miércoles, 17 de julio de 2013

"TRES AÑOS"

La semana pasada, concretamente el trece de Julio, se cumplió el tercer aniversario de este blog... la verdad es que nunca pensé que duraría tanto.

El ritmo de publicación no es todo lo ágil que me gustaría, sin embargo a pesar de ello no se me pasa por la cabeza (de momento) la posibilidad de abandonarlo, destruirlo o cerrarlo.
La razón primordial es que tres años después sigo diviertiéndome tanto escribiendo como publicando en él.

Aprovecho el aniversario para dar las gracias a lectores, comentaristas y seguidores... también a todos aquellos que en un momento dado me hayan enviado un correo (spam aparte) mostrando crítica o afecto.


No quiero olvidarme del pequeño grupo de personas que en estos años he "contactado" epistolarmente... y el par con el que (casualidades de la vida) llegué incluso a tomar una cerveza.

And last, but not least... gracias a A.C.O.

¡Hasta la próxima entrada!


P.D: Si no les importa, ayúdenme a soplar las tres velas... Fanta en mano, por supuesto :)


viernes, 12 de julio de 2013

RECIÉN DIVORDIADA / CHOCOLATE BLANCO

Miércoles.
Conozco a Carmen en un chat, solo intercambiamos cuatro frases a media mañana pero no caen en saco roto. Tiene treinta y un años, vive en un pueblo de las afueras de mi ciudad y dice que "lo ha dejado hace poco con su pareja".

Pregunto si está interesada en conocer gente nueva y me dice que sí... intercambiamos correos y esa misma tarde le escribo unas pocas lineas saludando.

En su contestación me agradece haberle escrito y me pide una foto. Yo de momento no se la pido, no hace falta... introduzco su nombre completo (procedente del remite del mail) en google y me sale un enlace a Facebook.
Yo no soy usuario de esa red social pero de repente tengo delante de mi no solo su foto sino el nombre de la localidad donde vive.

No es fea y el pueblo está lo suficientemente lejos como para poder establecer una maravillosa "distancia de seguridad".
Les jeux sont faits
.

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En su segundo correo me pregunta cuánto hace que no estoy con alguien... cuánto duró mi relación más larga... si tengo Facebook...

Me envía una foto, advierte que no es reciente y sí, comparándola con la de su perfil público en FB se perciben notables "diferencias".
Me dice que su relación más larga ha durado catorce años, que tiene dos hijos y está separada. Propongo quedar para tomar algo y me contesta afirmativamente, propone vernos el martes siguiente por la mañana cuando ella salga de trabajar.



De repente el sábado, tras varios mails, me envia su número de teléfono, "por si te apetece hablar, o por si el martes no puedo acudir..."

El domingo tengo partido, poco antes de ir al estadio me envia un correo deslizando la siguiente frase: "ya va quedando menos para el martes, qué ganas. Tengo tentaciones de pedirte q sea hoy después del partido o mañana a eso de las 21:30...... pero habrá que esperar. soy una impaciente"


A buen entendedor pocas palabras.
A pesar de las escasas posibilidades de maniobra que (a la hora de salir) mi ciudad ofrece un domingo por la noche, agarro el móvil en la parada del bus camino del estadio y propongo quedar a partir de las 22 horas, cuando el partido finalice.

Pocos minutos después me contesta que mejor no, que hoy ya se haría demasiado tarde, que lo pase bien en el partido, etc...

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Perdemos 0-1 al descanso, mientras los operarios riegan el campo y mis compañeros de grada lamentan el resultado echo un vistazo al móvil.

Tengo otro mensaje de Carmen, ha cambiado de idea, me cita a las 22:15 donde yo diga pero "que sea un lugar discreto".

De repente la derrota de mi equipo duele menos. Propongo una plazoleta situada a cinco minutos de mi casa.

El partido acaba 0-2, salgo a toda prisa del estadio, pillo el primer bus y así tal cual, vestido de hooligan con la camiseta y sudadera de mi equipo voy al encuentro de Carmen.

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Cruzo la esquina y allí esta, agazapada en el lado opuesto al convenido.como si quisiera fisgarme desde lejos para salir huyendo mientras tenga la ocasión...
Pero me ve y sonríe. Sigue sin parecerse demasiado a las dos fotos que he visto, hola qué tal, muá muá...

Vamos a una tetería cercana que afortunadamente está abierta. Somos los dos únicos clientes, nos sentamos en una esquina sobre una montaña de cojines, ella pide una infusión aromática y yo un Earl Grey por si la noche se acaba alargando.

 
Hablamos durante casi cuarenta minutos de manera relajada, me cuenta todo acerca de su ruptura, de hecho aún sigue casada, firmará los papeles el lunes por la mañana... por lo visto los niños lo llevan bien, etc

Se ríe con un par de batallitas que le cuento, ella insiste en guardar en secreto el nombre de su pueblo pero me dice que es pequeño y la gente es muy cotilla, que esta noche las vecinas ya se habrán dado cuenta de que no tiene el coche aparcado en la puerta...

Pregunto si es la primera vez que queda con alguien de un chat y me dice que no, que hace poco tuvo una cita pero que solamente duró media hora porque no se encontraba a gusto... "pues si este no es el caso podríamos ir ahora a tomar otra en un bar que hay por aquí cerca", sugiero.
"Vale, si te parece bien por mi genial, yo estoy muy a gusto...", contesta.

