martes, 25 de febrero de 2014

"DON'T ASK... DON'T TELL"

Estoy en un bar de una localidad costera del sur de España, el clima es maravilloso para esta época del año así que salgo en camiseta a la terraza para rematar mi cerveza y fumar un purito.
Ver a las chicas pasar (ligeras de ropa por primera vez en lo que va de temporada) también es un plus...

Se me acerca Roberto, lo conozco desde hace varios años de coincidir por las fiestas de la zona: me cuenta qué ha sido de su vida últimamente, nos preguntamos por amigos comunes, debatimos sobre la jornada de liga...
De repente pasa a nuestro lado una chica jovencita con un vestido mínimo y nos sonríe con picardía antes de sentarse en la mesa con el resto de sus amigos... "tengo que venirme a vivir aquí definitivamente", comento a Rober tras la deliciosa interrupción.

"¿Qué pasa? ¿El cuerpo te pide talego o qué? Pero si es una cría...", contesta.
"Oye -apunto con la brasa del purito la esquina donde se ha sentado la chica- para empezar no es tan cría, no lo conviertas en algo sucio..."

"Ya tio, pero es que algunas engañan mucho... parecen mayores pero luego resulta que..."
"Mira Rober -interrumpo- los americanos para según qué cosas son muy listos y allí para ciertos temas peliagudos inventaron lo que se conoce como "don't ask, don't tell"... lo hicieron durante un tiempo para controlar los casos de homosexualidad en el ejército, algo absolutamente tabú para ellos... como constitucionalmente no podían echar a nadie por ser gay idearon ese sistema a través del cual nadie del cuerpo te preguntaría en ningún momento de tu vida militar si eres homosexual y tú a cambio no lo harías público... así todos tan felices en cierta presunta inopia tan absurda como artificial"


Rober me mira boquiabiero. Doy un último trago a mi pinta y prosigo: "así que qué coño... ¡seamos políticamente correctos! Con chicas como esa de ahí me apunto al don't ask don't tell, además...ellas tampoco merecen saber lo carcamal que realmente soy..."

"Bueno tío, yo es que llevo ya un tiempo trabajándome exclusivamente el sector de las maduritas, de treintaytantos, separadas, divorciadas... dan mucho más juego", me responde Rober.
Choco mi vaso con el suyo y brindo "porque la horquilla de edad sea lo más amplia y variada posible"... apago el purito y regreso al interior del bar.

Pido otra pinta, me entretengo observando las diferentes bufandas de equipos de fútbol y rugby británicos que decoran las paredes del pub.

Veinte minutos después un par de chicas entran en el bar y se sitúan en la barra cinco metros a mi izquierda.
Voy al servicio y cuando regreso observo a Rober acercándose a una de ellas, me siento en mi taburete y oigo perfectamente su frase de entrada: "Oye, ¿tú sabías que en el ejército americano cuando eres homosexual no te preguntan si lo eres ni tú se lo puedes decir a nadie?"

"Dios mío -pienso- he creado un monstruo..."


jueves, 6 de febrero de 2014

-El "Efecto Luis Aragonés"-

Uno de mis compañeros de la facultad me invitó a la fiesta de inauguración del nuevo piso que había alquilado con dos colegas de la residencia, pensé que iría más gente de clase pero al final solo aparecí yo... no conocía a nadie así que me acerqué discretamente a la mesa principal, piqué unos pocos aperitivos en silencio y me serví una copa.

Una chica se aproximó, me pidió que le acercase la botella de ron, comenzamos a hablar y surgió cierta extraña complicidad durante el breve diálogo.
Era alta y tenía un pelo rubio rizado larguísimo. La cosa parecía ir bien pero... ¿cómo de bien?

La respuesta no tardaría en llegar. Se abrió la puerta principal de la casa y entró otro chico para mi desconocido, llamó a Sonia a viva voz (así fue como me enteré de su nombre), ella se giró, se besaron en la boca... y se fue con él al otro extremo de la fiesta, sin más.

Miré el reloj, tenía la sensación de que nuestra charla había sido larga e intensa pero apenas había durado tres minutos.

El resto de la fiesta Sonia no se separó de su chico y no volvimos a hablar. Un par de veces la sorprendí mirándome y cuando se marcharon de la casa (antes de tiempo) me saludó con la mano desde la puerta.

