miércoles, 15 de enero de 2014

LA FUERZA DEL DESTINO (Mr.Rific Vs "La Clarividencia Exterminadora")

-I-

Siempre recordaré a Iris, fue una de las primeras chicas con las que salí, hace siglos... recuerdo sus explosivos besos, la forma de sus pechos, sus botas negras... y jamás olvidaré la sutil forma que tuvo de plantarme.

De hecho lo vi venir. Un día antes de decidirse a hacerlo estábamos en un bar tomando algo, agarró una baraja de cartas que había en la mesa de al lado y se puso a hacer una especie de solitario, había que juntar los cuatro reyes de nosequé manera... tras fracasar en el intento volvió a barajar pero esta vez colocó las cartas boca abajo sobre la mesa de manera extraña.

"Es un juego que me enseñaron para adivinar el futuro", anunció... a continuación me dijo que pensara en una pregunta personal, algo que me interesara y cuya respuesta fuera (únicamente) SÍ o NO.
"No me digas la pregunta -prosiguió- piensa en ella y saca una carta de este otro montoncito..."


Mi primera reacción fue la de querer saber si Iris y yo follaríamos algún día, por aquel entonces nos magreábamos mucho pero jamás rematábamos la faena... vamos, que iba salidísimo...
"¡Ya!", exclamé... y siguiendo las instrucciones levanté una carta cualquiera.

Iris la observó, descubrió unas cuantas del resto que estaban boca abajo y tras hacer una serie de cosas que en ningún momento explicó, apenas medio minuto después, me miró fijamente a los ojos pronunciando las siguientes palabras: "la respuesta es NO".

Encogió los hombros, "¡lo siento!", añadió.

Ambos sonreimos, haciendo acopio de toda la falsedad posible... "hija de puta", pensé.

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-II-

Varios años después, otra chica con la que medio salí unas semanas me agarró la mano en la terraza de un bar.
"¿Sabes? He leido hace poco un librito que explica cómo se lee el futuro en las palmas de la mano, muy interesante... ¿quieres que te adivine el tuyo?", dijo.

Yo jamás he creido en eso y así se lo expuse, pero no aparté la mano dejándola actuar con ella a su antojo...
"No seas aguafiestas, claro que no es una ciencia exacta pero tiene su puntito... ¡y su parte de verdad!", insistió.


Procedió a analizar la palma de mi mano.
Comenzó a decir cosas acerca de las líneas de vida, dinero, salud... sinceramente, no recuerdo ninguno de aquellos vaticinios, en cambio jamás olvidaré la cara que puso tras decirme que había cierta línea en la que presuntamente figuraba el número de hijos que yo tendría... "en mi misma línea pone un número diferente de niños, se ve que no estamos destinados a vivir juntos...", sentenció.

Puede parecer una bobada pero a partir de aquel instante su gesto cambió, se ve que comenzó a darle vueltas al asunto... tras soltar mi mano arrancó el eclipse, primero parcial, diez días después... total.

Última vez que he dejado que una chica me lea la mano, no puedo permitir que mi vida sexual dependa de algo tan...

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-III-

Cierta chica en el momento de dejarme, de entre todos los argumentos que expuso, incluyó (disimuladamente, como de pasada) uno que más tarde me produciría más risa (o pena) que otra cosa.

Aparte de no soportarme por un montón de cosas y circunstancias (que ahora no vienen al caso), deslizó que tiempo atrás una adivina en una feria leyó su futuro y de paso (supongo que ese día habría 2x1 profético) describió físicamente cómo sería el hombre de su vida.

"Al principio pensé que quizás fueras tú pero me temo que no eres ese hombre", dijo.

Se ve que para algunas, la clarividencia es un grado... ¿o es la madre de la ciencia?


miércoles, 8 de enero de 2014

"CALENTÓN"

Alicia me escribe unas frases tras varios meses "ausente", me pregunta qué tal va todo, me resulta raro porque supuestamente se había echado novio la pasada primavera y fue muy categórica conmigo: "lo siento pero no podemos volver a quedar".

Alicia es la única chica que conozco que en su momento me quiso EXCLUSIVAMENTE para follar, pasaba de tomar algo, ni siquiera le gustaba hablar camino de la casa o el coche de turno... tan solo quería sexo para matar el gusanillo (su vida es ciertamente complicada, sin espacio para salir, ligar o relacionarse) y después cada uno a su casa, punto.

En ese plan nos vimos tres veces a lo largo de siete meses. La última fue el pasado febrero, en mayo conoció a alguien y se nos rompió el amor de tan poco usarlo.

Ahora me cuenta que hace un mes tuvo un problema de salud, que si antes en su casa la tenían agobiada ahora es un sinvivir, no puede ni bajar al supermercado sin que la acompañe su madre.
"Lo tenemos complicado para vernos entonces", deslizo...
"¡Mucho! -contesta- pero bueno, todo sería mirarlo, quien sabe..."

"¡Bingo! -pienso- ni mencionaré al chico del mes de mayo, si quiere que lo use ella como excusa, para mi no existe, doy por hecho que nuevamente está libre y con ganas"


No me equivoco. A continuación me dice que ella ahora no dispone de ningún hueco libre en su casa... como yo estoy en idéntica situación hablamos de pillar una habitación en algún hostal... "algún sábado podría tener un par de horas libres por la mañana, ese sería el rato perfecto para ir -sugiere- pero tendrá que ser después del veinte de diciembre, que es cuando tengo la última revisión y a partir de ahí estaré menos vigilada"

Faltan casi dos meses para esa fecha, en fin, toca esperar... ¿o no?

