lunes, 12 de noviembre de 2012

"Se me desenamora el alma, se me desenamora..."

En los trece meses que llevo frecuentando el gimnasio las chicas "interesantes" que he visto por allí se cuentan con los dedos de una mano.
Será que tengo mala suerte con el horario al que voy y no coincido con ninguna... será que es un sitio tan cutre que la "gente guapa" no contempla la posibilidad de ejercitarse en semejante ambiente...

El caso es que una de esas excepciones fue "la chica de las mancuernas".
Apenas coincidí con ella dos o tres veces contadas en todo mi primer año de trotes, pedaladas y sudores... y siempre en la distancia.
No es que fuera una chica espectacular pero tenía un "algo" que me ponía bastante.

Siempre a su bola, sin hablar con nadie, combinando bici estática con mancuernas y todo ello con un gesto tan serio como inescrutable, como marcando un territorio no apto para moscones ni interrupciones.



En aquel par de ocasiones simplemente me limité a observarla de reojo con (gran) admiración y respetando los límites del muro invisible levantado a su alrededor.

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Debo confesar que nunca he sido partidario del ligoteo en el gimnasio; sí que he observado a algunos tipos intentarlo pero no creo que (al menos para mi) sea un ambiente propicio... además, cada vez que me veo allí reflejado en algún espejo, sudado y con un aspecto lamentable (enfundado en mis "elegantes" camisetas de propaganda de cerveza, bourbon o tabaco), pues no me siento capaz de seducir a nada ni a nadie...

No obstante, el pasado mes decidí renunciar a mis convicciones: la chica de las mancuernas comenzó a ir más a menudo durante mi hora habitual de ejercicio y se me fue calentando tanto la cabeza que, sintiéndolo mucho, el gimnasio dejaría de ser territorio neutral.

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Todo empezó un día en que se puso a levantar mancuernas al lado de donde yo cabalgaba mi Avatar (artilugio también conocido como "bici elíptica")... me sorprendí perdiendo la noción del tiempo observándola de la cabeza a los pies, segregando saliva viendo el marcado contorno de sus pezones en la camiseta malva ajustada que me llevaba, fantaseando con tocarla...


De repente sentí la necesidad de hacer algo al respecto... ni siquiera su gesto tan seco y severo me haría cambiar de opinión.

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Tardamos casi medio mes en volver a coincidir en el gimnasio. Aquel día yo fui tarde pero cuando entré en la sala lo primero que vi fue a la dueña de mi camiseta malva favorita levantando unas mancuernas en la esquina más discreta del recinto.

Subí a una cinta para correr, estuve diez minutos trotando con "Oceania" de Smashing Pumpkins sonando en mis cascos cuando de repente ella se subió a la cinta de al lado.
Por primera vez apenas estábamos a metro y medio escaso de distancia...

Delante de nosotros teníamos un espejo que ocupaba toda la pared, ella se tiró (aproximadamente) doce minutos primero caminando a un ritmo acelerado para finalmente arrancar a correr muy suavemente...
,,,creo que dediqué por lo menos los últimos ocho minutos de aquel tiempo a mirarla fijamente a los ojos a través del espejo.

Ella me miró alguna vez de reojo... pero poco.
Al final me miró mas detenidamente... y yo sonreí... y ella también lo hizo.
¡Su primera sonrisa conocida a lo largo de doce meses de intermitente vigilancia!

Con semejante "hazaña" creí tener suficiente, de hecho ya me disponía a decirle algo cuando de repente se puso a bajar la velocidad del trasto y se largó (medio riéndose) a toda pastilla.

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Salió por la puerta hacia el exterior de la sala y ahí me quedé trotando con la palabra en la boca... de repente me reí al recordar cierta breve escena de la película "Shame", concrétamente la parte en que el protagonista (Michael Fassbender) miraba fíjamente a una chica en el vagón del metro.

(Para ver la escena, pinche aquí)

Salvando las evidentes distancias de atractivos entre los actores, durante los últimos dos minutos de carrera sobre la cinta... ahí, en ese cochambroso gimnasio, se había producido algo muy parecido.

Recordé como Fassbender, sin tener pinta de que aquella fuera su parada, salía detrás de la chica. Pero claro, aquí la protagonista salió directa hacia el concurrido vestuario femenino con lo que perseguirla... no era viable.