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Seis o siete meses después fui con unos amigos a Madrid a ver un partido de fútbol en el estadio Vicente Calderón.
Las entradas que conseguimos no eran especialmente buenas, eran de un lateral a la altura misma del césped, detrás justo de los banquillos.
De hecho estábamos detrás del banquillo local, ocupado por Luis Aragonés.


Las siguientes dos horas mi móvil no paró de vibrar... el partido estaba siendo televisado y por lo visto cada vez que las cámaras enfocaban a Luis (bastante a menudo al parecer) también me sacaban a mi compartiendo plano con el Sabio de Hortaleza.

Recibí un montón de mensajes y llamadas de amigos de todas partes, incluso (para mi sorpresa) de gente nada futbolera... "por suerte no he venido a Madrid de incógnito", pensé.

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A la vuelta del famoso finde quedé un día con el compañero de la universidad y tomando un café me contó algo curioso.
Me preguntó si me acordaba de una chica alta-rubia-con rizos que estuvo en la fiesta de inauguración del piso meses atrás... fingí una ligera amnesia pero acabé confesando que sí sabía de quien me hablaba...

Pues bien, mi amigo estuvo viendo el famoso partido con sus compañeros de piso y un par de horas después aparecieron por allí Sonia y el novio... sin que le dijeran nada la chica sacó el tema de si me habían visto por televisión: "¿el que salía al lado de Luis Aragonés era vuestro amigo no? Qué fuerte cuando lo he visto, no me lo podía creer..."

"Bueno -comenté, restando importancia- sin duda son mis quince minutos de fama, ¡hasta mi madre me vio!"
Pero mi amigo insistió en que Sonia no se limitó a soltarlo de pasada, se la veía emocionada y habló bastante del tema el resto de la tarde, de hecho estuvo haciéndole preguntas acerca de mi...

"¿Con el novio delante?", pregunté, extrañado.
" -contestó mi amigo- el novio es un amigo de Jose, mi compañero de piso adicto a la playstation, son los dos unos empanados de cuidado..."
"¿Y para cuándo montais otra fiesta?", pregunté, con cierta picardía...

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La siguiente celebración en el piso tuvo lugar un mes después, una noche de sábado. Antes de ir me aseguré de que Sonia estuviera... cuando llegué se encontraba sola en un sofá ojeando una revista, habían pasado muchos meses desde nuestro anterior breve encuentro pero ella se alegró al verme.

No me anduve con rodeos, a los dos minutos de charla pregunté si tenía planes para el día siguiente, de no ser así la invitaba a un café a media tarde...

Su cara fue un poema, buscó a su chico con la mirada, tartamudeó un poco, se puso verdaderamente nerviosa... pero aceptó mi propuesta suplicándome que no me fuera de la lengua con nadie.



Aquel domingo por la tarde la llevé a un bar semi-oscuro, me confesó que su relación con el chico ese no la emocionaba especialmente... nos besamos, se ruborizó, seguimos besándonos... la semana siguiente nos estuvimos mensajeando, el viernes por la noche quedamos en un barrio perdido lejos de posibles conocidos... nos besamos más, fuimos a un parque y nos metimos mano a lo bestia...

Dos semanas después nos vimos por última vez, me dijo que no se atrevía a dejar a su novio, la chica era bastante conformista y desapasionada en general... decidí no insistir, de ahí no se podía sacar nada más.

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El pasado sábado cuando me enteré del fallecimiento de Luis Aragonés escuché a muchos comentaristas describir su importancia en la última época del fútbol español, tan exitosa.

Sin embargo yo lo primero que recordé fue su influencia en mi historia con Sonia... así que gracias Luis, por el empujoncito táctico.


miércoles, 29 de enero de 2014

-Levantar la "Moral"-

El sexo oral tiene sus cosas... y Mónica de eso sabe un montón.
Creo que es la chica que he conocido que más disfruta practicándolo, su entusiasmo a la hora de hablar sobre ello y su empeño practicándolo rozan lo obsesivo.

La primera mamada que me hizo me puse un poco tenso por culpa del aparatoso piercing que solía llevar en el labio inferior, pero gracias a su notable pericia no tardé en dejar de preocuparme... lo que sí me llamó la atención al poco rato fue un gesto que hizo: se detuvo, observó lo que tenía entre las manos, sonrió, soltó un suspiro... y prosiguió.