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Ella va fumando por la calle camino del segundo bar y me entran tentaciones de pedirle un pitillo... pero me resisto.

Entramos en el bar, esta vez no somos los únicos parroquianos pero el número de asistentes se cuenta con los dedos de la mano. Pedimos y nos sentamos en un banco del fondo.
Seguimos hablando de chorradas y riendo tontamente, a veces el ritual de aproximación es tan insustancial que me entran ganas de gritar, de salir corriendo... pero algo me dice que con Carmen no puedo fallar.

En medio de una de esas risas flojas me acerco y le planto un veloz beso en los labios. Me retiro y ella sonrie sin protestar, sorprendida pero complacida... yo no doy importancia al incidente y sigo hablando como si nada.
Ella sigue mirándome y dos minutos después aprovecho otro silencio para volver a la carga, pero esta vez de manera más lenta y prolongada.
Nos enrollamos durante casi cuarto de hora, su lengua cada vez sabe menos a tabaco, me alegro de no haberle gorroneado antes el pitillo...

Es la una y cuarto, sugiero ir a otro lado, nos vamos del bar. En la calle me pregunta qué es lo que tengo en mente y se lo digo claramente...
Carmen se muestra un pelín escandalizada, "no, eso no, de ninguna de las maneras".

Pongo en práctica viejos trucos comerciales pero la oferta sigue siendo rechazada. La acompaño hasta el coche, tiene un vehículo enorme, una ranchera de aspecto casi funerario... me imagino con ella en la parte trasera follando con una comodidad jamás vivida previamente en coche alguno.

Hago un último intento pero nada, agua. Eso sí, ella se despide besándome con fuerza, apretándose contra mi, frotando la entrepierna... yo le agarro el culo y las tetas... pero nada, sube al coche y se esfuma calle abajo.

 "Mala suerte", pienso, mientras me pongo los cascos y me conecto a todo volumen con cierto viejo disco de Lenny Kravitz camino de casa.
Always on the run...

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A la mañana siguiente me despierto con un correo suyo: "buenos dias guapo. Que tal? No se muy bien que decirte xq no se si querrás seguir hablando conmigo o volver a verme. Ya me dirás. Pasa un buen dia. Un beso."

Contesto que por mi sigue en pie lo de tomar algo el martes cuando ella salga de trabajar. Aún así, quedamos para hablar un rato por el chat y ella me suelta un rollo tremendo acerca de lo bien que se lo pasó conmigo, que le gusta mi manera de pensar, mis ideas, que le gustaría conocerme más...

Yo me empeño en quitar brillo al asunto, me muestro frío y procaz, planteo que mi interés es básicamente sexual y ella recula, confiesa sentirse incapaz de "follar así sin más y ya está", que "ella no es de esas".
Cambio el enfoque, le planteo las ventajas que tiene "golfear un poco" tras salir de una relación asfixiante de catorce años, que no puede salir de un lio para meterse en otro sin solución de continuidad, que un buen revolcón dadas las circunstancias es tan justo como necesario...

Tras mi publirreportaje se queda en silencio un par de minutos... para mi sorpresa su siguiente frase es "jaja, ¿cuándo dijiste que te quedabas solo en casa?"

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El bar de la cita del martes por la mañana es uno del que ya he hablado por aquí más veces, uno que tiene unos bancos resguardados al fondo donde nadie del local puede ver lo que estás haciendo.
Mi plan es sencillo, empezar ahí la partida y acabar convenciéndola para que me lleve en su coche fúnebre hasta el bosque más cercano para culminar la velada.

Llego a las once, ella me espera de pie en la barra dando vueltas a un café con leche. Pido un cortado y nos sentamos al fondo.
Me cuenta cómo fue el trámite de la firma del divorcio, toda la parafernalia, el mal trago inicial y el alivio final.
Me acerco a su lado, nos besamos... y durante la siguiente hora se desata la tormenta.

Mira que en ese bar he guarreado un montón de veces, pero lo de hoy supera todos los precedentes. Le saco discretamente las tetas y se las empiezo a comer... me bajo la bragueta, la saco y ella me la agarra, meneándola durante un buen rato, finalmente susurro algo a su oido y se agacha para chupármela.
Su entrepierna arde, intento meterle un dedo pero se resiste... así y más nos tiramos en aquel estrategico Peñón de Gibraltar sexual hasta casi las doce y media.


Carmen mira el reloj y lo lamenta, pero tiene que irse... sugiero la fuga a algún lugar apartado donde aparcar y rematar la faena pero no cuela.

Salimos del bar y apenas pronunciamos palabra camino del cruce donde yo tiraré para casa y ella hacia su coche. Su gesto es risueño y no exento de malicia.
Yo en cambio no veo la hora de llegar a casa para "acabar" aunque sea solo, tras haberme pasado prácticamente toda la última hora empalmado...

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Al día siguiente me envía un e-mail larguísimo contándome una movida de su curro... al final incluye la siguiente frase: "ayer me quedé con ganas".
Sin comentarios.

