ahora el flexo lo apunto yo directo a su rostro y dirijo el interrogatorio: me cuenta que va a cumplir treinta y cinco años, me habla de su familia, de sus primos, de su tía de Santander, admite que jamás ha trabajado en su vida y ahora está echando curriculums pero no la llaman de ninguna parte...

Pregunto por su última relación y me habla de un chico, un amigo: "me enamoré de el y él de mi y tenia novia... y al final se kedo kon ella porke él era un xiko sin posibles y ella es de dinero aunke orrorosa... pero no hubo nada, un dia me dio un beso y ya, eso es todo aunque él quiso más... pero como no la soltaba pues se quedó o ella o yo... y se fue con ella... a mi me destrozó entera porke estaba ke daba mi vida por él... y se fue todo a la mierda... esto ha pasado el mes de febrero de este año asi ke figurate!!!"

Dice que le gusta mi colonia, descruza los brazos por un segundo (una ligera grieta en su postura ultradefensiva) para extender la mano diciendo que está muy nerviosa, que le tiembla la mano... se la agarro y ella la deja muerta, trémula, exánime.
La suelto y miro el reloj, pongo una excusa cualquiera y ponemos fin al encuentro.

En la calle me mira con cara de circunstancia y nos despedimos... según se aleja no dejo de pensar que en esa cazadora vaquera que me lleva quedarían de puta madre un par de aquellas chapitas fluorescentes del acid house...

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El ANSIA. Esa misma noche va a un cibercafé y se conecta.

"Holaaa qué tal... estabas muy nervioso, como yo...", comienza.
Contesto que sí, que por supuesto. Ejem...
"Y dime ke te pareci en persona???", pregunta.
Me lo pienso antes de contestar. "Mejor que por internet (icono sonriente), ¿y yo a ti?"
"Muy majete y coherente, no komo yo, jejejjej... ¿sentiste algo cdo estabas tomando el kafe conmigo? Ya vi que me tocaste la mano, porke me tokes una mano no pasa nada pero si me tokas más te doy una paliza..."
"No por dios, ¡descuida!", me parto.
"¿Y cdo te e tocado yo ke pasao? -insiste- dicen ke tengo lapiel muy suave, nose..."
"Me ha gustado tu tacto, sí -aplausos enlatados, ovación cerrada- el próximo día más (icono guiñando el ojo)
"Y en conjunto ke es lo k mas te gusta de mi? de cuerpo komo soy, jeje... te gustan las chicas delgadas como yo o gordas? Te confesare una kosa... soy virgen"


¡Corten!

La verdad es que no me sorprende lo más mínimo su confesión, tras conocerla si hubiera tenido que apostar me habría jugado un patrimonio a que lo era... pero me alucina que me diga estas cosas a través del messenger, aquella frenética parrafada, como una tragaperras descontrolada que no puede parar de escupir calderilla...

"Bueno, ser virgen no es ninguna enfermedad, no debes sentirte mal por ello", contesto.
"¿Y tú? ¿Lo eres? -retoma la ametralladora desde su nido de francotiradora- ¿que te parece que lo sea? Por eso estaba nerviosa... y por el café..."

Contesto que no lo soy, que no me parece ni mal ni bien que lo sea, lo único que me extraña es que haya estado tres años con aquel novio del que me habló y no mantuvieran relaciones... su respuesta es tan simple como genial: "sí, se tiene novio pero puedes ser virgen"

"Bueno si aora ke lo sabes si no kieres saber nada de mi, lo entendere... ke signo eras??? ayyyy 2 minutos y me voy a casa a comer... ke te parecieron mis ojos??? jejejjeje, stoy enamorada de mis ojaxos, me encantan, se corta..."

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Anamari me envía algunos mensajes al móvil esa semana, no contesto. Envío un correo diciendo que durante unos días estaré muy ocupado, que ya hablaremos.

¿Qué hacer con ella? Lo más sensato es dejarlo correr, huir de semejante trasto y no volver a hablar con ella... pero necesito un desenlace digno para esta entrada, decido volver a quedar con ella por segunda y última vez... y esta vez pienso entrarla.