Más tarde, en pleno momento de relax sobre su cama me explicó el motivo de aquello.
Por lo visto unas semanas atrás quedó con un chico y mientras se la chupaba se le bajó la erección del todo... y por más que intentó levantársela de nuevo, no pudo.


"Nunca me había pasado nada parecido, me encanta hacerlo y modestia aparte pensaba que se me daba de puta madre... -dijo- estos días he estado obsesionada pensando en qué pude hacer mal... así que cuando he visto que contigo todo iba NORMAL, he sentido un alivio tremendo..."

"No creo que fuera culpa tuya -aseguré aún excitado- el chico tendría sus pensamientos en otra parte... no hay que darle tantas vueltas: una mala tarde la tiene cualquiera"

"¿De verdad crees que la chupo bien?", me preguntó con los ojos brillantes, casi humedecidos...
No mentí, alabé su maestría y ella aseguró sentirse mucho mejor gracias a mis palabras, de hecho a continuación me premió con una ración extra de su juego favorito.

"Gracias Rific, si me vuelve a pasar algo como lo del otro día cuento contigo para levantarme la moral...", dijo guiñando el ojo, acercándose hacia mi entrepierna.
"¡Llámame! -pensé- A todos nos viene bien que de vez en cuando nos la levanten..."


jueves, 23 de enero de 2014

"Pero... ¿y si fuera un Alien?"

PRÓLOGO:

Yo tenía diecisiete o dieciocho años. Mi amigo David me llamó por teléfono un sábado a mediodía bastante emocionado, por lo visto conocía a una chica de coincidir con ella paseando al perro en el parque debajo de su casa, hablaban de vez en cuando, etc... pero esta vez se había atrevido a preguntarle por dónde saldría esa noche y si eso poder verse para tomar algo...

Ella estaría en cierto bar a tal hora, acompañada de una amiga... ahí es donde entraba yo.
"Pues eso Rific, que tú te vienes conmigo -dijo- hoy la liamos... la chica del perro está bastante buena así que su amiga fijo que te gusta... además, ¡son mayores! Tendrán 21 o 22 años por lo menos... ¡hoy la liamos Rific!"


LA CITA:

Sí, la chica del perro estaba buena... y su amiga no estaba del todo mal... pero desde el primer minuto la situación fue bastante absurda.
Para empezar creo que mi amigo se había emocionado en exceso y lo que él pensaba que era una especie de cita realmente era "bueno, pues si estás por allí ya nos veremos..."
Resultó evidente por la cara que ambas pusieron al vernos... A pesar de ello no reaccionaron del todo mal al ver que nos pegábamos a ellas como putas lapas.

Sí, eran chicas mayores... no pude evitar tener cierta sensación de fracaso preventivo, mi falta de fe debió de resultar evidente en todos y cada uno de los torpes pasos que di... si a ello le sumamos la alocada euforia de David podría decirse que nuestro dúo aquella noche no estaba destinado a dar una de sus mejores representaciones.


Hacía buena temperatura, estuvimos compartiendo un cachi en la calle, conversando... mi amigo era poco hablador y yo pensaba que no teníamos nada que hacer con esas chicas, nos mostramos tan súmamente sosos que las chicas comenzaron a dialogar entre ellas como si no estuviéramos presentes... quizás se pusieron nerviosas (o querían espantarnos) porque dijeron muuuchas chorradas, de vez en cuando David y yo nos mirábamos y no dábamos crédito... llegué a insinuarle discretamente que después del cachi nos fueramos a nuestra bola pero él se opuso... "aquí a pie de obra hasta el final", sentenció.

La gran frase por la que esa noche pasaría a ser recordada la pronunciaría la amiga de la chica del perro.
Sonaba una canción de cierto artista de moda y ambas se entusiasmaron... la chica del perro dijo que le encantaba ese cantante, que se iría con él a la cama sin dudar... su amiga empezó a interrogarla acerca de esa posibilidad: "pero si es un drogadicto"... a la otra le daba igual... "pero si es un borrachoooo"... a la otra no podría importarle menos... "pero si tú no hablas ingléeessss", a la otra no le hacía falta saber ese idioma... "pero si vive en Estados Unidooosss", la otra estaba dispuesta a cruzar el charco, nada podría impedirselo...