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Un mes antes de los análisis mantenemos otra conversación. Me intereso por su estado de salud y ella me pone al día. Le digo que a las seis de la tarde estaré por su barrio por si le apetece/puede vernos pero se mantiene fiel a sus reglas del juego: ni un cochino café...
Me dice que a esa hora tiene que llevar a su hijita a las clases de kárate.

Acto seguido se desata la locura.

Mis padres me dicen que se van al pueblo a visitar a mi tía, que regresarán más o menos a las 7 de la tarde... me quedo solo en casa.

Se lo comento a Alicia, desde un principio dice que le gustaría venir pero que no puede, que le da mucha vergüenza pensar que nos pillen, que es demasiado riesgo... pero hay un factor que juega a favor: la escuela de artes marciales donde va la niña está bastante cerca de mi casa.

La clase empieza a las 18:30, expongo el siguiente plan: "por una vez no te quedas a ver cómo empieza la clase, la dejas allí a las 18:20, sales, yo estaré esperándote en la puerta del supermercado que hay en la misma calle, venimos a mi casa por el camino más corto y salvo contratiempo de fuerza mayor estaremos follando a eso de las 18:30..."

Alicia acepta, "uno rapidito", sentencia... sincronizamos nuestros relojes, son las 17:40, me doy una ducha supersónica, me afeito y me visto.
Salgo de casa y pongo a cero el cronómetro, tardo en llegar al punto acordado exáctamente siete minutos y veinte segundos, caminando a paso normal, sin excesiva prisa.

Ella aparece a las 18:24, lleva bajo el brazo el diminuto anorak rosa de la niña. No nos vemos desde febrero, está bastante más delgada, me saluda sonriente... "que sepas que estoy nerviosísima con esta idea tuya, seguro que nos pillan"
"Bueno, así tiene un puntito extra excitante, ¿no te parece? -contesto- Y si por un casual nos pillasen... que no cunda el pánico, deja que hable yo"


Caminamos a paso ligero, no suenan las campanas de la iglesia según la dejamos atrás, buena señal... llegamos al portal, subimos en el ascensor y nos besamos, pero es un beso frío denominación de origen Alicia, ella solamente quiere follar.

Entramos en casa, cierro con llave y la dejo puesta. Entramos en mi habitación, son las 18:30 clavadas, ella solo se desnuda de cintura para abajo, se tumba sobre la colcha... me acuerdo de las palabras de mi madre antes de salir "estaremos de vuelta sobre las siete... por mi incluso antes", reprimo el sudor frío y me desnudo a toda prisa.
"No tenemos tiempo para preliminares -dice- así que dale..."

Apenas puedo jugar con sus tetas o sobarla en general, esto es un calentón en toda regla, hace una hora lo fue telefónico y ahora está siendo REAL... no tardo en metérsela.

Mi habitación se convierte en una especie de cuarto de baño de discoteca, de madrugada, con extraños ruidos de fondo y el pestillo roto...

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A las 18:39 nos despedimos abajo en el portal, yo sigo camino hacia unos recados y ella de vuelta al kárate... hace un frío salvaje pero no necesito ni el gorro ni los guantes, voy ardiendo.

Me encantan estos días en los que cuando te levantas ni de coña imaginas que acabarás haciendo algo tan loco.

Unas semanas más tarde, en otra charla felicitándonos las fiestas navideñas, Alicia me comunicaría que vuelve a salir (ahora más en serio) con el chico del verano.
El comodín del presunto novio siempre viene bien...


lunes, 30 de diciembre de 2013

ADULTERIO - 3 - (los Aretes de la Reina)

(Viene de la entrada anterior - pinche AQUÍ para verla)


SIGUE SIENDO AGOSTO: Al mediodía siguiente coincidimos en el messenger.
Aún sigue excitada por todo lo que sucedió ayer, dice... por la noche tuvo cena con su marido y los amigos de éste pero no se le iba de la cabeza nuestro "fogoso" revolcón, insiste... el primer rato que ha tenido sola en casa se ha masturbado a lo bestia, añade... se arrepiente de no haberse dejado follar, concluye...

Propongo ir a un motel u hostal cualquier horita suelta de la semana entrante pero ella no lo ve claro: "esos sitios no me ponen nada, prefiero la cama deshecha de un soltero".

A la noche volvemos a coincidir conectados unos minutos y me sorprende anunciando que ha soltado en casa la bola de que el sábado próximo tiene "cena en la ciudad con los del cursillo"... así que podremos quedar.
Hay un problema: ya tengo planes para ese sábado noche.

Conociéndola sé que no se lo va a tomar bien...
Premio, en cuanto le digo que lo siento pero yo ese día no puedo quedar monta en cólera, me dice que si estoy tonto, que ella ya lo ha dicho en casa... contesto que no me parece sensato por su parte anunciar algo así sin haberme consultado primero, dando por sentado que podría quedar en cualquier día, hora y circunstancia.