Seguí dándole vueltas a todo, el subidón era bestial, aumenté el ritmo de la carrera a un nivel para mi desacostumbrado... hasta que me dije: "¡qué coño!"
Paré la cinta... bajé de un brinco... fui al vestuario masculino... me duché a toda velocidad... me vestí... y salí fuera (a la puerta de la calle del gimnasio) para cazarla saliendo y abordarla. A saco.

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Por desgracia me tiré entre quince y veinte minutos esperando en la calle y nada... imagino que no se duchó y salió directa, o quizás fuera más rápida que yo (cosa que dudo) en el baño o cambiándose después, ganándome la carrera por la mano...

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Tres días después se repitió un poco la historia. Yo estaba en la cinta corriendo y ella en una bici estática detrás... ambos cara a cara gracias al espejo frontal, nuevamente con mi rollo acosador/Fassbender y ella sonriendo con picardía.

Se levantó y fue por sus famosas mancuernas, mientras se ejercitaba la observé y me decidí a atacar de inmediato.
Pensé en bajar de la cinta, secarme la cabeza con la toalla, acercarme y decirle que me gustaba su nuevo corte de pelo... que justo ese día se cumplía un año desde la primera vez que entré en aquel gimnasio, que me gustaría celebrar la efeméride invitándola a tomar algo a la salida...


Pero justo entonces una señora se bajó de una elíptica y mi objetivo (inoportunamente) se montó en ella.

Mi ataque debería aplazarse, abordarla desde abajo mientras ella se encontrase en una especie de púlpito moviendo sincopádamente las extremidades y perdiendo el resuello... no resultaría (para ninguna de las partes) especialmente seductor.

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Se me había hecho tarde así que bajé al vestuario masculino, no pude evitar (desde las escaleras) echar un último vistazo a su rincón... ¡y bingo! La sorprendí mirándome mientras bajaba.

Durante la ducha decidí que si después al subir me cruzaba con ella, aunque fuera en medio de la abarrotada sala de ejercicios, la entraría según lo anteriormente previsto.

Me cambié, guardé mis cosas, cerré la bolsa de deporte, me la eché al hombro y subí de nuevo las escaleras... allí estaba ella caminando por el pasillo central, ni en mis mejores previsiones de cálculo podría estar mejor situada... de seguir andando al mismo ritmo nos cruzaríamos junto a la puerta y ahí podría mirarla de frente, llamar su atención y decirle............ nada.
Llegué a su altura, ella me vio y a metro y medio de distancia agachó la vista al suelo acelerando el paso.
Tocata y fuga.

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Tras semejante requiebro, lógicamente, dejé de hacerme pajas mentales con la chica de las mancuernas.
Las veces que hemos coincidido en el gym he seguido deleitándome con la forma en que el cabello le cae por la frente, su nuca brillante por el sudor, el maravilloso cerco de su pecho pegado a la camiseta, su gesto soberbio de zorra en ciernes... pero sin más intención de acercarme a ella para nada.

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Aún así, unos días después se produjo un segundo hito comparable al de su primera sonrisa... oí su voz.
Entró por la puerta, se cruzó con una conocida y charlaron un minuto a modo de cortesía.
Su tono de voz era tan solemne como seco, de una frialdad demoledora.

Me fijé en su lenguaje corporal durante la charla, sus ademanes tan tiesos se acentuaban con cada frase y juraría que trataba a la amiga (por momentos) con evidente condescendencia.
Cuando se despidieron la soprendí haciendo una mueca a espaldas de la amiga, a medio camino entre la burla y el asco.


Por primera vez me alegré de no haberla abordado, probablemente me hubiera despachado con un corte de los que hacen época... o rociado el rostro con un spray de pimienta.

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Hace apenas un par de días la Chica de las Mancuernas se acercó a una elíptica que parecía estar libre... pero se le adelantó otra mujer que reposaba sentada en la máquina contigua, subiéndose al Avatar dejándola con un palmo de narices, compuesta y sin máquina.
La chica de la camiseta malva no encajó con deportividad su segundo puesto en la carrera y protestó airada, con no pocos aspavientos...

Por lo que se percibe en el ambiente (cada vez que ella entra o se pasea por el gimnasio), no es demasiado popular entre los sudorosos (y habituales) parroquianos.
Quizás deba acercarme un día a decirle que a pesar de lo cabrona que (no solo parece) es, sigue teniendo en mí a alguien, si bien decepcionado y "desenamorado"... dispuesto a follarla con ganas.



24 comentarios:

Celia dijo...