Pausa dramática, la amiga reflexiona... de repente encuentra un impedimento aparentemente irrefutable: "pero... ¿y si fuera un alien? ¿Eh? ¿Si lo fuera te acostarías también con él?"
La otra se quedó mirando con gesto pasmado... "¡pues claro tia!", dijo antes de rematar el cachi.

Recuerdo que David empezó a descojonarse sin ningún disimulo, "por dios sácame de aquí", susurré a su oído... "de eso nada -insistió- ¿has visto? Estas chicas se follan cualquier cosa... esta es nuestra noche de suerte..."


DESENLACE:

Los cuatro fuimos a otro bar, estaba petadísimo así que íbamos en fila india, avanzando de perfil... me precedía la amiga de la del perro y para mi sorpresa me agarró la mano durante la incursión, se giró y sonrió... "¿Tendrá razón David? -pensé- ¿deberé confesar a esta chica que procedo del planeta Vulcano para que me lleve a la cama... o bastará con un par de cervezas más?"

De repente me invadió un extraño optimismo... nos pusimos los cuatro en el fondo del bar, estuvimos charlando otro poco, cada vez más cerca... lo natural era que yo diera el paso en falso pero no, David se adelantó.


Se puso medio a bailar con la del perro e intentó besarla... la cobra fue bestial.
David nunca fue de los que se toman esas cosas con filosofía, presa de la "indignación" montó un pollo bastante considerable y el resultado de la escenita fue la natural estampida de ambas chicas hacia la puerta en menos que canta un gallo.

"Vas a tener que buscar un nuevo parque para pasear al perro", comenté a David...
"Ni de coña. Que lo busque ella...", fue su respuesta.


LOS SIGUIENTES DIECISÉIS AÑOS:

La autora de la frase del Alien ha trabajado durante muchos años en la taquilla de cierto cine de mi ciudad.
Durante todo este tiempo lo he frecuentado bastante y siempre que me he acercado a sacar la entrada ella ha hecho como que no me conoce... especialmente gracioso fue el día que ella me dio la entrada para "Alien Vs Predator". pero dudo mucho que ella recuerde la razón de mi cachondeo durante el proceso de la compra.


HOY:

Hoy he entrado en el gimnasio y lo primero que he visto es a esa chica ejercitarse en una esquina, acompañada de su pareja... ambos asesorados por el monitor, por lo visto se trata de su primer día.

Ella me ha visto, nuevamente ha hecho como que no me conoce, pero hoy ha fingido especialmente mal...


miércoles, 15 de enero de 2014

LA FUERZA DEL DESTINO (Mr.Rific Vs "La Clarividencia Exterminadora")

-I-

Siempre recordaré a Iris, fue una de las primeras chicas con las que salí, hace siglos... recuerdo sus explosivos besos, la forma de sus pechos, sus botas negras... y jamás olvidaré la sutil forma que tuvo de plantarme.

De hecho lo vi venir. Un día antes de decidirse a hacerlo estábamos en un bar tomando algo, agarró una baraja de cartas que había en la mesa de al lado y se puso a hacer una especie de solitario, había que juntar los cuatro reyes de nosequé manera... tras fracasar en el intento volvió a barajar pero esta vez colocó las cartas boca abajo sobre la mesa de manera extraña.

"Es un juego que me enseñaron para adivinar el futuro", anunció... a continuación me dijo que pensara en una pregunta personal, algo que me interesara y cuya respuesta fuera (únicamente) SÍ o NO.
"No me digas la pregunta -prosiguió- piensa en ella y saca una carta de este otro montoncito..."


Mi primera reacción fue la de querer saber si Iris y yo follaríamos algún día, por aquel entonces nos magreábamos mucho pero jamás rematábamos la faena... vamos, que iba salidísimo...
"¡Ya!", exclamé... y siguiendo las instrucciones levanté una carta cualquiera.

Iris la observó, descubrió unas cuantas del resto que estaban boca abajo y tras hacer una serie de cosas que en ningún momento explicó, apenas medio minuto después, me miró fijamente a los ojos pronunciando las siguientes palabras: "la respuesta es NO".

Encogió los hombros, "¡lo siento!", añadió.