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Esta semana tengo un examen asi que pongo distancia respecto de Carmen y del mundo en general.
Al segundo día de ausencia ella parece que se relaja y deja de enviarme tantos mensajes. Sin embargo la víspera de mi examen por la noche me envía lo siguiente: "tienes un rato para un té?"

Ando apurado haciendo ejercicios y siguiendo mi espartano plan de estudio intensivo, declino la oferta y me conformo con recordar en privado durante cinco minutos la mamada del otro día en el bar...

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El examen sale bien. Los correos que me envía Carmen esta semana son breves y ásperos, su nueva fórmula de despedida es "pásalo bien".

Diez días después de nuestra última cita cambia la frase final y suelta un enigmático: "creo q debes saber q he conocido a alguien".
Tras preguntarle si la cosa va bien con el nuevo chico me contesta: "hay poco q contar, he conocido a un chico muy agradable, nos hemos visto un par de veces y hablamos cada día desde q nos conocimos ( de esto hace una semana) no tengo ni idea de q pasará, pero ninguno de los dos se cierra a nada. supongo q nos iremos conociendo y ya se verá"

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Tres semanas después de la mamada propongo vernos de nuevo, en el mismo bar. Ella acepta.

Nos sentamos en el mismo banco, ella me cuenta que está hecha un lio por culpa del nuevo chico que ha conocido. "¿De dónde ha salido?", pregunto.

"Lo conocí un sábado por la noche que salí con una amiga... es de Senegal" -me dice, llevándose la mano a la cara disimulando su rubor- "ya me lo dice una amiga, que en este año a mi madre entre unas cosas y otras, la mato a disgustos".
"Vaya, yo que venía con la intención de proponerte pasar al lado oscuro... ¡pero veo que ya se me han adelantado!", comento, ella se relaja con mi broma y baja la guardia... "qué cabrón", me dice riéndose... y nos besamos... pero al poco rato recula... "no me parece bien que haga esto ahora contigo, no me gusta jugar a dos bandas", susurra, nuevamente con las mejillas sonrojadas y la entrepierna humeante.


Decido dejarla en paz, no insistir... y desde luego no pienso bajarme la bragueta de nuevo, no me parece sensato medir "fuerzas" con todo un senegalés.

"Que sepas que la culpa de todo la ha tenido tu examen", me dice... "bendito examen", pienso yo.

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En el bus de vuelta a mi casa veo subir a Sonia. Va despistada hablando por teléfono y no me ha visto. Han pasado ya unos años desde la última vez que nos liamos, se sienta cuatro filas delante de mi... menos mal que alguien hace poco me ha dicho que Sonia se ha casado y tiene un hijo, de no ser así habría ido a sentarme a su lado para probar suerte.

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Hoy he vuelto a hablar con Carmen. Sigue de acá para allá con el senegalés, intentándolo.
No propongo nada, tengo la sensación de que ese romance no durará demasiado, quizás más adelante vuelva a saber de ella y acabe probando la parte trasera de su ranchera...

"No quiero perder el contacto contigo, me caes genial" -dice- "se puede hablar de todo contigo... ¡y eres normal!"

 Joder Carmen, no te has enterado de nada.



P.D: (la cosa no acabó así, si quieres saber más pincha AQUÍ)




domingo, 23 de junio de 2013

"Rock and Roll"

Era el cumpleaños de una compañera de clase, teníamos once años y fuimos unos cuantos niños a su casa para la tradicional fiesta de gusanitos, tarta y Casera Cola.

Hubo un rato después de la merienda en que se puso música (los Cuarenta Principales) y estuvimos bailoteando. Después jugamos un poco a "verdad, beso o atrevimiento".

En su día aquellos primeros besos y roces resultaban bastante emocionantes, sin embargo confieso que he olvidado a quién besé aquella tarde... en cambio hay un instante de esa fiesta que recuerdo como si hubiera sucedido ayer mismo.
Una de las canciones que sonó en la radio fue "Carrie" de Europe, los chicos dimos un paso atrás avergonzados y algunas niñas se nos acercaron para bailar "agarrados".


Noelia me cogió por sorpresa y ahí estuvimos abrazados dando parsimoniosas vueltas todo el tiempo que duró la famosa balada del grupo sueco.

Alrededor de la escena hubo bastante cachondeo, yo quise zafarme a mitad de la canción pero ella no me soltó.
No sé que me daba más vergüenza: bailar en plan cursi delante de todo el mundo... o el incipiente ardor que de repente recorría mi entrepìerna.

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A Miriam no le gustaba el rock, pero amaba con locura a Bon Jovi. Tenía un poster en su habitación en el que salía con su guitarra al borde de aquel acantilado donde cantaba "blaze of glory".

Una vez me llevó a su casa y me tocó ver un DVD entero con la colección completa de videos de Bon Jovi... que bueno, a mi me gustaba mucho hasta el "keep the faith", a partir de ahí ni fu ni fa... pero aguanté como un titán esperando que después la cosa se animara en su sofá.



Y así fue, pero no tanto como yo esperaba... llegado el "punto de no retorno" en que o se culmina o se echa el cerrojo, Miriam optó por lo segundo.

Recuerdo que volviendo luego a mi casa maldije las baladas de Bon Jovi y el día que decidió cortarse el pelo.

