Mi habitación experimentó una especie de crisis hace unos pocos días.
Por un lado mi ordenador sufrió el ataque de un virus y quedó para el arrastre... y en otro orden de cosas una de mis estanterías (la más poblada) casi se vino abajo incapaz de soportar más peso.
Lo primero se solucionó con un buen formateo. Lo segundo vaciando, desmontando y volviendo a montar recolocando y redistribuyendo el peso de un modo más racional.
Antes de formatear pude recuperar unos cuantos archivos de interés, especialmente fotos (personales y ajenas) y documentos útiles para mi trabajo. Según empecé la "evacuación" recordé que cuando mi anterior ordenador estaba a punto de fallecer grabé un CD recopilando un montón de datos... por desgracia dicho compacto acabaría extraviándose en otra posterior reforma de mi cuarto, reubicado sin apuntar dónde, como el arca de la alianza en aquel almacén de la peli.
Por un lado mi ordenador sufrió el ataque de un virus y quedó para el arrastre... y en otro orden de cosas una de mis estanterías (la más poblada) casi se vino abajo incapaz de soportar más peso.
Lo primero se solucionó con un buen formateo. Lo segundo vaciando, desmontando y volviendo a montar recolocando y redistribuyendo el peso de un modo más racional.
Antes de formatear pude recuperar unos cuantos archivos de interés, especialmente fotos (personales y ajenas) y documentos útiles para mi trabajo. Según empecé la "evacuación" recordé que cuando mi anterior ordenador estaba a punto de fallecer grabé un CD recopilando un montón de datos... por desgracia dicho compacto acabaría extraviándose en otra posterior reforma de mi cuarto, reubicado sin apuntar dónde, como el arca de la alianza en aquel almacén de la peli.
A veces me he preguntado por su paradero pero sobre todo por su contenido, el cual (a grandes rasgos) apenas recuerdo.
- - - - - - - - -
El
caso es que decidí aprovechar que tenía que vaciar completamente la
estantería para inspeccionar uno a uno todos mis cedés antes de volver a
colocarlos, en busca del tesoro perdido.
La
operación me llevó una mañana entera y parte de la tarde... finalmente
tras abrir el "Purple Rain" de Prince & The Revolution (comprado
hace demasiados años en una tienda de discos que ya no existe) descubrí
que sobre el disco original había un TDK con la siguiente frase escrita
en rotulador negro: "Miscelánea 2002-2009".
¡Bingo!
¡Bingo!
Setecientos megas de fotografías y minivídeos de mis años más oscuros. Casi siempre
haciendo el tonto, con una bebida en la mano o un cigarrillo entre los
dedos... festivales de rock, excursiones, múltiples conciertos,
demasiadas fiestas...
El mismo grupo musical visto varias veces acompañado en cada ocasión de una chica diferente.
Viajes con amigos que se han quedado por el camino.
Reportajes de eventos en casas rurales que parecen el catálogo publicitario de un pasaje del terror.
Un poco más de pelo en mi cabeza.
Camisetas míticas.Un poco más de pelo en mi cabeza.
Viajes, cenas y celebraciones con una exnovia que vistas ahora no pueden descolocarme más.
Cerveza, cerveza, cerveza...
Pero no todo lo que veo me provoca vergüenza ajena. Tengo guardadas unas carpetas con fotos de chicas que se cruzaron en mi camino la pasada década, ninguna de ellas sigue en mi vida a día de hoy.
Me sorprende especialmente ver las de Sonia y Mayte, pensaba que me acordaba bastante bien de ellas pero tras abrir los archivos me enfrento con un par de rostros que ya había empezado a olvidar.
Cierro los ojos, intento concentrarme... recuerdo mejor sus cuerpos desnudos y las cosas que hicimos que sus ojos, nariz o labios.
A algunas otras chicas ni siquiera llegué a conocerlas en persona, pero de repente sus fotos aparecen en alguna carpeta perdida, hallazgos casi arqueológicos... ¿qué habrá sido de ellas? Miedo me da tan solo pensarlo.
- - - - - - - - -
No soy para nada nostálgico y este repaso multimedia a la pasada década lejos de animarme me deja cierto regusto amargo. Es bueno tener el CD localizado pero no creo que eche mano de él a menudo... eso sí, ver ciertas fotos me ha recordado algunas historias que (si todo va bien) servirán para abastecer este blog que hoy publica su entrada número 200.
Doscientas. Quién lo iba a imaginar aquel convulso verano de 2010 cuando toda esta locura se puso en marcha...