Ambos sonreimos, haciendo acopio de toda la falsedad posible... "hija de puta", pensé.

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-II-

Varios años después, otra chica con la que medio salí unas semanas me agarró la mano en la terraza de un bar.
"¿Sabes? He leido hace poco un librito que explica cómo se lee el futuro en las palmas de la mano, muy interesante... ¿quieres que te adivine el tuyo?", dijo.

Yo jamás he creido en eso y así se lo expuse, pero no aparté la mano dejándola actuar con ella a su antojo...
"No seas aguafiestas, claro que no es una ciencia exacta pero tiene su puntito... ¡y su parte de verdad!", insistió.


Procedió a analizar la palma de mi mano.
Comenzó a decir cosas acerca de las líneas de vida, dinero, salud... sinceramente, no recuerdo ninguno de aquellos vaticinios, en cambio jamás olvidaré la cara que puso tras decirme que había cierta línea en la que presuntamente figuraba el número de hijos que yo tendría... "en mi misma línea pone un número diferente de niños, se ve que no estamos destinados a vivir juntos...", sentenció.

Puede parecer una bobada pero a partir de aquel instante su gesto cambió, se ve que comenzó a darle vueltas al asunto... tras soltar mi mano arrancó el eclipse, primero parcial, diez días después... total.

Última vez que he dejado que una chica me lea la mano, no puedo permitir que mi vida sexual dependa de algo tan...

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-III-

Cierta chica en el momento de dejarme, de entre todos los argumentos que expuso, incluyó (disimuladamente, como de pasada) uno que más tarde me produciría más risa (o pena) que otra cosa.

Aparte de no soportarme por un montón de cosas y circunstancias (que ahora no vienen al caso), deslizó que tiempo atrás una adivina en una feria leyó su futuro y de paso (supongo que ese día habría 2x1 profético) describió físicamente cómo sería el hombre de su vida.

"Al principio pensé que quizás fueras tú pero me temo que no eres ese hombre", dijo.

Se ve que para algunas, la clarividencia es un grado... ¿o es la madre de la ciencia?


miércoles, 8 de enero de 2014

"CALENTÓN"

Alicia me escribe unas frases tras varios meses "ausente", me pregunta qué tal va todo, me resulta raro porque supuestamente se había echado novio la pasada primavera y fue muy categórica conmigo: "lo siento pero no podemos volver a quedar".

Alicia es la única chica que conozco que en su momento me quiso EXCLUSIVAMENTE para follar, pasaba de tomar algo, ni siquiera le gustaba hablar camino de la casa o el coche de turno... tan solo quería sexo para matar el gusanillo (su vida es ciertamente complicada, sin espacio para salir, ligar o relacionarse) y después cada uno a su casa, punto.

En ese plan nos vimos tres veces a lo largo de siete meses. La última fue el pasado febrero, en mayo conoció a alguien y se nos rompió el amor de tan poco usarlo.

Ahora me cuenta que hace un mes tuvo un problema de salud, que si antes en su casa la tenían agobiada ahora es un sinvivir, no puede ni bajar al supermercado sin que la acompañe su madre.
"Lo tenemos complicado para vernos entonces", deslizo...
"¡Mucho! -contesta- pero bueno, todo sería mirarlo, quien sabe..."

"¡Bingo! -pienso- ni mencionaré al chico del mes de mayo, si quiere que lo use ella como excusa, para mi no existe, doy por hecho que nuevamente está libre y con ganas"


No me equivoco. A continuación me dice que ella ahora no dispone de ningún hueco libre en su casa... como yo estoy en idéntica situación hablamos de pillar una habitación en algún hostal... "algún sábado podría tener un par de horas libres por la mañana, ese sería el rato perfecto para ir -sugiere- pero tendrá que ser después del veinte de diciembre, que es cuando tengo la última revisión y a partir de ahí estaré menos vigilada"

Faltan casi dos meses para esa fecha, en fin, toca esperar... ¿o no?

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Un mes antes de los análisis mantenemos otra conversación. Me intereso por su estado de salud y ella me pone al día. Le digo que a las seis de la tarde estaré por su barrio por si le apetece/puede vernos pero se mantiene fiel a sus reglas del juego: ni un cochino café...
Me dice que a esa hora tiene que llevar a su hijita a las clases de kárate.

Acto seguido se desata la locura.