    (CONTINUARÁ)   

-Para ver el desenlace pinche AQUÍ-



miércoles, 2 de octubre de 2013

"AMOR DE DERECHAS"

Conocí a Vanessa por motivos laborales, a ambos nos metieron en un pequeño grupo de trabajo compuesto por cinco personas que (por desgracia) pasábamos demasiadas horas juntos.

De los cinco ella era sin duda la más habladora, una especie de autoproclamada Abeja Reina que a la mínima ocasión se evadía de lo que traíamos entre manos para comentar con todo lujo de detalles su último fin de semana, sus planes para las vacaciones, intimidades varias… o meras cuestiones de actualidad social o política.
Fue así como todo el mundo en la oficina se enteró de que Vanessa era propensa a la dermatitis, que su pueblo de la meseta castellana era el que “mejores fiestas tenía del mundo”… y que era una fanática seguidora y votante del Partido Popular.

Quizás algo más que una simple votante.

Nos contó que en su época universitaria fue novia de un presidente local de las Juventudes del PP, que cada vez que regresaba a su pueblo se involucraba en actos del partido, que la alcaldesa siempre insistía en incluirla en listas de cara a los próximos comicios…


De hecho todos aquellos comentarios y su actitud parecían sacados de un libro de estilo o de régimen interno pepero.
No me gusta generalizar ni mucho menos juzgar a nadie por su aspecto pero Vanessa a simple vista parecía una de esas chicas de muy buen ver que los políticos sacan justo detrás de ellos en los mítines aplaudiendo sonrientes a todo lo que el líder diga, ondeando banderas con gaviotas, puños y rosas, etc…
Sí, Vanessa estaba muy buena, quizás por eso nadie en la oficina (mayoritariamente masculina) rechistaba durante sus (no pocas veces delirantes) sermones.


A la mínima oportunidad ponía a parir a Zapatero y demás miembros de su gobierno sin escatimar adjetivos a cada cual más ofensivo… y del mismo modo que ciertos nostálgicos de Franco hacían antaño, ella solía rematar muchos de sus discursitos recordando lo bien que para ella estábamos cuando Aznar era presidente.
Su devoción por José Mari era absoluta, un día nos contó la larga cola que tuvo que guardar (acompañada de su madre) en un Corte Inglés esperando para que Aznar le firmase un libro que por entonces había publicado… lo emocionada que se sintió según se acercaba, lo que le gustaba ese hombre…
Ahí, justo ahí, fue cuando se me encendió una bombilla.

Durante el primer mes y medio de “convivencia” me limité a observar a Vanessa manteniendo las distancias, admirando su físico y flipando con su manera de ser tan chorra. Por lo que contaba acerca de sí misma y sus gustos no creí que yo pudiera gustarle en absoluto, éramos de universos opuestos… pero en el momento en que ella nos contó lo “cachonda” que se puso durante la firma de aquel libro diciendo: “es que Aznar no solo me cae bien, es que me gusta físicamente… me pone”… tuve una revelación.

Pensé que vale, yo no soy precisamente Brad Pitt… pero si a esta tía le pone alguien como Aznar, ¡yo debería tener alguna posibilidad de llevármela al huerto!

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No, no me dejé bigote. Simplemente di un paso al frente regalándole los oídos con lo que a ella más le gustaba: una sobredosis lisonjera.
Para una persona que como ella, no hacía otra cosa más que hablar de sí misma, de lo divina, guapa y lista que era, de lo superior que era a sus amigas, de los bares guays que frecuentaba y los lugares que visitaba… supuse que acercarme a ella en plan “devoto admirador” ensalzando sus bondades sería el camino más corto hacia su interés.
No me equivoqué.


Una tarde a la salida del trabajo fuimos a tomar algo, me habló de un “gilipollas” con el que se había enrollado los dos fines de semana anteriores, empezó a ponerlo a parir como si fuera un independentista vasco o catalán, por lo visto se iban a ir fuera el puente pero él había hecho otros planes dejándola tirada… aproveché el momento soltándole el típico rollo de “no deberías perder el tiempo con alguien que no te valora, muchos estaríamos encantados de haber tenido la suerte de ese chico, bla bla bla” y a continuación, cuando bajó la guardia y me miró como si lo hiciera por primera vez (con ojos tiernos, coqueteando de repente) agarré su mano acercándome para insistir en lo mucho que me gustaba, que si por mi fuera la llevaría ese puente a un sitio mucho mejor que el que había planeado con el chico aquel… que su sola presencia cada día en la oficina me hacía soportable la faena, lo mucho que la eché en falta aquella semana que estuvo enferma…

Todo muy rastrero.