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La primera vez que (aprovechando un viaje de mi familia) me subí a una chica a casa y fuimos a la cama, en lo que ella se acostaba yo me dirigí a mi montaña de discos para poner alguno acorde con tan importante acontecimiento.
Algunas veces lo había pensado oyendo ciertos discos que me entusiasmaban: "este sería perfecto para follar"... y tenía varios candidatos.

Recuerdo que en lo alto de la lista por aquel entonces estaban el disco blanco de los Beatles y el de João Gilberto editado en 1973... la putada es que llegado el "gran día" no los tenía bien colocados y tras un vistazo rápido no aparecieron.

Rebeca ya estaba en la cama y no era plan de demorar el asunto por "problemas técnicos", renuncié a buscar esos dos cedés y de entre los que tenía más a la vista agarré uno que, en cierta manera, se coló por derecho propio en la recta final cortando la cinta de la meta.
El disco de 1987 de Whitesnake.




Curioso que el primer polvo que eché en mi cama de toda la vida tuviera de fondo el primer disco que me aficionó al rock duro de crío... un segundo bautismo, justicia poética.

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En el instituto tuve una compañera que durante un curso me tuvo loco. Tuve suerte de que aquel año nos colocaran en clase por orden alfabético de apellidos y lo pasé entero compartiendo pupitre con ella.
Cada vez que recuerdo mis torpes intentos de acercamiento me da la risa. Uno de ellos fue grabarle una cinta de cassette.

Un día hablando con ella me dijo que la nueva canción que había sacado Def Leppard, "two steps behind", le volvía loca. Yo tenía el disco de ese grupo y me ofrecí a grabárselo... pero ella dijo que no, que ese tipo de rock a ella no le gustaba, solamente aquella balada.


Decidí grabarle una cinta que empezara con esa canción y después rellenarla con otras tantas baladas rockeras de similar corte.
Cuando le di la cinta puso cara rara, me dio las gracias al ver que la primera era su canción favorita del momento, añadió que a ver qué tal las demás ya que no las conocía...

El resto del curso jamás me dijo ni una palabra sobre el recopilario que le hice, yo creo que no le gustó o quizás ni lo escuchó completo... a la altura de semana santa se echó novio, aquel último trimestre fue un pequeño infierno.

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Esta próxima semana iré a Madrid y veré en concierto a Europe, Whitesnake, Def Leppard y Bon Jovi.
Y sé que en algún momento de dichos conciertos, me acordaré de todas estas cosas... y de todas esas chicas, dondequiera que estén.


jueves, 20 de junio de 2013

"Es una tía a la que por lo visto le va la marcha..."

Hace un par de sábados recibí a las 23:25 el siguiente sms procedente de un número desconocido:
"Hola soy Paco estoy en la ciudad con una amiga de Madrid si estas por ahi me lo dices para tomar una copa. Besitos"

El mensaje lo vi tarde, a las dos de la madrugada cuando volvía a casa.
¿Paco? Conozco más de uno, dos de ellos de fuera de mi ciudad... y no sé, es muy improbable que aparezcan así de repente un sábado por aquí, por no decir que lo normal es que hubieran avisado con la debida antelación.

¿Una amiga de Madrid?
Llamé al número del procedencia del mensaje pero no contestaron. Seguí mi camino, llegué a casa y me acosté.

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Los días siguientes me puse en contacto con "los Pacos" de fuera de mi ciudad, ninguno de ellos había enviado el mensaje.
Todo muy raro.

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El sábado pasado a mediodía, tomando unas cañas con amigos salí de dudas. De repente apareció un colega de esos que como mucho se dejan ver dos veces al año... sí, su nombre es Francisco.
¿Desde cuándo "Paco"? ¡Para mí siempre ha sido Fran!
Todo cuadraba, Fran vive y curra fuera, bastante cerca de Madrid.


"Oye, ¿no serías tú quien me envió ese mensaje la noche del sábado aquel...?", le pregunté.

" -contestó- vine a ver a mi familia y el sábado se presentó aquí una compañera de curro de Madrid que quería ver la ciudad y demás... te avisé a ti porque eres el único de éstos que pensé que podría estar por ahí de fiesta, por si te venías a tomar algo"

Pregunté si es que él estaba liado con ella o qué... se apresuró a negarlo. "Ni siquiera se quedó en mi casa a dormir, se pilló un hotel por su cuenta antes de venir aquí, simplemente le enseñé la ciudad un poco y fuimos a tomar una copa... cuando llamaste ya nos habíamos retirado, era tarde"

Otro amigo comenzó a meter el dedo en la llaga: "Pobre Rific, podría haber tenido suerte con la chica..."

"Pues la verdad es que sí -prosiguió Fran- es una tía a la que por lo visto le va la marcha..."

Antes de proseguir con el interrogatorio pedí otra ronda.

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"¿Por qué dices eso?", dijimos a coro mi otro amigo y yo.

"Pues porque estabamos en el pub ese al lado de la universidad, sentados tranquilamente y de repente me dijo: que sepas que esta noche podrías acostarte con dos chicas a la vez si quisieras..."

"¿Ehm?", nuestro interés aumentaba.

"Sí, me dijo que echara un vistazo a la mesa que teníamos a cinco metros, allí había un grupo pequeño de gente y entonces me dijo: voy a ir al servicio, atento a la morena de esa mesa, fíjate si me sigue con la mirada en lo que me levanto y voy para allá..."