Mis padres me dicen que se van al pueblo a visitar a mi tía, que regresarán más o menos a las 7 de la tarde... me quedo solo en casa.

Se lo comento a Alicia, desde un principio dice que le gustaría venir pero que no puede, que le da mucha vergüenza pensar que nos pillen, que es demasiado riesgo... pero hay un factor que juega a favor: la escuela de artes marciales donde va la niña está bastante cerca de mi casa.

La clase empieza a las 18:30, expongo el siguiente plan: "por una vez no te quedas a ver cómo empieza la clase, la dejas allí a las 18:20, sales, yo estaré esperándote en la puerta del supermercado que hay en la misma calle, venimos a mi casa por el camino más corto y salvo contratiempo de fuerza mayor estaremos follando a eso de las 18:30..."

Alicia acepta, "uno rapidito", sentencia... sincronizamos nuestros relojes, son las 17:40, me doy una ducha supersónica, me afeito y me visto.
Salgo de casa y pongo a cero el cronómetro, tardo en llegar al punto acordado exáctamente siete minutos y veinte segundos, caminando a paso normal, sin excesiva prisa.

Ella aparece a las 18:24, lleva bajo el brazo el diminuto anorak rosa de la niña. No nos vemos desde febrero, está bastante más delgada, me saluda sonriente... "que sepas que estoy nerviosísima con esta idea tuya, seguro que nos pillan"
"Bueno, así tiene un puntito extra excitante, ¿no te parece? -contesto- Y si por un casual nos pillasen... que no cunda el pánico, deja que hable yo"


Caminamos a paso ligero, no suenan las campanas de la iglesia según la dejamos atrás, buena señal... llegamos al portal, subimos en el ascensor y nos besamos, pero es un beso frío denominación de origen Alicia, ella solamente quiere follar.

Entramos en casa, cierro con llave y la dejo puesta. Entramos en mi habitación, son las 18:30 clavadas, ella solo se desnuda de cintura para abajo, se tumba sobre la colcha... me acuerdo de las palabras de mi madre antes de salir "estaremos de vuelta sobre las siete... por mi incluso antes", reprimo el sudor frío y me desnudo a toda prisa.
"No tenemos tiempo para preliminares -dice- así que dale..."

Apenas puedo jugar con sus tetas o sobarla en general, esto es un calentón en toda regla, hace una hora lo fue telefónico y ahora está siendo REAL... no tardo en metérsela.

Mi habitación se convierte en una especie de cuarto de baño de discoteca, de madrugada, con extraños ruidos de fondo y el pestillo roto...

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A las 18:39 nos despedimos abajo en el portal, yo sigo camino hacia unos recados y ella de vuelta al kárate... hace un frío salvaje pero no necesito ni el gorro ni los guantes, voy ardiendo.

Me encantan estos días en los que cuando te levantas ni de coña imaginas que acabarás haciendo algo tan loco.

Unas semanas más tarde, en otra charla felicitándonos las fiestas navideñas, Alicia me comunicaría que vuelve a salir (ahora más en serio) con el chico del verano.
El comodín del presunto novio siempre viene bien...


lunes, 30 de diciembre de 2013

ADULTERIO - 3 - (los Aretes de la Reina)

(Viene de la entrada anterior - pinche AQUÍ para verla)


SIGUE SIENDO AGOSTO: Al mediodía siguiente coincidimos en el messenger.
Aún sigue excitada por todo lo que sucedió ayer, dice... por la noche tuvo cena con su marido y los amigos de éste pero no se le iba de la cabeza nuestro "fogoso" revolcón, insiste... el primer rato que ha tenido sola en casa se ha masturbado a lo bestia, añade... se arrepiente de no haberse dejado follar, concluye...

Propongo ir a un motel u hostal cualquier horita suelta de la semana entrante pero ella no lo ve claro: "esos sitios no me ponen nada, prefiero la cama deshecha de un soltero".

A la noche volvemos a coincidir conectados unos minutos y me sorprende anunciando que ha soltado en casa la bola de que el sábado próximo tiene "cena en la ciudad con los del cursillo"... así que podremos quedar.
Hay un problema: ya tengo planes para ese sábado noche.

