(Viene de la entrada anterior - pinche
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ABRIL:
Durante casi tres meses ella desaparece, apenas asoma un par de veces
por el messenger y las conversaciones no se extienden más allá de quince
apresurados minutos.
Una mañana me dice que tiene que venir a la ciudad a
echar unos curriculums, que podríamos quedar para una cañita... propongo
vernos en la última esquina de la calle donde tiene que dejar sus
papeles, cuando aparece (oculta tras sus enormes gafas de sol, de
"riguroso" incógnito) hace un mal gesto y sin detenerse murmura a mi
lado: "vernos aquí en pleno centro, qué locura, estoy chiflada..."
La llevo a un bar discreto, nos ponen una tapita con las cañas pero ella nada más verla dice: "cómete tú eso, qué puto asco".
Charlamos,
me cuenta la misma historia de siempre, que su situación en casa no
mejora, etc... intento acercarme un par de veces pero no se muestra
receptiva.
Pide una segunda ronda, vuelve a rechazar la tapa... vuelvo a arrimarme y me para los pies. "No he venido a eso", me dice.
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Tiene
que pillar el bus de vuelta a su pueblo, la acompaño (atravesando calles
secundarias, por supuesto) hasta la estación. "Aún es pronto -dice,
antes de llegar a la puerta- tomemos otra en ese bar de ahí..."
Entramos, ella se acerca a pedir a la barra y yo voy al WC. "Vaya tía", pienso durante ese par de minutos de intimidad.
Regreso
al bar y descubro que me espera sentada en una esquina con dos cañas
sobre la mesa, está escuchando música en su MP3.
Me siento y me pasa uno
de los auriculares... me pone sus canciones favoritas de siempre, todo
rock más o menos clásico, una de
Led Zeppelin, otra de
Pearl Jam,
Poison... parecemos adolescentes cada uno con un casco, pero la escena
tiene ventajas, me doy cuenta de que por fin estamos a la distancia
adecuada.
Al poco de empezar "
we're not gonna take it" de
Twisted
Sister me giro hacia ella, agarro su barbilla con la mano y empiezo a
besarla... ella se entrega totalmente en el beso, de hecho el magreo
prosigue durante tres canciones más.
Se levanta a pagar y nos despedimos en el bar,
ella sale para la estación y yo en dirección contraria, me echa una
última mirada desde la distancia, llena de picardía... "hija de puta",
pienso.
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AGOSTO: Transcurre bastante tiempo, alguna vez me manda correos pero son intrascendentes, anecdóticos.
Le
cuento que algun día de verano estaré solo en casa pero reacciona mal,
dice que ni de coña pondrá los pies en mi casa, que si estoy loco o
qué...
Un viernes intercambiamos unas cuantas frases y me dice
que al día siguiente tiene que venir por la mañana a hacer unos recados,
que molaría vernos y esas cosas... dejo que ella elija el lugar, no
quiero que su primera frase al verme contenga alguna palabrota.
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Llego
puntual a las once de la mañana al sitio convenido, ella aparece con
casi veinte minutos de retraso sujetando una bolsa de El Corte Inglés.
Me dice que tiene que dejar un curriculum de su marido en un sitio ahi
cerca... "¿sabes? Ahora estoy a ver si mi marido se viene a currar por
aquí y así me deja más traquila...", explica.
Después de
hacer el recado pregunto qué planes tiene, si su tren o bus sale pronto,
si nos da tiempo a tomar algo rápido o no... ella enciende un
cigarrillo y me dice que no tiene ninguna prisa, que nos vayamos de
cañas.
Propongo uno de los habituales bares oscuros y apartados
pero ella no quiere, de hecho propone que nos sentemos en una céntrica
terraza... vamos a cruzar por la avenida "prohibida" de la anterior cita
y cuando le comento si no le importa dice que no, que no pasa nada...
algo me huele raro, tanta despreocupación así de repente no me parece
normal.
Durante la caña en la terraza sigue mostrándose
altiva, fuma un cigarrillo tras otro, tengo la sensación de que está
conmigo haciendo tiempo antes de acometer algún otro plan más
importante... para salir de dudas decido no perder más tiempo: "
¿tomamos
otra en algún lugar menos concurrido?"
Ella acepta y para mi sorpresa no quiere ir a las cercanías de la estación, quiere ir al CENTRO.
"He dicho en casa que no me esperen a comer así que...", dice, dirigiendo sus pasos hacia la zona donde vivo.
"Aún existe una oportunidad si juego bien mis cartas",
pienso, tocando en mi bolsillo el llavero de casa, hoy vacía y a mi
entera disposición...
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Quiero llevarla a cierto bar pero nada más verlo lo veta. "Ahí al lado viven unos amigos de mi marido", dice...
Vamos a otro y caen tres rondas con sus respectivas tapas que, siguiendo la tradición, ella religiosamente rechaza.