"Ni que tuvieras algo mejor que hacer", me escribe...
"Mejor quizás no -contesto- pero eso es asunto mío, el viernes sí que puedo, di en casa que te has equivocado y la cena es un día antes..."
"No puedo tío, ya está dicho y no puedo cambiarlo, además el viernes me va fatal..."
"¿Por qué te va mal el viernes? -no puedo evitar escribir la siguiente frase- ¿tienes algo mejor que hacer?"

Me manda a la mierda. "Tú sabrás lo que te pierdes", sentencia antes de desaparecer.

Sé perfectamente lo que me pierdo, ayer mismo estuvo en mi cama guarreando a lo bestia y no quiso follar... la que no se entera de nada es ella.

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El resto del mes de agosto transcurre sin noticias suyas, absolutamente nada. En otras palabras: "¡lo que me estoy perdiendo!"

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A punto de concluir el mes me sorprende una mañana de sábado llamándome por teléfono. Me pregunta qué hago, si estoy ocupado (esto último con toniquete), que está en el pequeño parque debajo de mi casa por si me apetece tomar algo...

Bajo y lo primero que me pregunta es dónde hay un estanco, que necesita fumar... vamos y pilla un minipaquete de esos cigarrillos finos tan, tan... curiosos.


Se repite la historia de nuestra última cita: vamos a un bar, pedimos un par de cañas y cuando nos ponen la tapa dice que no se piensa comer esa puta mierda... ¡más para mi!.

"Me apetece cerveza negra", dice, así que vamos a un irlandés cercano... son las 11:45 de la mañana y empiezo a pedir pintas de Guinness, esto no hay quien lo pare.

Nos ponemos en una esquina del bar pero ella se muestra distante y altiva, nuevamente transmite esa sensación de conceder una gracia con su presencia y compañía, estirada en la silla con el cuello erguido, se mira pero no se toca...

Me pregunta cuántas tías me he follado desde el último día que nos hemos visto, se muestra inquisitiva en su estilo clásico de Fiscal del Distrito de película americana, ¿ordenó usted el código rojo?... el Pueblo contra Mr. Rific.

Tras mentir un poco (esta misma noche de sábado he quedado con una para "cenar" en mi casa) pregunto si sigue en contacto con aquel tipo de Madrid que se folló el año pasado... me dice que no, pero que hace poco conoció a través de Facebook a otro de Zaragoza con el que quedó un día para tomar café.

"Está en mi misma situación, casado, con dos hijos, hasta los cojones de todo... pero no pienso volver a verlo. Sólo nos besamos un poco, nada más", se explica.
No sé por qué pero la creo.

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La llaman un par de veces por teléfono y sale fuera a hablar. En una de esas me sobresaltan unos golpecitos en el cristal a mi espalda, es ella haciéndome señales para que le saque el paquete de tabaco... salgo y le doy un pitillo, lo enciende y se aparta unos metros para seguir la conversación en privado.

Me quedo en la puerta, se está bastante a gusto al sol, también prendo uno de esos cigarrillos tan "delicados"... entre calada y calada observo fijamente a mi disparatada acompañante, me sonríe con picardía, saca un poco la lengua mientras asiente con la cabeza a algo que le dicen al otro lado de la línea... suelto el humo por la nariz lentamente, absolutamente seguro de que esta vez sí me la voy a tirar.

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Regresamos al bar, acabamos esa pinta y pido otra ronda. La Fiscal del Distrito de repente se convierte en testigo de la defensa, nos besamos, gruñe un poco, finalmente cede... pago la cuenta, salimos del bar y sin necesidad de decir nada nos dirigimos a mi casa.
Son casi las tres de la tarde.

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Entramos en el piso y me dice que está harta de cerveza, que le apetece un refresco, saco un par de latas de bitter kas y vamos al salón.
Nos sentamos, abre su bebida, llena el vaso hasta arriba y posa la lata sobre la mesa dando un sonoro golpe. "¿De qué va?", pienso.

Brindamos con refresco y sin demorarnos demasiado pasamos a repetir sobre el sofá la escena de su anterior visita, más porno si cabe.


Me entretengo un buen rato con sus gloriosas tetas, ella se inclina sobre mi y me la saca, metiéndosela en la boca con ansia. Estiro el brazo para bajar la persiana de la ventana situada a nuestra derecha, el salón se oscurece y le quito las bragas sin que ella interrumpa su almuerzo.
Fundido en negro.

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La siguiente escena se desarrolla en mi cuarto. A diferencia de la otra vez sí se quita toda la ropa, sí se quita los zapatos, sí se tumba voluntaria en la cama...
Conecto la minicadena y pulso el play, dentro hay un recopilatorio de Led Zeppelin así que perfecto, subo el volumen a tope...

"¡Qué morro tienes!", me dice... "al final te vas a salir con la tuya..."
Hago como que no escucho, me subo sobre ella y se la meto entre las tetas...
"¿Esto te pone eh? -insiste, recuperando el tono previo a las cervezas negras- ¿cuántas veces has imaginado que me lo hacías eh? Confiesa..."
No digo nada, jamás he fantaseado con nada parecido, será mejor follar cuanto antes porque me temo que los efectos del encantamiento están desapareciendo a toda velocidad...