Algo me dijo que no tardaría en maldecir lo poco atento que suelo estar a veces al móvil.

"Y sí, no se equivocaba, la chica aquella siguió todos sus pasos con bastante interés... cuando regresó a la mesa se lo conté y me dijo eso, que ella tenía mucho ojo para esas cosas, que además había hecho algún trío, etc"

Mi otro amigo empezó a descojonarse, acto seguido pidió a Fran que nos enseñara alguna foto de la chica... yo me bebí mi caña de un trago, ¡otra ronda!

Fran decía que la chica no estaba muy allá, que además pensaba que aquello de los tríos y demás era una broma... pero lo que yo vi en ese par de fotos que nos enseñó me puso bastante cachondo... fiesta de Halloween 2012, ella disfrazada de Pirata del Caribe... un sábado noche cualquiera, ella vestida para matar, supermaquillada, generoso escote y sonrisa traviesa...

"¿Y acabó yéndose sola al hotel?", preguntó mi otro amigo... Fran asintió.

"Mala impresión se llevaría de la ciudad -intervine- aquel fue un sábado noche de junio bastante frío, con poca gente de fiesta... y encima no quisiste darle ese revolcón, trío u orgía que seguramente codiciaba cuando pilló los billetes de bus... ¡qué calamidad!"

"Ahhh, haber visto el mensaje a tiempo... ¡yo te avisé!", sentenció Fran.


viernes, 14 de junio de 2013

La "Misionera" (Rific Weekend -2ª parte-)

(Viene de la entrada anterior, pinche AQUÍ para verla)

Sábado por la mañana. Suena el despertador a las nueve en punto, no he dormido demasiado pero tras el afeitado, la ducha y el desayuno me pongo a tono para ir al encuentro de Alicia.

Durante el paseo de veinticinco minutos recuerdo los peculiares antecedentes de lo que está a punto de suceder...

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Alicia protagonizó una entrada el pasado mes de Octubre. CARPE DIEM.

Resumiendo: joven mamá que llevaba más de cuatro años (desde su embarazo, momento en que el padre de la criatura se largó para no volver) sin mantener relaciones... quedé con ella una mañana para tomar café y (contra todo pronóstico) acabamos follando (apenas cuarenta minutos después) en mi casa.

Su cara en el momento de la despedida era todo un poema, ni de coña se esperaba nada de lo sucedido... se alejó con una expresión a medio camino entre "estoy loca" y "nunca más".
Tres días después de aquel episodio me sorprendió con un sms en el que me decía que se encontraba a dos calles de mi casa, que si estaba solo se lo dijera y si eso "subía otra vez"... pero no lo estaba.

Hablando por el messenger intentamos quedar alguna otra vez ese mes pero no hubo suerte.
Semanas después pillé de nuevo la casa sola una tarde y avisé, sin embargo su respuesta fue tan negativa como aparentemente definitiva: "La verdad muy mal las tardes complicadas y en viernes mas asi q lo siento me da a mi q t vas a tener q buscar otra opcion sin cargas o q tenga mayor posibilidad"

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Uno de aquellos días me confesó por el messenger que su vida era demasiado complicada así que mejor dejarlo estar en ese punto. Quizás por eso me sorprendiera tanto cuando dos meses y pico después de ponerle fin (y no tener ninguna noticia de ella) volvió a asomar una tarde para comentarme que había estado pensando... que tenía la casa del pueblo de sus padres sola muerta del asco... que si íbamos un día de estos... pues eso, a follar...


El plan: ella me llevaría en coche, haríamos la cama, nos acostaríamos y un rato después me traería de vuelta a la "civilización".
Sobra decir que acepté, lo haríamos el miércoles de esa misma semana.

Recuerdo que la víspera del día señalado fui a la farmacia a comprar condones... y que quince minutos después de hacerlo recibí el siguiente mensaje: "Malas noticias hay que aplazar el dia xq me bajo la regla ya es mala suerte d verdad si puedes lo dejamos para el día X si quieres hablar estoy en el ordenador".

En fin, el caso es que (semana y media después) el día X ha llegado.

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Llego al lugar de la cita, ella ha aparcado al final de la calle, sale del coche y me hace gestos con la mano. Voy para allá, entro en el coche, dos besos, arranca.

Alicia no habla demasiado, contesta con monosílabos a casi todas mis preguntas, conduce a toda hostia, según google maps el trayecto hasta su pueblo es de unos veinticinco minutos pero a ese ritmo llegaremos en catorce.

Se queja del día tan frío que hace y de lo helada que va a estar la casa, que lleva tanto tiempo cerrada... "no te preocupes, entraremos en calor seguro", digo, pero ella ni se inmuta... el viaje prosigue con los Cuarenta Principales de fondo y si alguien neutral viera la actitud de Alicia (tan seca) pensaría que me lleva al pueblo a pintar la casa, adecentar el huerto, llevar unas cajas... cualquier cosa menos follar.

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Llegamos, aparca en la parte trasera de la casa lejos de la vista de los vecinos, entramos por el patio. Ciertamente la temperatura dentro es como la de una iglesia abandonada... no hay visita turística, me lleva directamente al dormitorio.
Agarra la ropa de cama y un calefactor eléctrico. Enchufamos el aparato y comenzamos a hacer la cama, todo ello con los abrigos puestos.

