PRÓLOGO:
Yo tenía diecisiete o dieciocho años. Mi amigo David me llamó por teléfono un sábado a mediodía bastante emocionado, por lo visto conocía a una chica de coincidir con ella paseando al perro en el parque debajo de su casa, hablaban de vez en cuando, etc... pero esta vez se había atrevido a preguntarle por dónde saldría esa noche y si eso poder verse para tomar algo...
Yo tenía diecisiete o dieciocho años. Mi amigo David me llamó por teléfono un sábado a mediodía bastante emocionado, por lo visto conocía a una chica de coincidir con ella paseando al perro en el parque debajo de su casa, hablaban de vez en cuando, etc... pero esta vez se había atrevido a preguntarle por dónde saldría esa noche y si eso poder verse para tomar algo...
Ella estaría en cierto bar a tal hora, acompañada de una amiga... ahí es donde entraba yo.
Sí, la chica del perro estaba buena... y su amiga no estaba del todo mal... pero desde el primer minuto la situación fue bastante absurda.
Para empezar creo que mi amigo se había emocionado en exceso y lo que él pensaba que era una especie de cita realmente era "bueno, pues si estás por allí ya nos veremos..."
Resultó evidente por la cara que ambas pusieron al vernos... A pesar de ello no reaccionaron del todo mal al ver que nos pegábamos a ellas como putas lapas.
Sí, eran chicas mayores... no pude evitar tener cierta sensación de fracaso preventivo, mi falta de fe debió de resultar evidente en todos y cada uno de los torpes pasos que di... si a ello le sumamos la alocada euforia de David podría decirse que nuestro dúo aquella noche no estaba destinado a dar una de sus mejores representaciones.
Hacía buena temperatura, estuvimos compartiendo un cachi en la calle, conversando... mi amigo era poco hablador y yo pensaba que no teníamos nada que hacer con esas chicas, nos mostramos tan súmamente sosos que las chicas comenzaron a dialogar entre ellas como si no estuviéramos presentes... quizás se pusieron nerviosas (o querían espantarnos) porque dijeron muuuchas chorradas, de vez en cuando David y yo nos mirábamos y no dábamos crédito... llegué a insinuarle discretamente que después del cachi nos fueramos a nuestra bola pero él se opuso... "aquí a pie de obra hasta el final", sentenció.
La gran frase por la que esa noche pasaría a ser recordada la pronunciaría la amiga de la chica del perro.
Sonaba
una canción de cierto artista de moda y ambas se entusiasmaron... la
chica del perro dijo que le encantaba ese cantante, que se iría con él a
la cama sin dudar... su amiga empezó a interrogarla acerca de esa
posibilidad: "pero si es un drogadicto"... a la otra le daba igual...
"pero si es un borrachoooo"... a la otra no podría importarle menos...
"pero si tú no hablas ingléeessss", a la otra no le hacía falta saber
ese idioma... "pero si vive en Estados Unidooosss", la otra estaba
dispuesta a cruzar el charco, nada podría impedirselo...
Pausa dramática, la amiga reflexiona... de repente encuentra
un impedimento aparentemente irrefutable: "pero... ¿y si fuera un alien?
¿Eh? ¿Si lo fuera te acostarías también con él?"
La otra se quedó mirando con gesto pasmado... "¡pues claro tia!", dijo antes de rematar el cachi.
Recuerdo que David empezó a descojonarse sin ningún disimulo, "por dios sácame de aquí", susurré a su oído... "de eso nada -insistió- ¿has visto? Estas chicas se follan cualquier cosa... esta es nuestra noche de suerte..."
DESENLACE:
Los cuatro fuimos a otro bar, estaba petadísimo así que íbamos en fila india, avanzando de perfil... me precedía la amiga de la del perro y para mi sorpresa me agarró la mano durante la incursión, se giró y sonrió... "¿Tendrá razón David? -pensé- ¿deberé confesar a esta chica que procedo del planeta Vulcano para que me lleve a la cama... o bastará con un par de cervezas más?"
De repente me invadió un extraño optimismo... nos pusimos los
cuatro en el fondo del bar, estuvimos charlando otro poco, cada vez más
cerca... lo natural era que yo diera el paso en falso pero no, David se
adelantó.
David
nunca fue de los que se toman esas cosas con filosofía, presa de la
"indignación" montó un pollo bastante considerable y el resultado de la
escenita fue la natural estampida de ambas chicas hacia la puerta en
menos que canta un gallo.
"Vas a tener que buscar un nuevo parque para pasear al perro", comenté a David...
"Ni de coña. Que lo busque ella...", fue su respuesta.
LOS SIGUIENTES DIECISÉIS AÑOS:
La autora de la frase del Alien ha trabajado durante muchos años en la taquilla de cierto cine de mi ciudad.
Durante
todo este tiempo lo he frecuentado bastante y siempre que me he
acercado a sacar la entrada ella ha hecho como que no me conoce...
especialmente gracioso fue el día que ella me dio la entrada para "Alien
Vs Predator". pero dudo mucho que ella recuerde la razón de mi
cachondeo durante el proceso de la compra.
HOY:
Hoy he entrado en el gimnasio y lo primero que he visto es a esa chica ejercitarse en una esquina, acompañada de su pareja... ambos asesorados por el monitor, por lo visto se trata de su primer día.
Ella me ha visto, nuevamente ha hecho como que no me conoce, pero hoy ha fingido especialmente mal...