Se lo tragó todo, en medio de la segunda caña ya nos estábamos besando. Recuerdo que besaba fatal, fuimos a su coche y le toqué las tetas por encima de la ropa, no me dejó hacer nada más… de explorar su entrepierna ni hablar.
Me llevó hasta mi calle y se despidió arrancando su Audi negro con una amplia sonrisa de oreja a oreja.

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Ese finde se fue al pueblo. La semana siguiente solo repetimos jugada un día, quedando a escondidas a la salida del trabajo, besándonos en un bar oscuro…
Sus monólogos me cansaban cada vez más, solo hablaba de ella, jamás me preguntaba qué tal estaba o por mis opiniones.
El papel de adulador me había servido para intimar algo con ella pero hasta la fecha se antojaba escaso para lo que era mi auténtico objetivo: follar.

Y sin sexo, aguantar tanta gilipollez comenzaba a ser un tormento de lo más innecesario.

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El siguiente finde (el del famoso puente) Vanessa también puso rumbo al pueblo. Esa semana terminó el trabajo que nos habían encomendado y el grupo se disolvió, estuvimos tan atareados que no pudimos quedar pero de todos modos me daba la sensación de que Vanessa me estaba dando largas… o quizás era yo que tampoco insistí demasiado, harto de tanto insulso besuqueo derechista.

El caso es que el sábado del puente yo estaba en medio de una fiesta de cumpleaños en la casa de una amiga cuando recibí un sms de Vanessa: “he pensado que el próximo sábado sí me voy a quedar en la ciudad y podríamos salir tú y yo por la noche…

¡Bien!
Pasé toda la semana fantaseando con la inminente cita, obviando su parte penosa centrándome en la puramente sexual, porque esta vez sí habría sexo, leyendo entre líneas su mensaje (una y otra vez) todo indicaba que lo habría… además yo estaba esa semana solo en casa… ¡tenía  que haberlo!

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Ya no nos veíamos en la oficina así que los días previos estuvimos intercambiando mails, en ellos me expresaba sus muchas ganas de quedar y deslizaba alguna picardía.

Llegó el famoso sábado, la llamé por teléfono a mediodía para confirmar la hora y lugar del encuentro, todo normal… hasta que llegaron las cinco de la tarde y comenzó a diluviar de manera exagerada.
Aún faltaban unas horas para nuestra cita, por eso me sorprendió tanto el sms que me envió de repente: “oye, con esta lluvia no me apetece salir, será mejor que lo dejemos para otro día”.

Volví a llamarla, la voz de Vanessa (siempre enérgica y sin pausa) al otro lado del aparato se volvió frágil y dubitativa, insistí en que para la noche ya habría dejado de llover, rebatí cuantas objeciones me planteaba… “ya, no sé”, repetía… hasta que al final se sintió acorralada y soltó lo que realmente le rondaba por la cabeza.


- “Mira Rific, esta tarde ha venido mi amiga Marta a casa y le he hablado de ti, le he enseñado los mails y mensajes que me has mandado en este par de semanas… y me dice que tenga cuidado, que te ve muy obsesionado conmigo… no sé, creo que tiene algo de razón y ahora no me apetece demasiado lo de esta noche…

- “¿Cómo? ¿Que tu amiga opina qué? ¿Vas a hacer caso al criterio de alguien que no me conoce en absoluto? ¿Obsesio... nado?

- “Rific, ¿acaso niegas que esta noche me quieres llevar a tu casa? Además, viendo uno de los powerpoints que me mandaste hace tres semanas Marta se ha dado cuenta de que en varias de las fotos sale Nueva Orleans, donde te dije que quiero ir este verano… y en otro la música era la banda sonora de La Misión, mi favorita… no sé, ¡es todo muy raro!