Me levanto por un preservativo, me lo pongo y ella se queda rígida en la cama, me pregunta un par de veces si los condones son de buena marca, no vayan a estar rotos, que me asegure de ponerlo bien... subo más el volumen de la música.

Entro en ella y comienza a mirarme fijamente, aprieta los dientes... "¿pero qué estamos haciendo? -susurra- no, esto no debería estar pasando..."

Hasta aquí, mi paciencia alcanza su límite.
"¿Pero qué coño quiere esta chica?", pienso mientras embisto...
El proceso del Pueblo contra Mr. Rific queda visto para sentencia y de seguir así pintará casi tan mal como en las seis citas anteriores... no obstante aún dispongo de un instante para mi alegato final.

Decido cortar por lo sano, no molestarme lo más mínimo en prolongar el polvo, no administrar ni un segundo de placer extra a la pobre Madame Bovary... pongo la directa sin más miramientos, acelero el ritmo y me corro en un suspiro.

"¿Pero yaaaa?", exclama Ana Karenina...
"Ya ves, se ve que tenía tantas ganas acumuladas de estos meses que no he podido contenerme", digo mientras salto de la cama camino del WC para lavarme.

No falla, apenas un minuto después regreso a la habitación y ella se ha vestido casi del todo... "NO, NO -se repite en voz alta- ESTO NO ES LO QUE YO QUERÍA QUE PASARA..."

Va al salón y enciende un cigarrillo. Me visto y me ofrezco a acompañarla a la estación. Caminamos por la calle y de vez en cuando me mira con gesto sumamente decepcionado, finalmente no se reprime y suelta: "joder tio... ¡es que no has durado casi nada!"
"Con el segundo suelo tardar un poquito más -digo encogiéndome de hombros- pero no has querido quedarte para comprobarlo"

Nos despedimos antes de llegar a la estación, nos damos dos besos en las mejillas.
En su gesto se lee claramente que no tiene intención de volver a verme jamás...
"SÍ, SÍ -me repito yo ahora, también en voz alta, camino de casa- ESTO ES JUSTO LO QUE YO QUERÍA QUE PASARA"

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Ya en casa me preparo un sandwich de jamón y queso, me ducho, duermo una larga siesta, cambio las sábanas y a eso de las nueve recibo la visita de la chica con la que inicialmente había quedado.


Antes de cenar vamos a la cama y mientras se desviste, al dejar sus abalorios en la mesita de noche exclama: "¿Y esto qué es?"
Giro la cabeza y veo sobre el radiodespertador los pendientes de la adúltera...

"No sé, serán de mi hermana", digo... por suerte esta chica no sabe que soy hijo único, aparentemente se lo cree y no insiste.

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Ha pasado el tiempo desde aquello y los pendientes siguen guardados en un cajón de mi escritorio.
Un par de días después del incidente, la dueña me escribió un correo diciendo que los había echado en falta, pero tras saber que efectivamente estaban en mi poder jamás los reclamó de vuelta.

Recuerdo que durante un par de meses conservaron el olor de su perfume.


viernes, 6 de diciembre de 2013

ADULTERIO - 2 - (Combustión Espontánea)

(Viene de la entrada anterior - pinche AQUÍ para verla)

ABRIL: Durante casi tres meses ella desaparece, apenas asoma un par de veces por el messenger y las conversaciones no se extienden más allá de quince apresurados minutos.

Una mañana me dice que tiene que venir a la ciudad a echar unos curriculums, que podríamos quedar para una cañita... propongo vernos en la última esquina de la calle donde tiene que dejar sus papeles, cuando aparece (oculta tras sus enormes gafas de sol, de "riguroso" incógnito) hace un mal gesto y sin detenerse murmura a mi lado: "vernos aquí en pleno centro, qué locura, estoy chiflada..."

La llevo a un bar discreto, nos ponen una tapita con las cañas pero ella nada más verla dice: "cómete tú eso, qué puto asco".
Charlamos, me cuenta la misma historia de siempre, que su situación en casa no mejora, etc... intento acercarme un par de veces pero no se muestra receptiva.
Pide una segunda ronda, vuelve a rechazar la tapa... vuelvo a arrimarme y me para los pies. "No he venido a eso", me dice.

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Tiene que pillar el bus de vuelta a su pueblo, la acompaño (atravesando calles secundarias, por supuesto) hasta la estación. "Aún es pronto -dice, antes de llegar a la puerta- tomemos otra en ese bar de ahí..."

Entramos, ella se acerca a pedir a la barra y yo voy al WC. "Vaya tía", pienso durante ese par de minutos de intimidad.


Regreso al bar y descubro que me espera sentada en una esquina con dos cañas sobre la mesa, está escuchando música en su MP3.
Me siento y me pasa uno de los auriculares... me pone sus canciones favoritas de siempre, todo rock más o menos clásico, una de Led Zeppelin, otra de Pearl Jam, Poison... parecemos adolescentes cada uno con un casco, pero la escena tiene ventajas, me doy cuenta de que por fin estamos a la distancia adecuada.
Al poco de empezar "we're not gonna take it" de Twisted Sister me giro hacia ella, agarro su barbilla con la mano y empiezo a besarla... ella se entrega totalmente en el beso, de hecho el magreo prosigue durante tres canciones más.

Se levanta a pagar y nos despedimos en el bar, ella sale para la estación y yo en dirección contraria, me echa una última mirada desde la distancia, llena de picardía... "hija de puta", pienso.