Una vez hecha me mira y esbozando una sonrisa dice: "ale, pues vamos".
Se quita el abrigo y el vaquero y los pone sobre una silla, a continuación se mete en la cama a medio vestir y allí empieza a quitarse el resto.
Yo no tengo tantos remilgos así que me desnudo completamente fuera de la cama dejando la ropa en otra silla. El contacto del pie con aquel gélido suelo es indescriptible, mitad anestésico mitad revitalizante... entro en la cama y descubro que ella conserva la ropa interior puesta.

No sé por qué lo hago (tengo la sensación de que le da absolutamente igual) pero la beso, ella me lo devuelve mecánicamente, mueve la lengua como quien saborea un caramelo que ya ha olvidado que tiene en la boca... aprovecho la coyuntura para quitarle el sujetador y las bragas.

Se acurruca bajo las sábanas, no quiere asomar para nada a la superficie.
Le pregunto si sigue sin gustarle el sexo oral, me dice que no es que no le guste, lo que pasa es que la otra vez que quedamos ella no se sentía "limpia ahí"... aún así no es algo que le emocione hacer, de todos modos me comenta que hoy sí está bien limpia así que...



Así que agacho la cabeza bajo las sábanas y la hundo en su entrepierna. Para no emocionarle la cosa parece que reacciona bien, bastante bien... eso sí, cuando yo acerco mi polla a su cara ella la observa impasible, la agarra de manera rutinaria y se la mete en la boca desapasionadamente.
No tarda en soltarla, me dice que el sexo oral ni lo hace ni se lo hacen nunca, que es algo que no le va...

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Pregunto cómo quiere follar, qué postura prefiere... se queda muda y me mira fijamente encogiendo los hombros. "No sé, yo siempre lo he hecho de manera normal, el chico encima y eso..."

Recuerdo el polvo que echamos cuatro meses atrás en mi casa, ahí me puse encima y fue como hacérselo a una almohada agujereada, no pienso cometer el mismo error... "nada de misionero, hoy vas a probar alguna cosa nueva, ¿te parece?"
Alicia nuevamente se encoje de hombros, sugiero que se ponga encima, ella protesta y dice que así no mola nada, que según tiene entendido no se nota tanto... pongo fin a ese absurdo discurso poniéndome el condón y colocándola en posición.

Su cara después de "entrar" es significativa, "sí que se nota, sí", exclama.
Alicia "la Misionera" al principio se queda quieta así que yo marco el ritmo desde abajo... pero poco a poco ella se va soltando, como un niño al que sujetas la bici en el primer tramo hasta que sale disparado pedaleando él solo el resto del trayecto...
Me cabalga, gime, se muerde el labio, pega un par de gritos, se corre.

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Se tumba a mi lado, "ha estado bien", dice.
"Bueno, si te ha gustado ahora lo haremos de otra manera distinta a ver qué te parece...", comento.
"Ah, ¿pero lo vamos a hacer otra vez?", contesta, con los ojos como platos.

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Propongo hacerlo desde atrás. "No, no, eso de ninguna de las maneras, por ahí no me la metes..."
A pesar de explicarle que no pienso sodomizarla sigue sin estar convencida, pero al menos sí más receptiva, interesada en discutir la cuestión...

Se pone a cuatro patas, me sitúo a su espalda y empezamos. Al principio protesta por tener que estar sobre la cama con el frío que hace pero poco a poco la temperatura pasa a un segundo plano, de hecho ni se nota.


Por los sonidos que emite parece que la nueva postura no le desagrada... delante de mi tengo la ventana del cuarto que da a la calle, la persiana no está bajada del todo, me imagino que en cualquier momento pudiera aparecer un lugareño asomándose para espiarnos, acelero inconscientemente el ritmo, ella vuelve a gritar, clava las uñas en la almohada...
En medio del iglú comenzamos a sudar.

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Dejamos todo tal cual lo encontramos. "Mañana quizás vengan mis padres con mi hermana y no quiero que vean nada raro", me dice antes de salir.

Tiro la "basura" en un contenedor situado al lado de la casa. Subo al coche, Alicia arranca y pisa el acelerador a fondo, ahora se muestra más relajada y habladora... si el viaje de ida fue fugaz el de vuelta no lo es menos.
Me deja en una calle cercana a mi casa, todavía no es la una del mediodía.
Leo un poco, como, me tumbo en la cama y duermo una siesta de casi dos horas...

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Me despierto y veo en el móvil una llamada perdida de Susana, la última chica con la que estuve el día anterior en el garaje.
Antes de llamarla enciendo el ordenador, la veo conectada, saludo... "hey, menos mal que te pillo!!!", me contesta.
A continuación escribe que sus padres tienen una cena en el quinto pino y que se queda sola en casa con su hermana pequeña, pero que ésta se pira pronto a un cumpleaños... es decir, dispone de la casa para ella sola durante unas (mínimo tres, máximo cinco) horas.

"Podrías venirte, traer una peli o algo", concluye.