- “El primero era un powerpoint de cachondeo con fotos de turistas que en segundo plano salían situaciones embarazosas, no reconocí los lugares, tu amiga sin duda tiene un buen ojo aparte de una mente calenturienta… lo de La Misión no lo sabía, yo la verdad es que prefiero las bandas sonoras de Psicosis o Tiburón, díselo a Marta a ver qué le parece

- “¿Ves? Te has molestado, no me gusta lo que me estás diciendo… mira, paso de discutir, hoy me quedo en el pueblo y punto

Aquel sábado me quedé en casa sin salir, viendo una peli o algún partido con cara de pocos amigos… la verdad es que de haberlo sabido no habría insistido, prefería la excusa de la lluvia.

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Un par de meses después me incluyó en el listado de receptores de un mail en el que anunciaba que se iba a vivir un año a América. Contesté de manera breve (para que su amiga sabueso no interpretara nada raro en mis palabras) deseándole buen viaje y buena suerte.
Se ve que el correo superó el filtro de Marta, una tarde que pasaba cerca de mi casa me envió un sms por si me apetecía bajar a tomar algo.

Bajé. Lo hice además casi tal cual estaba vestido en casa, con pantalón corto, sin afeitar, camiseta negra de AC/DC, chanclas… su cara al verme fue un poema, debí parecerle un “rojo peligroso”.

Por eso me supo especialmente bien cuando tres horas después empecé a comerle las tetas en el Audi… no me dejó pasar de ahí, después nos despedimos y jamás la he vuelto a ver.
Gracias José Mari.




martes, 24 de septiembre de 2013

MANOS LIBRES, AL MENOS UNA... (Sexo a Distancia - 2ª parte: Fase Multimedia)

(Viene de la entrada anterior, pinche AQUÍ para verla)

Los teléfonos móviles facilitaron mucho el contacto con el sexo contrario, ya no había que cruzar los dedos para que al llamar a la casa de fulanita no lo cogiera el padre de turno, ya no había que hablar delante de todo dios en el salón… ese tipo de corte o vergüenza quedaba atrás.

La primera llamada telefónica “guarra” que recuerdo fue a través del teléfono móvil así que me pilló igualmente mayorcito.
Estaba hablando por el Messenger con una chica de fuera de mi ciudad con la que me había liado en unas fiestas de pueblo, de repente me dijo que tenía que salirse de internet porque iba a utilizar su madre el ordenador, me dijo que en cinco minutos me llamaría al móvil...

Lo hizo. El eco de su voz era muy particular (rebotaba) y de fondo se oía un fuerte chorro de agua… me dijo que estaba en el cuarto de baño, que estaba llenando la bañera.
Empezó a decirme que le encantaría que estuviera allí con ella, fue describiéndome todos los siguientes pasos, cómo se iba desnudando, metiendo un pie en el agua, después otro, reclinándose en la bañera…
A continuación me retransmitió cómo se iba haciendo una gloriosa paja.


He olvidado todas las guarradas que me dijo, pero sí recuerdo el particular ruido del chapoteo de su mano contra el agua, también la inquietud que experimenté al pensar que en aquel húmedo escenario, con el móvil en la mano, en caso de despiste, mi amiga corría riesgo de perecer electrocutada…

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Si tardé en tener teléfono móvil, más aún tardé en tener uno que tuviera cámara de fotos y admitiera mensajería multimedia.

Tampoco he olvidado la primera foto guarra que recibí al móvil: yo estaba trabajando sentado en mi mesa cuando de repente me vibró el aparato en el bolsillo, saqué el móvil y descubrí que una amiga gallega con la que andaba “en negociaciones” me había adjuntado en el mensaje una foto de su coño, bien abierto… foto supuestamente tomada minutos antes desde su oficina, el móvil debajo de la mesa captando la imagen de su entrepierna sin bragas, bajo una escueta minifalda…

Tuve que ir inmediatamente al WC para encerrarme un instante en busca de algo de privacidad y poder disfrutar a gusto de la foto… no, no me masturbé, de todas las cosas malas, absurdas o estúpidas que hice en esa empresa aquella no fue una de ellas.