Si no fuera por los detalles que has dado de cuando se cruzo con la conocida o el momento que le quitaron la eliptica. diría que a lo mejor la chica es tímida.
Pero no, mas bien parece una prepotente de cuidado. Lo que sigue sin cuadrarme es que si el tema es que se cree superior a los demas, la actitud de bajar la cabeza cuando se cruza contigo no es muy normal en una persona prepotente, lo normal hubiera sido mirarte y girarte la cara no?
En todo caso... esta claro que si te hubiera dado la oportunidad le hubieras "dado su merecido" total para lo que ibas hablar con ella que mas da no?

Besos!

Mr. Rific dijo...

CELIA: Yo creo que es más sencillo que todo eso: me vio venir y me rehuyó... no quiso ni darme siquiera la oportunidad.
No sé si conmigo se hubiera comportado como con la amiga o con la otra mujer del gimnasio... quizás simplemente tuviera un mal día :)

Torpe Mán dijo...

Hay un truco excelente para tratar a mozas con ese comportamiento, y tenerlas comiendo de la mano.
Pero implica un esfuerzo importante, y no suele valer la pena.
Mejor una chica divertida y con sentido del humor,así el rato antes y despues de darle satisfacción son más amenos...

Mr. Rific dijo...

TORPE MÁN: Lo que comentas del truco suena interesante, no estaría de más conocerlo... pero la verdad es que no creo demasiado en fórmulas mágicas.
Y quién sabe, quizás la prota de esta entrada, detrás de su apariencia arisca... cuente unos chistes que te cagas :P

Trivalkiria dijo...

No te merecía la pena.El reto te encantaría,pero seguramente fuera,una vez quitada la coraza,insulsa.Suele pasar.Mejor la gente que vive con alegría y sin postureo.
Voy a tener que ir para que me hagas una escena como la de la peli!Aunque seguramente no me aguantara la risa o me diera un corte de morirse....
Ah!y los que vamos a hacer ejercicio y no de exhibición,sudamos y acabamos con pintejas.Es algo que suele ir de la mano con el deporte...

A ver si coincidimos algún día,que ya toca! ;)

Mr. Rific dijo...

TRIVALKIRIA: El los gimnasios, por muy cutres que sean, lo del postureo es bastante corriente... pero vamos, que básicamente estoy de acuerdo con lo que dices.
Ya sabía yo que no debería haber puesto el enlace a la escena de la peli, que luego la gente se pone a imaginarlo pero con pantalones cortos, camisetas de Four Roses... y entra la risa :P

¡Sí que toca!

Xana dijo...

me ha gustado mucho tu historia y es cierto que a veces vemos a alguien que ns resulta atractivo , epro cuando loobservas es un estupido/a, por eso esta bien ser prudente
por eso me gusta tanto observar...

Mr. Rific dijo...

XANA: En mi gimnasio también hay un chaval bastante cachas y trabajado que cada vez que abre la boca tiene una voz que parece Piolín... la verdad es que me hace bastante gracia cuando le oigo hablar, supongo que a las mujeres presentes no tanto :P
P.D: Observar es un gran placer... y gratis ;)

La Maripili dijo...

Que gran final!así me gusta mi Riffic, sin cerrar puertas.

Mr. Rific dijo...

LA MARIPILI: Hay que ser magnánimo en la derrota... ¡aunque haya sido yo el perdedor! :P

Eliza Day dijo...

Y mira que dicen que los que hacen deporte son más felices, optimistas y simpáticos...
Pero anda que... chico, a lo mejor lo que le ofreces es lo que le hace falta xD

Mr. Rific dijo...

ELIZA DAY: ¿De verdad dicen eso sobre la gente que practica deporte? Porque a mi alrededor en el gym veo a gente dejarse la vida levantando pesos inverosímiles o retorciéndose con ganas... y unos gestos propios de condenados en potros de tortura.
(Yo es que en cuanto me canso un poco paro enseguida)

A lo mejor debería hablar con una señora mayor de allí con la que me llevo bien, para que deslice una nota a la Chica de las Mancuernas en su taquilla en el vestuario femenino... con la oferta ;)

S. dijo...

No es oro todo lo que reluce... Pero bueno, para un buen polvo la conversación es lo de menos, por suerte. Aunque a dos velas los dejaría yo, ¡por asquerosos!

PS: Me encantan los lesbianos (por la canción de tu entrada) :)

Mr. Rific dijo...