Conociéndola sé que no se lo va a tomar bien...
Premio, en cuanto le digo que lo siento pero yo ese día no puedo quedar monta en cólera, me dice que si estoy tonto, que ella ya lo ha dicho en casa... contesto que no me parece sensato por su parte anunciar algo así sin haberme consultado primero, dando por sentado que podría quedar en cualquier día, hora y circunstancia.

"Ni que tuvieras algo mejor que hacer", me escribe...
"Mejor quizás no -contesto- pero eso es asunto mío, el viernes sí que puedo, di en casa que te has equivocado y la cena es un día antes..."
"No puedo tío, ya está dicho y no puedo cambiarlo, además el viernes me va fatal..."
"¿Por qué te va mal el viernes? -no puedo evitar escribir la siguiente frase- ¿tienes algo mejor que hacer?"

Me manda a la mierda. "Tú sabrás lo que te pierdes", sentencia antes de desaparecer.

Sé perfectamente lo que me pierdo, ayer mismo estuvo en mi cama guarreando a lo bestia y no quiso follar... la que no se entera de nada es ella.

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El resto del mes de agosto transcurre sin noticias suyas, absolutamente nada. En otras palabras: "¡lo que me estoy perdiendo!"

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A punto de concluir el mes me sorprende una mañana de sábado llamándome por teléfono. Me pregunta qué hago, si estoy ocupado (esto último con toniquete), que está en el pequeño parque debajo de mi casa por si me apetece tomar algo...

Bajo y lo primero que me pregunta es dónde hay un estanco, que necesita fumar... vamos y pilla un minipaquete de esos cigarrillos finos tan, tan... curiosos.


Se repite la historia de nuestra última cita: vamos a un bar, pedimos un par de cañas y cuando nos ponen la tapa dice que no se piensa comer esa puta mierda... ¡más para mi!.

"Me apetece cerveza negra", dice, así que vamos a un irlandés cercano... son las 11:45 de la mañana y empiezo a pedir pintas de Guinness, esto no hay quien lo pare.

Nos ponemos en una esquina del bar pero ella se muestra distante y altiva, nuevamente transmite esa sensación de conceder una gracia con su presencia y compañía, estirada en la silla con el cuello erguido, se mira pero no se toca...

Me pregunta cuántas tías me he follado desde el último día que nos hemos visto, se muestra inquisitiva en su estilo clásico de Fiscal del Distrito de película americana, ¿ordenó usted el código rojo?... el Pueblo contra Mr. Rific.

Tras mentir un poco (esta misma noche de sábado he quedado con una para "cenar" en mi casa) pregunto si sigue en contacto con aquel tipo de Madrid que se folló el año pasado... me dice que no, pero que hace poco conoció a través de Facebook a otro de Zaragoza con el que quedó un día para tomar café.

"Está en mi misma situación, casado, con dos hijos, hasta los cojones de todo... pero no pienso volver a verlo. Sólo nos besamos un poco, nada más", se explica.
No sé por qué pero la creo.

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La llaman un par de veces por teléfono y sale fuera a hablar. En una de esas me sobresaltan unos golpecitos en el cristal a mi espalda, es ella haciéndome señales para que le saque el paquete de tabaco... salgo y le doy un pitillo, lo enciende y se aparta unos metros para seguir la conversación en privado.

Me quedo en la puerta, se está bastante a gusto al sol, también prendo uno de esos cigarrillos tan "delicados"... entre calada y calada observo fijamente a mi disparatada acompañante, me sonríe con picardía, saca un poco la lengua mientras asiente con la cabeza a algo que le dicen al otro lado de la línea... suelto el humo por la nariz lentamente, absolutamente seguro de que esta vez sí me la voy a tirar.

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Regresamos al bar, acabamos esa pinta y pido otra ronda. La Fiscal del Distrito de repente se convierte en testigo de la defensa, nos besamos, gruñe un poco, finalmente cede... pago la cuenta, salimos del bar y sin necesidad de decir nada nos dirigimos a mi casa.
Son casi las tres de la tarde.

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Entramos en el piso y me dice que está harta de cerveza, que le apetece un refresco, saco un par de latas de bitter kas y vamos al salón.
Nos sentamos, abre su bebida, llena el vaso hasta arriba y posa la lata sobre la mesa dando un sonoro golpe. "¿De qué va?", pienso.