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AGOSTO: Transcurre bastante tiempo, alguna vez me manda correos pero son intrascendentes, anecdóticos.
Le cuento que algun día de verano estaré solo en casa pero reacciona mal, dice que ni de coña pondrá los pies en mi casa, que si estoy loco o qué...

Un viernes intercambiamos unas cuantas frases y me dice que al día siguiente tiene que venir por la mañana a hacer unos recados, que molaría vernos y esas cosas... dejo que ella elija el lugar, no quiero que su primera frase al verme contenga alguna palabrota.

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Llego puntual a las once de la mañana al sitio convenido, ella aparece con casi veinte minutos de retraso sujetando una bolsa de El Corte Inglés.
Me dice que tiene que dejar un curriculum de su marido en un sitio ahi cerca... "¿sabes? Ahora estoy a ver si mi marido se viene a currar por aquí y así me deja más traquila...", explica.
Después de hacer el recado pregunto qué planes tiene, si su tren o bus sale pronto, si nos da tiempo a tomar algo rápido o no... ella enciende un cigarrillo y me dice que no tiene ninguna prisa, que nos vayamos de cañas.

Propongo uno de los habituales bares oscuros y apartados pero ella no quiere, de hecho propone que nos sentemos en una céntrica terraza... vamos a cruzar por la avenida "prohibida" de la anterior cita y cuando le comento si no le importa dice que no, que no pasa nada... algo me huele raro, tanta despreocupación así de repente no me parece normal.


Durante la caña en la terraza sigue mostrándose altiva, fuma un cigarrillo tras otro, tengo la sensación de que está conmigo haciendo tiempo antes de acometer algún otro plan más importante... para salir de dudas decido no perder más tiempo: "¿tomamos otra en algún lugar menos concurrido?"
Ella acepta y para mi sorpresa no quiere ir a las cercanías de la estación, quiere ir al CENTRO.
"He dicho en casa que no me esperen a comer así que...", dice, dirigiendo sus pasos hacia la zona donde vivo.

"Aún existe una oportunidad si juego bien mis cartas", pienso, tocando en mi bolsillo el llavero de casa, hoy vacía y a mi entera disposición...

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Quiero llevarla a cierto bar pero nada más verlo lo veta. "Ahí al lado viven unos amigos de mi marido", dice...
Vamos a otro y caen tres rondas con sus respectivas tapas que, siguiendo la tradición, ella religiosamente rechaza.
"¿Con quién se supone que estás comiendo en la ciudad?", pregunto... "Con una amiga", contesta.

Ya que sale el tema de la amiga me cuenta cosas de ella, por lo visto ese mismo verano la susodicha había conocido a un chico de Málaga a través de Badoo y tras apenas chatear dos días él se plantó aquí y pasaron juntos el finde follando sin parar... después se volvió al sur y si te he visto no me acuerdo.
"¡Qué escándalo!", asiento, sin poder evitar una sonrisa maliciosa... vamos un poco pedo y la conversación al hilo de la experiencia de su amiga deriva en temas sexuales o cachondos, cinco minutos después estamos besándonos y cuando propongo que suba un rato a mi casa acepta sin inmutarse.

Recogemos y nos ponemos en marcha, según caminamos por la calle y comienzo a divisar mi portal ni me lo creo.

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Me quedo quieto en el ascensor, controlo el ansia. Entramos en casa y ella saca un cigarrillo, se extraña cuando le prohibo encenderlo pero en su lugar saco dos latas de Mahou Clásica del frigo así que no protesta demasiado.

Conecto la radio en el salón, Rock FM, la sesión arranca de lujo con "Don't Cry" de Guns n'Roses... nos echamos sobre el sofá, brindamos y sin perder demasiado tiempo me pongo sobre ella.
Tras cuatro citas de erotismo light en rincones demasiado públicos por fin puedo sacarle las tetas del vestido, hundir mi nariz entre ellas, saborearlas a conciencia...

Propongo ir mejor al dormitorio, asiente con la cabeza y caminamos los últimos calenturientos metros hacia el cadalso.

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Nada más entrar lo primero que hace es correr hacia mi armario y abrirlo de par en par... ¿de qué va?
Mira la ropa, ve unos discos de vinilo que tengo, agarra un viejo LP de George Michael y se descojona en mi cara, me llama "moñas".

Pongo su CD favorito de Pearl Jam. "¿No vas a inspeccionar si hay micrófonos debajo de la cama?", digo mientras la arrastro hacia el catre... intento quitarle el vestido pero no se deja, prefiere tenerlo puesto, no se quita ni los tacones...


"No sé qué es lo que quieres hacer pero creo que te estás equivocando", me suelta... tengo uno de sus pezones en la boca así que me hago el loco... me quito el gayumbo, estoy completamente desnudo y ella no ha perdido ni una sola prenda desde que entró en la casa, pierdo por goleada... aparta mi cara de su pecho y resopla, agacho la cabeza hacia su entrepierna, ella se agarra el elástico lateral del tanga para que no se lo quite pero no puede impedir que desplace a un lado la parte delantera y empiece a comérselo... finalmente se deja llevar, gime, grita, el tanga desaparece del todo, "el gol del honor".