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La primera conversación guarra que tuve por el Messenger comenzó de la manera más inocente. Iba a ir un fin de semana con un grupo de amigos a un festival de rock y el tema del alojamiento lo estábamos mirando una chica de fuera y yo. Era la amiga de un amigo de Madrid.

A ella solo la había visto una vez precisamente en la capi, en otro concierto, sin que pasase absolutamente nada entre nosotros… el caso es que con la coña del festival y los trámites empezamos a charlar bastante por el Messenger, las conversaciones cada vez eran más largas y personales.

Una noche que hablábamos de la distribución de los cuartos para nuestro grupo festivalero deslizó (medio en serio medio en broma) que ya que nos estábamos encargando nosotros del asunto deberíamos quedarnos con la mejor habitación…
Molaría compartirla los dos solos”, recogí el guante y automáticamente se abrió la Caja de Pandora.
Fantasear con cómo sería la habitación fue solo el principio, después vendría la cama, la ducha… y el cibersexo.


Diez días después una amiga suya tuvo una bronca de espanto con mi colega madrileño y el grupo festivalero se disolvió. Por suerte aún no habíamos reservado nada, el caso es que con el ambiente tan enrarecido en el grupo nuestras charlas se calmaron hasta finalmente desaparecer… creo que ella me eliminó del Messenger a petición de su amiga madrileña, la cual no quería saber nada de mi amigo e impuso el veto al resto de colegas.

Ella y yo fuimos igualmente al Festival pero por lados distintos. Una noche después de un concierto la vi tirada en una esquina metiéndose una raya mientras su amiga meaba al lado.
Me alegré una barbaridad de no haber compartido habitación con “eso”.



jueves, 12 de septiembre de 2013

SEXO A DISTANCIA (1ª parte: Fase Epistolar)

El boom tecnológico de las comunicaciones me pilló ya mayorcito, pasé toda mi adolescencia sin móvil ni conexión a Internet así que hasta los veintipocos fui un habitual usuario del servicio tradicional de correos: papel, sobres, sellos y esas cosas.

El 98% de las cartas que he enviado y recibido en mi vida han sido entre amigos contándonos paridas, cómo íbamos pasando el curso, etc… el 2% restante lo dediqué a meter fichas con chicas o mantener el contacto con algún rollete, pero siempre en plan inocente.
Hubo un par de cartas de amor sincero pero eso ahora no viene al caso…
Lo más “tórrido” que viví en el formato epistolar clásico fue una carta que recibí de Elsa, una chica de Oviedo que conocí un verano.


Elsa y yo ni siquiera nos habíamos liado en persona el par de días que coincidimos en la playa, pero nos caímos muy bien e intercambiamos direcciones postales… luego en otoño las cartas se sucederían al principio con frecuencia mensual, más tarde casi semanal.
El coqueteo pasó a ser brutal, recuerdo que incluso llegué a pasarme por las estaciones para pedir información sobre trenes y buses hacia Oviedo para ir a visitarla en plan suicida.

La gota que colmó el vaso de mi calentamiento fue aquella carta en la que me describió con todo lujo de detalles un sueño que había tenido conmigo. Ambos estábamos solos en la playa del verano, juntos en el agua, poco a poco nos íbamos arrimando y nuestros bañadores se deslizaban…

Aquella escena pasó a ser una fantasía recurrente a la hora de masturbarme durante aquellos atolondrados días. Mi contestación no se quedó corta, retomé su relato en el punto que lo dejó para proseguir la historia, llevando la trama hasta la cala solitaria donde cierta noche estuvimos de barbacoa, bajo una impresionante luna roja, ocultos tras las rocas…

Si mal no recuerdo hubo un par de intercambios incendiarios más, cada sobre contenía un nuevo capítulo de nuestra particular novela erótica por entregas, la historia avanzaba creciendo en matices a cada cual más sugerente… finalmente comentamos la posibilidad de quedar un fin de semana en una ciudad a mitad de camino, si todo iba bien lo haríamos después de los exámenes de enero/febrero.

Por desgracia en carnavales conoció a un chico y nuestra correspondencia, tal y como la habíamos conocido, finalizó.