Brindamos con refresco y sin demorarnos demasiado pasamos a repetir sobre el sofá la escena de su anterior visita, más porno si cabe.


Me entretengo un buen rato con sus gloriosas tetas, ella se inclina sobre mi y me la saca, metiéndosela en la boca con ansia. Estiro el brazo para bajar la persiana de la ventana situada a nuestra derecha, el salón se oscurece y le quito las bragas sin que ella interrumpa su almuerzo.
Fundido en negro.

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La siguiente escena se desarrolla en mi cuarto. A diferencia de la otra vez sí se quita toda la ropa, sí se quita los zapatos, sí se tumba voluntaria en la cama...
Conecto la minicadena y pulso el play, dentro hay un recopilatorio de Led Zeppelin así que perfecto, subo el volumen a tope...

"¡Qué morro tienes!", me dice... "al final te vas a salir con la tuya..."
Hago como que no escucho, me subo sobre ella y se la meto entre las tetas...
"¿Esto te pone eh? -insiste, recuperando el tono previo a las cervezas negras- ¿cuántas veces has imaginado que me lo hacías eh? Confiesa..."
No digo nada, jamás he fantaseado con nada parecido, será mejor follar cuanto antes porque me temo que los efectos del encantamiento están desapareciendo a toda velocidad...

Me levanto por un preservativo, me lo pongo y ella se queda rígida en la cama, me pregunta un par de veces si los condones son de buena marca, no vayan a estar rotos, que me asegure de ponerlo bien... subo más el volumen de la música.

Entro en ella y comienza a mirarme fijamente, aprieta los dientes... "¿pero qué estamos haciendo? -susurra- no, esto no debería estar pasando..."

Hasta aquí, mi paciencia alcanza su límite.
"¿Pero qué coño quiere esta chica?", pienso mientras embisto...
El proceso del Pueblo contra Mr. Rific queda visto para sentencia y de seguir así pintará casi tan mal como en las seis citas anteriores... no obstante aún dispongo de un instante para mi alegato final.

Decido cortar por lo sano, no molestarme lo más mínimo en prolongar el polvo, no administrar ni un segundo de placer extra a la pobre Madame Bovary... pongo la directa sin más miramientos, acelero el ritmo y me corro en un suspiro.

"¿Pero yaaaa?", exclama Ana Karenina...
"Ya ves, se ve que tenía tantas ganas acumuladas de estos meses que no he podido contenerme", digo mientras salto de la cama camino del WC para lavarme.

No falla, apenas un minuto después regreso a la habitación y ella se ha vestido casi del todo... "NO, NO -se repite en voz alta- ESTO NO ES LO QUE YO QUERÍA QUE PASARA..."

Va al salón y enciende un cigarrillo. Me visto y me ofrezco a acompañarla a la estación. Caminamos por la calle y de vez en cuando me mira con gesto sumamente decepcionado, finalmente no se reprime y suelta: "joder tio... ¡es que no has durado casi nada!"
"Con el segundo suelo tardar un poquito más -digo encogiéndome de hombros- pero no has querido quedarte para comprobarlo"

Nos despedimos antes de llegar a la estación, nos damos dos besos en las mejillas.
En su gesto se lee claramente que no tiene intención de volver a verme jamás...
"SÍ, SÍ -me repito yo ahora, también en voz alta, camino de casa- ESTO ES JUSTO LO QUE YO QUERÍA QUE PASARA"

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Ya en casa me preparo un sandwich de jamón y queso, me ducho, duermo una larga siesta, cambio las sábanas y a eso de las nueve recibo la visita de la chica con la que inicialmente había quedado.


Antes de cenar vamos a la cama y mientras se desviste, al dejar sus abalorios en la mesita de noche exclama: "¿Y esto qué es?"
Giro la cabeza y veo sobre el radiodespertador los pendientes de la adúltera...

"No sé, serán de mi hermana", digo... por suerte esta chica no sabe que soy hijo único, aparentemente se lo cree y no insiste.

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Ha pasado el tiempo desde aquello y los pendientes siguen guardados en un cajón de mi escritorio.
Un par de días después del incidente, la dueña me escribió un correo diciendo que los había echado en falta, pero tras saber que efectivamente estaban en mi poder jamás los reclamó de vuelta.

Recuerdo que durante un par de meses conservaron el olor de su perfume.