Asciendo en busca del remate final, pero después del éxtasis muda el gesto, ni siquiera el subidón de "Even Flow" consigue convencerla... ¡Dice que no quiere follar!

Empieza a chupármela, imagino que para aplacar mi contrariado asombro... lo hace de maravilla, debo reconocerlo.

De repente echo un vistazo panorámico: el radio-despertador de la mesita de noche marca las 16:47, voy bastante pedo, Pearl Jam tronando en estéreo y una chica con el vestido y los tacones puestos me la está mamando sobre la cama... peli porno de bajo presupuesto, ya disponible en VHS, Betamax y 2000, última estantería a la izquierda en el Bazar chino de Li.

La chica se recrea en la faena, me entran ganas de cantar a los cuatro vientos los coros de "Jeremy"... he bebido tanta cerveza que me resulta imposible correrme, ella no para... de repente pienso en el LP de George Michael, me lo regalaron de niño el día de mi cumpleaños en 1990, es un disco cojonudo, no soy ningún moñas...

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Finalmente se cansa y para, yo sigo con mi subidón sin final feliz... se incorpora, dedide que ya es hora de mirar los horarios del tren, hay uno a las 18:00... "necesito fumar, ¿me dejas encender uno aquí o salimos?"

Me levanto de la cama, busco mi ropa con la mirada, me pongo el reloj... "salimos", digo.

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Haciendo tiempo antes de pillar el tren aprovecho para ir a un supermercado y comprar algunas cosas, ella me acompaña y en una de las esquinas, junto a la sección de lácteos, nos pegamos un mini-lote, el último de la jornada... después ella se va a la estación y yo vuelvo a casa.

Me rugen las tripas, tengo un hambre bestial, "en cuanto llegue a casa me voy a preparar una super hamburguesa doble... o triple", pienso... aunque la principal prioridad, dadas las circunstancias, quizás sea masturbarme.


-CONTINUARÁ-     (Pinche AQUÍ para leer el desenlace)


jueves, 28 de noviembre de 2013

ADULTERIO - 1 - (preliminares)

AGOSTO: A pesar de estar casada acepta quedar conmigo a primera hora de una tarde de sábado, para una caña tan rápida como clandestina.
Me cuenta sus problemas en casa, su insatisfacción, la aburridísima existencia en el pueblo donde vive, un lío que tuvo con otro tipo casado varios meses atrás... le digo todo lo que quiere oir, lo que necesita, lo que ha venido a buscar... me siento a su lado y nos abrazamos, ella se desahoga un poco y acabamos besándonos.

Cuarenta minutos después ella se pone las gafas de sol y abandona el bar sola camino del coche... yo comienzo a caminar hacia mi casa escuchando "Oceania" de Smashing Pumpkins en los cascos, a mitad de camino me compro un helado.


OCTUBRE: Nuevamente me cita en el mismo bar oscuro y apartado, son las once y media de la mañana. En nuestras conversaciones previas se ha mostrado distante pero según la veo llegar tengo un buen presentimiento, su sonrisa la delata.
Nos sentamos en el rincón más alejado del local, a salvo de ojos indiscretos.

Se repite un poco el guión de la primera cita, tras una breve charla nos arrimamos pero esta vez no opone resistencia cuando intento meterle mano.
Nos besamos con ansia y le agarro las tetas por debajo de la camiseta, también el culo... ella me frota la entrepierna por encima del pantalón, la cosa se calienta tanto que finalmente me aparta de un empujón.
"No me compliques la vida", dice.


Pregunto cuándo volveremos a vernos y si estaría dispuesta a "profundizar" más en posibles futuros encuentros. Me dice que si lo que quiero es follar lo tengo muy complicado, que ella no haría "eso" a su marido.

Nos despedimos y de camino a casa pienso en qué diferencias sustanciales habrá, moralmente hablando, entre meterle el dedo (tal y como hice media hora atrás) o acabar introduciéndole otra parte de mi anatomía... si su marido notaría demasiado la diferencia, básicamente.


NOVIEMBRE: No acabo de pillar el punto a esta chica. No sé si simplemente tiene ganas de matar el rato soñando despierta, sin quemarse... si busca recambio masculino con vistas a realizar una substitución antes de que se acabe el partido... o si está demasiado ociosa (y carente) tras comprar el enésimo cuaderno de pasatiempos "Cincuenta sudokus de Grey" en los chinos.

Mantenemos una larga conversación por el messenger, por un lado no duda en arrojar ciertas picardías pero a la vez insiste en preguntarme si salgo con otras chicas, qué hago con ellas...
No miento, le digo que de vez en cuando hago lo que puedo con alguna que se preste, pero nada serio.
De repente se indigna y me dice que eso a ella no le gusta, que necesita que el chico de turno esté completamente pendiente de ella, exclusividad, que no le va mi rollo para nada, que si me veo con ella no debo ver a otras... contesto que me parece bien que no le guste cierto libertinaje, pero que su reproche suena un poco fariseo, dadas las circunstancias, proviniendo de una mujer casada.