Hubo un par de cartas de cortesía más, en ellas no hubo ni una sola palabra sobre nuestras fantasías ni viejos proyectos. Después… el olvido.


(Continuará…)

-Pinche AQUÍ para leer el desenlace-


jueves, 5 de septiembre de 2013

"LA NIÑA DE PAPÁ" (Sardinas envenenadas)

Escenario: Un camping en plena Costa Daurada.

Personajes: Mis amigos y yo (todos entre los 19 y 21 años de edad) y una familia francesa que acampa a nuestro lado.

Las incomodidades del camping eran absolutamente secundarias, todas las noches salíamos, bebíamos grandes cantidades de alcohol, nos reíamos con cualquier bobada, no nos comíamos ni un colín...

Durante el día solíamos repartirnos: unos a la playa, otros a la piscina, otros a la sala de TV para ver la etapa del Tour de Francia... creo que ahí fue donde conocimos al vecino francés, vibrando a viva voz durante la retransmisión de una cronoescalada en Pirineos.


Yo chapurreaba algo de francés así que nos pusimos a hablar. Él estaba allí pasando unos días con su mujer y su hija en una tienda de campaña que parecía una mansión. Mentiría si dijera que recuerdo su nombre (o de qué ciudad era) pero jamás olvidaré que se trataba de un tipo afable, simpático y generoso.

Sobre todo esto último, quizás demasiado.

Una tarde que mi grupo estaba reunido antes de salir pensando en qué hacíamos para cenar (cocinar algo tardando mil horas con el puto camping-gas o los clásicos bocatas) nuestro cordial vecino y su mujer aparecieron por sorpresa cargando con una enorme sartén (tamaño paellera) repleta de sardinas.

El siguiente par de días, antes de salir a comprar les preguntábamos si querían algo o si podíamos echarles una mano en lo que fuera... lo típico. La mañana del viernes, contra todo pronóstico, nos tomaron la palabra haciendo una curiosa petición.

El francés nos preguntó si íbamos a salir a dar una vuelta por el pueblo y tras contestarle que sí, que era vendredi soir y que comme d'habitude haríamos la fête... nos pidió que si por favor podríamos llevar a su hija con nosotros para que saliera algo.
Su hija de dieciséis años. Oh la lá!!!

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¿En qué estaría pensando ese hombre? ¿Qué clase de tipo deja a su hija "para salir" en manos de un grupo de nueve desconocidos que acumulaban colillas y latas vacías de cerveza a la puerta de sus tiendas?

Cuando expliqué a mis amigos que esa noche seríamos diez y quién nos iba a acompañar... se desató un cachondeo tremendo.

Algunos protestaron por tener que hacer de "niñera"... otros me preguntaban cómo se decía tal o cual guarrada en francés, por si las moscas...

"¿Pero dónde coño la llevamos? Todas las noches empezamos con botellón en la playa, no podemos emborracharla en la primera media hora así por las buenas..."
"Yo pienso estar a mi bola, no me jodas, paso de que esa cría me corte el rollo..."


"Pues a mi me parece que la nena tiene un polvo..."
"A mi me gusta más la madre, ya podría ser ella la que se esté aburriendo y quiera marcha..."
"Eh, eh, si hay que tirársela guardemos respetuosos turnos... yo me pido primer que para eso fregué a conciencia la puta sartén de las sardinas antes de devolvérsela..."

En medio de aquellas lindezas que salían por nuestras bocas uno de mis amigos empezó a gesticular con los brazos, como si esquiara, sacudiendo la pelvis, follándose el aire... "estas francesitas seguro que saben latín, no me jodas... ¡fijo que es una cachonda!"

Al parecer, en ese preciso instante nuestro vecino francés pasó cerca de las tiendas y descubrió el pastel, presenció nuestro lado oscuro.

Un rato después vino a decirme (con cara de pocos amigos) que su hija no saldría con nosotros ni esa ni ninguna otra noche.

Sin duda fue lo mejor para todos, la pena es que tampoco hubo más sardinas.



viernes, 30 de agosto de 2013

"El Teléfono-Lobo" (Hot Whatsapp)

Un portal, pleno calentón, cuatro y cuarto de la madrugada, estamos iluminados por unas débiles luces de emergencia y de propina por la potente luna llena proyectada a través del único ventanal del lugar.