S: ¿A quiénes dejarías a dos velas? Yo al final insisto en mi vieja teoría dq el gym no es el lugar adecuado para ligoteos, por cuestiones éticas y estéticas... :)

P.D: A mi en cambio no me gustan, me aburren bastante... eso sí, del último disco reconozco que esta canción y "los toros en la wii (fantástico)" son dos putas obras maestras.

Aliena dijo...

Qué tipa más estúpida, no me simpatiza nada, ni la veo para ti, Rific!!!

Recordando la escena de Shame... pienso y pienso y no la veo factible en un gimnasio, entre seres sudorosos, pierde glamour!

Ay Fassbender :)__

Déjate de antipáticas, niño, seguro que puedes aspirar a niñas mejores!

Muaks!

Mr. Rific dijo...

ALIENA: Hoy he vuelto a coincidir con ella cuando yo salía del gym y ella siguió mirando al frente, rígida... así que nada, me limitaré a continuar "admirándola" en la distancia.
(Claro que pierde glamour, ya lo avisé... y tampoco mola mucho que mientras miras fijamente te caiga una gota de sudor de repente en el ojo) :P

Sonia dijo...

Tengo una historia parecidísima, de esas de camiseta de Mahou y el flequillo pegado a la frente, aunque lo nuestro eran las clases de spinning. Ese gimnasio lo cerraron hace casi un año y hasta el último día sin dirigirnos la palabra, pero qué miradas... Imagino que es lo que tú dices, que el gimnasio no es el lugar. Con tanta endorfina las neuronas no andan sobradas de lucidez mental, jajajaja.
Espero que si algún día me lo vuelvo a encontrar, yo lleve mis tacones más altos y el flequillo en su sitio :P

Mr. Rific dijo...

SONIA: Uff, me "alegro" de no ser el único que lleva a cuestas una espinita similar :P
Esta entrada es de hace unos meses y la verdad es que desde entonces "la chica de las mancuernas" ha estado muy desaparecida en combate, apenas he coincidido con ella.
La última vez, precisamente, fue la semana pasada. Su expresión de mala hostia había aumentado, no hablaba con nadie, se miraba en el espejo como si de la Bruja de Blancanieves se tratase... y sí, igualmente me encantaría acostarme con ella ;)

Sonia dijo...

Igual está pasando por una mala época laboral o personal. El stress que es muy malo.

Ya casi me he acabado tu blog y me ha encantado. Felicidades de nuevo.
Ahora me tocará esperar a que vayas añadiendo nuevas historietas :P

Mr. Rific dijo...

SONIA: Bueno, a lo mejor algún día de la manera más tonta acabo hablando con ella y descubro que en el fondo es una bellísima persona, que tiene novio, etc... lo típico :)

¿Entero? Uff, resulta emocionante que alguien se tome el tiempo para hacerlo. Muchas gracias, durante todo el día hay barra libre de Fantas a tu disposición en el minibar :P

Sonia dijo...

uhmm, cómo me estoy poniendo con las fantas y unas patatitas...Menos mal que encontré otro gimnasio. Aunque como en este no hay ninguna mirada interesante estoy considerando seriamente cambiarme a otro. ¿A cuál decías que ibas? :P

He visto que hay entrada nueva. Voy a por ella.

Buen finde!

Mr. Rific dijo...

SONIA: Pues extendemos la promoción de Fantas un día más sin problema :)
Mi gimnasio es uno supercutre y baratillo, ahora en verano el aire acondicionado consiste en que tengan a bien abrir cierta ventana, etc...
De todos modos si estás realmente interesada creo que conservo en alguna parte la hoja con las tarifas, horarios y demás ;)
¡Disfruta del viernes!

daniela lage dijo...

Mi opinión es que a veces a las mujeres nos gusta solamente gustar, nos divierte que nos miren, que notemos interés y nada más y si todavía la chica no había dado pie a nada, porque por lo que cuentas todo es miradita y nada más, pues me parece que lo que buscaba era solo seducir y dejarlo ahí. Una chica si ve que el chico que le gusta esta por ella, ella da el primer paso, no se queda dando vueltas y nada más.
Daniela
http://libroscancionesamor.blogspot.com.es/

Mr. Rific dijo...

DANIELA LAGE: ¡Bienvenida al blog! A veces eso que comentas es cierto y sucede tanto a hombres como a mujeres. Provocar, llamar la atención, seducir... muchas veces nada más entrar en una habitación no somos conscientes de ello pero actuamos.
Espero que aceptes la tradicional Fanta de recibimiento cortesía de la casa, en una noche como esta con bastante hielo ;)