Corta brúscamente la conversación y tarda semanas en volver a asomar por el messenger. Curiosamente el día que lo hace, ya en diciembre, actúa como si todo le diera lo mismo e insiste en quedar: "tengo que ir a la ciudad a mirar unos cursillos por la tarde, así que si te apetece tomamos unas cañas"

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DICIEMBRE: Hace un frío que pela. Entramos en una cervecería y según vamos a pedir el camarero se toma la libertad de recomendarnos una marca nueva que ha recibido. Yo rechazo la oferta pero ella se deja llevar.
Nos sentamos en una esquina y tras el primer sorbo casi escupe al suelo... "¡vaya puta mierda!", exclama... "empezamos bien", pienso.

No tardo en arrimarme pero me para los pies, recupera el tema de nuestra última charla, insiste en preguntarme acerca de la última vez que he follado y con quién. Digo que llevo casi un par de meses a dos velas, no se lo cree... hace bien, apenas han pasado tres días desde mi último descenso al garaje con una chica, pero bueno, si no contamos eso la verdad es que llevaba casi un par de meses a dos velas, o quizás uno.

Nuevamente dicta sentencia, me declara culpable de "llevar un rollo que a ella no le va para nada"... lejos de hacer propósito de enmienda y jurarle amor eterno agarro su mano, insiste en que "me caes de puta madre pero somos muy distintos" así que lógicamente beso su cuello... "ya me estás liando, no empieces, que ya sabes que luego te quedas con ganas de más", susurra...

"Hacemos una cosa -contesto- ya que has venido relájate, disfruta... y a cambio te puedes tomar mi Mahou y yo beberé esa basura que te han puesto..."

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La profecía se cumple, efectivamente me quedo con ganas de más.
El magreo en la esquina del bar es brutal, de esos que casi pierdes el sentido y la noción del tiempo. Pero tras mirar demasiadas veces el reloj (y el móvil, teme constantemente una llamada de su marido) da por concluida la cita: se coloca el vestido, baja al WC para recomponer su maquillaje y nos despedimos furtivamente.
Ya en la calle, ella tuerce a la derecha camino de la estación de trenes, yo me dirijo a la izquierda y de repente caigo en la cuenta de que han colgado los adornos navideños en las calles.

"Con el madrileño aquel con el que se lió en marzo me dijo que sí había follado... ¿por qué conmigo no?", pienso, formulando un lujurioso deseo bajo una de esas estrellas luminosas patrocinadas por El Corte Inglés...


-CONTINUARÁ-      (Pinche AQUÍ para leer la segunda parte)


domingo, 17 de noviembre de 2013

TEATRILLO PORNO

I:

Siendo chavalín, en medio de un botellón con compañeros de la facultad, un chico al que yo no conocía de nada se envalentonó y tras varios cubatas comenzó a contarnos intimidades sexuales.
Relató con detalle un montón de guarradas que hacía a su novia y otras tantas que su chica le obsequiaba... de todas ellas destacó el polvete que presúntamente habían echado el finde anterior, durante el cual él se había puesto una máscara porque (según confesó) "a su novia le daba muchísimo morbo aquello..."

Aquel chico terminó la noche vomitando en una esquina... ajeno al hecho de que sus historietas sexuales no caerían en saco roto: a partir del lunes sus colegas comenzaron a llamarle "El Guerrero del Antifaz".





II:

Hace años salí un par de veces con una chica que trabajaba de agente de seguridad en un polígono industrial.
Me contó que tuvo un novio policía y que a ambos (durante el tiempo que salieron) les molaba bastante hacerlo uniformados y montarse sus películas antes de ir al catre...

Una vez me propuso ponerme las esposas pero eso jamás me ha gustado así que rechacé la oferta. Al parecer me estaba tanteando, aquel "no" debió de sugerirle que conmigo no podría llevar a cabo sus fantasías más recurrentes.

Después de aquella noche solo volvimos a vernos una vez más y después creo que comenzó a salir con alguien de su pueblo, un chico muy aficionado a la caza propietario de una gran escopeta.



III:

Hace muchos muchos años, durante varios meses, estuve ganándome un dinerillo trabajando en una actividad comercial de venta a domicilio.
En aquel tiempo muchos amigos me preguntaban si no pasaba como en las pelis porno, si me recibía alguna ama de casa semidesnuda con ganas de mambo... pero no, supongo que esa leyenda encaja más con rudos fontaneros, virginales testigos de Jehová o sudorodos butaneros.

El caso es que en aquel trabajo jamás me vi envuelto en ninguna situación mínimamente sexual, pero desde entonces, alguna de las ocasiones que he comentado a una chica esa parte de mi pasado me han acabado pidiendo que imite para ellas en la intimidad el proceso de la "venta".

En el par de años siguientes a dejar aquella actividad lo hice en tres ocasiones. Aún tenía relativamente fresco el guión de nuestros "allanamientos de morada" y recordaba bastante bien cada frase, cada gesto, cada respuesta mecánica en caso de negativa por parte de la clienta...



Fueron unas representaciones de lo más cómico y todas ellas inevitablemente derivaron (gracias a la complicidad de las "clientas") en un juego de dobles sentidos, indirectas, acercamientos y frases más propias de fantasías porno caseras... finalmente el producto era vendido y mi papel de comercial en el sofá culminaba con la ansiada transformación en butanero camino del dormitorio.

Pero los años pasaron y acabé olvidándome tanto del guión (había frases verdaderamente hilarantes) como de aquella liturgia que conseguí llegar a tener tan bien mecanizada.
Por puro abandono y no poca pereza, jamás he vuelto a hacerlo.