Mis pantalones por los tobillos, su vestido recogido a la altura del cuello y axilas... lo hacemos de pie, embisto desde atrás, procuramos no hacer ruido, empezamos a sudar...
...y de repente ella estira el brazo hacia mí, sin dejar de mirar al frente...
"Toma -dice, ofreciéndome su smartphone con la pantalla activada en modo cámara- saca una foto de cómo me la estás metiendo..."

¿De dónde había salido el móvil? ¿Lo tuvo en las manos todo el tiempo? ¿Estaría whatsappeando el polvo?

"Putos móviles", pienso, agarrando el trasto y sacando a continuación una borrosa foto de su trasero coronado por mi vello púbico.


miércoles, 21 de agosto de 2013

EL ASALTACUNAS (Otro Cuento de Verano)

Es verano y matamos las tardes en la piscina jugando a las cartas. No existen los móviles, los amigos quedamos día tras día basándonos en la costumbre, quizás en la telepatía.
Somos el típico grupo cerrado masculino, apenas un par de chicas se nos juntan esporádicamente para echar una partida o tomar algo pero no nos engañemos... solo se trata de eso.

Todos los veranos nos juntamos los mismos, se podría decir que aquella piscina, la urbanización y su playa... son nuestro territorio.
Año tras año algún artista invitado se integra en el paisaje, nos divertimos analizando las "caras nuevas" que vienen y van con el cambio de mes o quincena, rara vez hablamos con ellos, preferimos ponerles motes y en el caso de las chicas salpicarlas con pequeños tsunamis arrojándonos a su lado en la piscina.


Esta tarde una de esas novedades nos interrumpe la rutina, una chica morena entra en la piscina acompañada de su hermanito pequeño. Está tremenda.

Dejan las cosas en una esquina, se duchan lentamente y se meten en el agua... no nos damos cuenta pero durante todo ese tiempo mis amigos y yo solo sujetamos las cartas, nadie habla ni apuesta.

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Nos tiramos al agua para observarla de cerca y la impresión es aún mejor. Nuestra legendaria timidez impide que le digamos nada y mantengamos cierta distancia... ella chapotea con su hermano en silencio, no les quitamos ojo y ella comienza a darse cuenta.

Por fin pronuncia unas palabras a su hermano, el ruido en la piscina a esas horas es atronador pero creo distinguir que es extranjera, ¿francesa?

Lo comento con un amigo y la pobre pasa inmediatamente a ser conocida como "la gabacha".

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Descubrimos que vive en la Torre junto a la piscina tras ver colgando de un balcón su enorme toalla roja de Cocacola.

"¡Qué buena está la gabacha!" pasa a ser la frase más repetida durante las siguientes noches en nuestras interminables tertulias a la luz de la luna.

A veces, tras el cierre de la piscina, la gabacha se asoma al balcón durante un buen rato... nosotros la observamos desde la plaza, fumando en silencio, supersalidos.

No sabemos hacia dónde mira, probablemente al mar.
Una de esas tardes me decido a levantar el brazo despacio, saludando, pensando que ni se dará cuenta... pero de repente ella agita su mano con gracia devolviendo el saludo.

Mis dudas se despejan (así que la gabacha se asoma cada tarde también para "espiarnos") a la vez que conozco un curioso instante de poesía.

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Así transcurren el siguiente par de días.
Observamos a "El Cuerpo" (nuevo mote ganado a pulso) en silencio en la piscina, atontados sin hacer nada... incluso hago balance de mis escasos conocimientos de francés por si finalmente encuentro valor para abordarla.

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La siguiente tarde en la piscina se precipitan los acontecimientos. Un grupo de niñas de la urbanización se ponen a hablar con la gabacha y parecen (más o menos) entenderse.

Observamos el incidente con interés y nos quedamos de piedra cuando de repente el Obscuro Objeto del Deseo señala con el dedo hacia nuestro lado.



Uno de mis amigos aprovecha para lanzarse al agua como alma que lleva el diablo, al ataque... tras un minuto de charla con ella y las niñas regresa nadando hacia nuestra esquina.
"Habla muy raro esa chica -nos dice- conmigo no quiere nada pero he señalado hacia aquí y ella parecía estar de acuerdo, no sé..."