"¿Con quién se supone que estás comiendo en la ciudad?", pregunto... "Con una amiga", contesta.
Ya
que sale el tema de la amiga me cuenta cosas de ella, por lo visto ese
mismo verano la susodicha había conocido a un chico de Málaga a través
de Badoo y tras apenas chatear dos días él se plantó aquí y pasaron
juntos el finde follando sin parar... después se volvió al sur y si te
he visto no me acuerdo.
"¡Qué escándalo!", asiento, sin poder evitar una sonrisa
maliciosa... vamos un poco pedo y la conversación al hilo de la
experiencia de su amiga deriva en temas sexuales o cachondos, cinco
minutos después estamos besándonos y cuando propongo que suba un rato a
mi casa acepta sin inmutarse.
Recogemos y nos ponemos en marcha, según caminamos por la calle y comienzo a divisar mi portal ni me lo creo.
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Me
quedo quieto en el ascensor, controlo el ansia. Entramos en casa y ella
saca un cigarrillo, se extraña cuando le prohibo encenderlo pero en su
lugar saco dos latas de Mahou Clásica del frigo así que no protesta
demasiado.
Conecto la radio en el salón, Rock FM, la sesión arranca
de lujo con "Don't Cry" de Guns n'Roses... nos echamos sobre el sofá,
brindamos y sin perder demasiado tiempo me pongo sobre ella.
Tras cuatro citas de erotismo light en rincones demasiado
públicos por fin puedo sacarle las tetas del vestido, hundir mi nariz
entre ellas, saborearlas a conciencia...
Propongo ir mejor al dormitorio, asiente con la cabeza y caminamos los últimos calenturientos metros hacia el cadalso.
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Nada más entrar lo primero que hace es correr hacia mi armario y abrirlo de par en par... ¿de qué va?
Mira
la ropa, ve unos discos de vinilo que tengo, agarra un viejo LP de
George Michael y se descojona en mi cara, me llama "moñas".
Pongo su CD favorito de
Pearl Jam. "
¿No vas a
inspeccionar si hay micrófonos debajo de la cama?", digo mientras la
arrastro hacia el catre... intento quitarle el vestido pero no se deja,
prefiere tenerlo puesto, no se quita ni los tacones...
"
No sé qué es lo que quieres hacer pero creo que te estás
equivocando", me suelta... tengo uno de sus pezones en la boca así que
me hago el loco... me quito el gayumbo, estoy completamente desnudo y
ella no ha perdido ni una sola prenda desde que entró en la casa, pierdo
por goleada... aparta mi cara de su pecho y resopla, agacho la cabeza
hacia su entrepierna, ella se agarra el elástico lateral del tanga para
que no se lo quite pero no puede impedir que desplace a un lado la parte
delantera y empiece a comérselo... finalmente se deja llevar, gime,
grita, el tanga desaparece del todo, "el gol del honor".
Asciendo en busca del remate final, pero después del
éxtasis muda el gesto, ni siquiera el subidón de "Even Flow" consigue
convencerla... ¡Dice que no quiere follar!
Empieza a chupármela, imagino que para aplacar mi contrariado asombro... lo hace de maravilla, debo reconocerlo.
De repente echo un vistazo panorámico: el
radio-despertador de la mesita de noche marca las 16:47, voy bastante
pedo, Pearl Jam tronando en estéreo y una chica con el vestido y los
tacones puestos me la está mamando sobre la cama... peli porno de bajo
presupuesto, ya disponible en VHS, Betamax y 2000, última estantería a
la izquierda en el Bazar chino de Li.
La chica se recrea en la faena, me entran ganas de cantar
a los cuatro vientos los coros de "Jeremy"... he bebido tanta cerveza
que me resulta imposible correrme, ella no para... de repente pienso en
el LP de George Michael, me lo regalaron de niño el día de mi cumpleaños
en 1990, es un disco cojonudo, no soy ningún moñas...
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Finalmente
se cansa y para, yo sigo con mi subidón sin final feliz... se
incorpora, dedide que ya es hora de mirar los horarios del tren, hay uno
a las 18:00... "necesito fumar, ¿me dejas encender uno aquí o salimos?"
Me levanto de la cama, busco mi ropa con la mirada, me pongo el reloj... "salimos", digo.
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Haciendo
tiempo antes de pillar el tren aprovecho para ir a un supermercado y
comprar algunas cosas, ella me acompaña y en una de las esquinas, junto a
la sección de lácteos, nos pegamos un mini-lote, el último de la
jornada... después ella se va a la estación y yo vuelvo a casa.
Me
rugen las tripas, tengo un hambre bestial, "en cuanto llegue a casa me
voy a preparar una super hamburguesa doble... o triple", pienso...
aunque la principal prioridad, dadas las circunstancias, quizás sea
masturbarme.
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CONTINUARÁ- (Pinche
AQUÍ para leer el desenlace)