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Es la primera vez que voy a su casa. Toco el timbre a las 20:37 y me recibe en pijama. Vamos al sofá del salón, abrimos un par de latas de Mahou Clásica, ella hace zapping en la tele deteniéndose en los canales que emiten películas... en uno de ellos ponen "El Apartamento" y no puedo evitar sonreir al pensar en este blog, decido que tarde o temprano tendré que contar aquí todo lo sucedido en las últimas treinta horas.



Nos metemos un poco de mano en el sofá, lo acabamos haciendo ahí mismo, sobre algunos de esos horribles cojines que tienen impresas cursis fotografías del padre de la familia, de la pequeña de la casa...

Susana mete una pizza en el horno, la comemos viendo el final de una peli protagonizada por mi odiado Nicholas Cage... vamos a su cuarto y nos metemos en la cama, estoy un poco "dolorido" pero soy incapaz de arrojar la toalla, volvemos a la carga.

"Por suerte" la hermana da señales de vida antes de lo previsto, va camino de casa así que tengo que salir a toda prisa.

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El domingo ni siquiera enciendo el ordenador.


miércoles, 22 de mayo de 2013

Rific Weekend -1ª parte- "VIERNES LOCO"

Es viernes, hoy no tengo nada que hacer pero me despierto igualmente temprano. Arranca un fin de semana interesante ya que para mañana sábado tengo "plan".
Por lo demás, nada de nada. 

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"Sesión de Matiné"

Me conecto a Internet y asoma cierta vieja amiga, la protagonista de una entrada del pasado verano titulada "Fruta Prohibida", una chica casada con la cabeza hecha un lío con la que he quedado un par de veces pero solo he conseguido algunos besos y unos pocos magreos.
Vive en un pueblo y me dice que va a bajar a mi ciudad para hacer unas compras, que si me apetece tomar una caña en el bar de siempre.
Sé perfectamente lo que eso significa, así que acepto.

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En el bus camino del bar (está en el quinto coño, un lugar muy apartado y discreto) escucho el nuevo disco de My Bloody Valentine, recién publicado... mi cerebro entra en un extraño bucle, prácticamente enloquece.

Llego quince minutos antes que ella, pedimos y nos vamos a la esquina habitual, un rincón donde somos invisibles para el resto del bar y la luz de los ventanales no nos alcanza... un punto ciego y oscuro.
Hasta la segunda caña no se anima la cosa. Nos besamos con hambre y fiereza, perdiendo la noción del tiempo... meto mi mano bajo su ropa y acaricio sus pezones. Ella duda así que agarro su mano y la meto dentro de mi pantalón, me la sujeta durante medio minuto palpándola al detalle... pero recula, libera su mano y me empuja reprendiéndome el atrevimiento, con una media sonrisa.

La tregua no dura demasiado, con la tercera caña ella pone la pierna sobre mi regazo y yo aparto su tanga con mis dedos haciéndole una especie de paja... un ruido cercano en el bar sobresalta a mi amiga y dando un respingo decide poner fin al numerito.


No hay manera de convencerla para que rematemos la faena en alguna otra parte, pone excusas para irse en menos de cinco minutos: aún tiene que comprar aquello... volver al pueblo a tiempo para buscar a las niñas al cole, hacer la comida...

Nos despedimos furtivamente y pillo el bus de vuelta a casa a las 13:30. Retomo el disco de My bloody Valentine, reconozco que ahora yendo medio pedo (y con una gloriosa erección) suena bastante mejor que antes.

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"Sesión de Vermouth"

Después de comer sigo dando vueltas al incidente matinal. Llego a la conclusión de que jamás me acostaré con esa chica, que lo más que está dispuesta a hacer es "eso"... y punto.
Pero yo sigo estando cachondísimo.

Consulto la agenda de mi móvil en busca de alguien... no tarda mucho en aparecer el nombre de Olga, una chica con la que quedé un par de veces el año pasado, pero sin suceder nada. Era muy estirada, muy a la defensiva, con el NO escrito en la frente desde el mismísimo arranque del partido... envío un mensaje proponiendo tomar un café a primera hora de la tarde.

Para mi sorpresa no tarda nada en contestar y lo hace afirmativamente. "Nos vemos a las cinco donde la última vez", responde.

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Camino de esa cita cambio de disco, ahora suenan en mis cascos Triángulo de Amor Bizarro... más leña al fuego de la locura.

Olga llega antes que yo y al igual que el par de veces anteriores que hemos quedado ni siquiera sonríe al verme, su gesto es tan seco que nuevamente invita al desastre, pero yo estoy desatado y vengo dispuesto a saltarme todos los pasos que pueda dictar la lógica.
Hola, dos besos, muá muá, ¡cuánto tiempo! ¡qué guapa te veo!, bla bla bla...

No tardo en preguntarle qué tal le va últimamente con los chicos, si tiene alguien por ahí... ella dice que no, aparenta falta de interés en la cuestión pero yo me acerco cada vez más y ella no retrocede.

Creo que aún no se me ha pasado la euforia etílica de las cañas mañaneras, tengo la mano suelta, me tomo familiaridades a la hora de tocarla, incluso acariciándola... por primera vez la veo relajada, por momentos sonríe, susurro cosas a su oído, le cambia el tono de la voz, se une al coqueteo... no tardo en besarla en la mejilla, no se molesta, insisto y alcanzo su boca... me lo devuelve.