La situación es delicada ya que "aquí" solo quedamos un amigo y yo. Las niñas que rodean a la gabacha empiezan a gritar el nombre de mi amigo... en fin, mala suerte, lo importante es participar.

Mi amigo salta al agua decidido, se planta delante de ella y no sé qué se dicen pero ella parece negar con la cabeza... señala de nuevo con el dedo, ¡esta vez a mí!

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No me doy cuenta de lo bochornoso de la situación hasta que me encuentro en pleno ojo del huracán.
Entro en el agua y un chico me sube a sus hombros, empieza a caminar en la piscina llevándome en volandas como a Marco Antonio hacia el barco de Cleopatra... a nuestro alrededor decenas de pequeños cocodrilos dando vueltas, expectantes, oliendo sangre...

Así es como de repente me encuentro "a solas", cara a cara, con la Perversión Colectiva.
Mi pulso se dispara pero de repente noto algo "raro" que poco a poco lo frena... ahora, estando tan cerca, observándola a escasos centímetros, algo falla, esa mirada...

Me presento, nos damos dos besos con aroma a cloro, pregunto su nombre... "Claudia", contesta... mis sospechas aumentan tras oir su vocecilla pero antes de salir de dudas prosigo con el cuestionario de cortesía, pregunto de dónde es... "Portugal", responde... renuncio al par de frases que aprendí de niño en francés y procuro recordar toda la bossa nova que habitualmente escucho de noche por el walkman...

Llega el momento crítico, el que más temo... "¿cuántos años tienes?", susurro...
Su respuesta es demoledora: "Trece años".

Yo tengo diecisiete, me siento incómodo, la situación en mi cabeza de repente se vuelve algo turbia... nuestra conversación no se extiende demasiado a partir de ese momento, ella se da cuenta de mi cambio de gesto por el tema de la edad, llega a insistir en que "casi tiene catorce"... menudo consuelo.

Nos despedimos cariacontecidos, salgo del agua y regreso a mi toalla, enciendo un cigarrillo, cuento a mis amigos que la gabacha es realmente portuguesa... aparte de una impresionante Lolita.


Otro amigo, de quince años, saltó al agua en busca de su oportunidad, otros tres de la misma quinta lo intentaron después de él... pero nada, a todos rechazó.

Mi resolución es definitiva, no hay nada que hacer, punto. Pero la tortura no ha hecho más que comenzar...

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Después de nuestra charla en la piscina Claudia, lejos de poner fin a su sensual rutina, aumenta la dosis.
Asomándose más al balcón, desplegando en la piscina todo su arsenal de miraditas, guiños, sonrisas, posturitas... mi dilema moral se tambalea.

"¡A la mierda todo! ¡Échate encima de ella!", me grita al oído Adriano, el mismísimo Diablo.

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Finalmente amanece un viernes en el que, observando su actitud en la piscina, tengo el presentimiento de que es su último día en la zona.

Por la tarde la miro desde mi terraza, su precioso perfil apoyando los brazos en la barandilla sobre la que cuelga la toalla de cocacola... Olha que coisa mais linda, mais cheia de graça...

Me hubiera gustado dejarlo ahí, con aquella imagen en mi retina, pero no...
Esa misma noche salgo de fiesta con mis amigos y de camino a los bares pasamos delante de la terraza de una heladería donde Claudia y su hermano están sentados tomando algo con sus padres.

Ella me ve y me quedo quieto, nos miramos fijamente durante un minuto, por última vez...

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Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero cada vez que regreso al lugar del crímen, a menudo se me va la vista inconscientemente hacia el balcón que Claudia ocupó aquel verano.

Me pregunto si ella se acordará de mi, de ese capullo español que pasó de ella de aquella manera...

Yo en cambio me acuerdo a menudo de ella, sobre todo de esos "casi tres para cuatro" años que nos separaban... los he tenido muy presentes cuando en la última década me he liado con chicas que rebasaban ampliamente esa (ahora descontextualizada) diferencia de edad.

Maldita adolescencia...