Curiosamente, hace unas pocas semanas encontré (estaba perdida por casa) una carpeta con varios documentos de la época: apuntes, borradores de contratos, tests de opinión, manuales sobre cómo cerrar aquellas ventas, listas de precios, hojas de evaluación...

Echando un vistazo al contenido de la carpeta me reí una barbaridad recordando anécdotas de mi paso por tan infame empresa, así como del par de usos "extralaborales" y erótico-festivos que pude hacer del entrenamiento y teatrillos con aquellas chicas en sus casas.
Aquel empleo fue bastante penoso pero aunque solo sea por esto último deberé estarle (en cierto modo) agradecido.

De hecho no guardaré la carpeta en un lugar demasiado escondido, por si acaso...




jueves, 7 de noviembre de 2013

"SINFONÍA INACABADA"

Hace años mi padre hizo cierta amistad con un músico de la orquesta sinfónica de mi comunidad autónoma, aquel violinista de vez en cuando nos obsequiaba con un par de invitaciones para los conciertos.
Mis padres no podían ir así que durante un tiempo me las vi y deseé para encontrar alguien que me acompañase... no resultaba fácil en plena adolescencia que algún colega se apuntara a un concierto de música clásica, y la única chica a la que medio se lo comenté me miró como si fuera un bicho raro pasando olímpicamente del plan, casi traumatizándome.


Tan gélida fue (en general) la acogida que obtuvieron mis ofrecimientos que acabé yendo solo toda aquella primera temporada, desperdiciándose siempre el ticket extra.

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En el grupo de amigos con los que solía salir no era frecuente que hubiera chicas, tan solo de vez en cuando alguna se nos juntaba, de manera tan extraña como ("Apariciones Marianas", las llamaba yo) milagrosa... una de las habituales guest stars era Isabel.

Cierta tarde que jugábamos a las cartas en un bar comenté que la siguiente semana arrancaba la segunda temporada en que tendría entradas para algún concierto de la orquesta y nuevamente me tocaría ir solo. Isabel me dijo que ella iba a clases de piano y le gustaba ese tipo de música, creo que fue entonces cuando debí decirle que igual podría estar bien que me acompañase y ella asintió con la cabeza, o algo parecido... la verdad es que yo no recuerdo aquel incidente, pero días más tarde mis amigos allí presentes asegurarían que sucedió tal cual acabo de contarlo.

El caso es que el día del concierto llegó, recuerdo que caía en sábado, por eso no me extrañó la llamada de mi amigo José Luis aquel mediodía, era lo habitual para quedar a la noche... tan solo que esta vez el motivo de la llamada resultó ser más "delicado".

No se anduvo con rodeos: "Hoy tienes concierto, ¿no? Pero qué coño te pasa, ¿no ibas a llevar a Isabel?"
Contesté que no tenía la menor idea de lo que me decía, pero para él no colaba...
"Déjate de historias, el otro día durante la partida se lo dijiste delante de todos, la chica me ha llamado dos veces esta semana (la última apenas hace un rato) por si yo sabía algo o por si habías cambiado de planes... ¿quieres que te de su número de teléfono y la llamas?"


Apunté el número en la esquina de una hoja de periódico, despaché a José Luis como buenamente pude y comencé a dar vueltas al asunto.
Por aquel entonces yo era un cero a la izquierda relacionándome con las chicas y el miedo me pudo, llegado el momento de la verdad no me atreví a dar el paso de invitar "formalmente" a Isabel.

Por un lado me extrañó mucho aquel repentino interés suyo, se suponía que ella iba (descaradamente) detrás de uno de mis amigos, me autoconvencí de que ella tramaba alguna (nunca mejor dicho) maniobra orquestal en la oscuridad para dar celos a mi colega, que tan solo quería utilizarme, etc...
Por otro lado me acojoné vivo.

Eso sí, saqué el suficiente valor para llamar a Isabel por teléfono a su casa, sudar lidiando con el saludo previo a su padre (él lo descolgó) y disculparme por finalmente no poder llevarla al concierto... me inventé una excusa, creo que dije que me iba a acompañar mi madre, algo parecido... Isabel era una chica de pocas palabras y por teléfono aún más, me aseguró que no pasaba nada, tan solo que ella había entendido que habíamos quedado, etc... LA VERSIÓN OFICIAL.

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Asistí solo al concierto, recuerdo que interpretaron la maravillosa "Sinfonía Inacabada" de Schubert y mientras la escuchaba no pude quitarme de la cabeza a Isabel, imaginé lo que podría haber dado de sí la velada en su compañía... aquello sí que fue pura "Fantasía" y no la de Disney.

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Hace poco he ido a otro concierto clásico donde también representaban la célebre pieza de Schubert... de repente en medio del segundo movimiento, en un flashback perfecto, surgió del fondo de mi memoria aquella anécdota con Isabel.

No pude evitar sonreir al recordar que a partir de mi plantón (o espantada, según se mire) Isabel comenzó a interesarse por mi de manera continuada... y que un par de meses después nos enrollamos en aquel portal a la salida del bar rockero donde solíamos ponernos hasta el culo los findes...

"Entonces no lo supe -pensé el otro día, repantingado en el patio de butacas- pero qué bien hice llamándola para decirle que no..."