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Le digo que es una pena no poder estar en un sitio más privado, ella se queda en silencio pensativa y al cabo de un minuto me comenta una posibilidad.
En el mismo portal de su casa sus padres tienen otro piso alquilado a estudiantes: "los findes suelen irse fuera, todos ellos son de pueblos de la provincia y rara vez se quedan..."

Continúa diciendo que podría pillar las llaves para que subiéramos un rato, lo comenta de manera inocente, como si esta fuera a ser la primera vez que lo hace... yo me dejo engañar.
Salimos del bar, vamos a su casa, en lo que sube espero en el portal, cinco minutos después regresa con las llaves del piso de estudiantes.

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Entramos y ni siquiera comprueba que pueda haber gente, avanza con seguridad. Me lleva a una pequeña salita donde solo hay un viejo tresillo y una televisión.
Mientras nos desnudamos me imagino al grupo de jóvenes inquilinos ahí tirados viendo partidos de champions, pegando gritos, bebiendo cerveza...

Olga me sienta en el tresillo, me la empieza a chupar, veo nuestros cuerpos reflejados en la pantalla negra del televisor.
Pregunto cómo quiere hacerlo y me dice que se la meta desde atrás, sube las rodillas al tresillo y apoya los codos en el respaldo, yo me pongo de pie detrás y comienzo... mientras embisto agarro sus pechos, tenemos la ventana delante, a través de ella se ve la calle y para mi sorpresa descubro la entrada de una tienda de ultramarinos donde mi abuela me llevaba de niño.


No puedo evitar seguir dándole vueltas al numerito vivido pocas horas antes con la casada, me excito recordando el olor de su coño, acelero mi ritmo agarrando las caderas de Olga... pero me corro pensando que se lo estoy haciendo a la Fruta Prohibida.

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Olga se va esta noche con unas amigas de viaje a Asturias, a pasar el finde. Nos despedimos sin ceremonias para que le dé tiempo a prepararse antes de que pasen a buscarla.

Regreso a mi casa y antes de entrar miro el reloj, sonrío al descubrir que apenas son las seis y media de la tarde.
Tan sorprendido como aliviado.

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"Sesión de Noche"

Tomo un zumo, me ducho, me preparo y salgo hacia la casa de un amigo. El plan es sencillo: preparar unas pizzas y ver por internet el partido de baloncesto Bilbao - Gran Canaria de la copa del rey.

Apuesto por la victoria de los negros pero ganan los amarillos. Acabo tan hinchado de pizza que después (casi a medianoche) camino de mi casa noto pinchazos en la tripa.
Ya a punto de alcanzar mi portal me cruzo con Susana, va distraida tecleando el móvil así que soy yo quien llama su atención.

Susana y yo como mucho nos vemos un par de veces al año, casi siempre con fines sexuales y (por ambas partes) en caso de aburrimiento o desesperación extremos.

Sonríe maliciosamente al verme, me reprocha (como siempre hace) que desaparezca tan descaradamente después de todos nuestros encuentros, "cuánto hace desde la última vez, ¿fue en octubre?", dice.
Pido perdón y ofrezco enterrar el hacha de guerra tomando algo en la cervecería más cercana, rechaza mi oferta porque quiere pillar el bus hasta casa, por lo visto no tardará en llegar, bla bla bla... el resto de la conversación tiene lugar sentados en el bar más cercano a mi casa.

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Susana es fanática del equipo de fútbol de mi ciudad, comenzamos a charlar sobre lo bien que lo están haciendo este año, la falta de rendimiento de ciertos jugadores así como la agradable sorpresa de otros tantos... saco el tema de un partido que vimos juntos dos años atrás, inevitablemente la conversación deriva hacia lo que sucedió después del pitido final.

Recordamos algunas de nuestras citas: la vez que dejó tirada a un chico para irse conmigo a un parque, el cachi de calimotxo que me tiró encima el día que nos conocimos, el frío que pasamos una tarde de verano en mi casa, el (horrible) gel de coco que me echó en la ducha de su casa...

Una cosa lleva a la otra. Nos calentamos, salimos del bar y bajamos a mi garaje.
Ella ya había estado una vez, recuerdo que en su día protestó bastante por las condiciones "imposibles" del lugar... ahora se muestra excitada a pesar de las corrientes de aire, el ruido del agua fluyendo por las tuberías, la humedad de las esquinas o el eco de las pisadas.


Vamos a la esquina más remota y en un hueco entre dos coches lo hacemos de pie. La pesadez de la pizza ralentiza mis movimientos, me parece oir un estruendo en la planta superior, un coche entrando o saliendo... el ruido se aleja, falsa alarma, yo sigo empujando, observando la sombra de Susana reflejada en la pared.

Es curioso, me gusta más su sombra que ella, me concentro en la silueta oscura, acelero el ritmo... y de repente me viene a la mente una foto que me han mandado por correo diez días antes, una playa del sur, una chica con rostro bronceado, sonrisa perfecta, gafas de sol... cierro los ojos y viajo hasta esa playa, me acerco a la chica caminando sobre la fina arena, le quito las gafas de sol, me acerco más...

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Subimos el ascensor y nos despedimos en el portal. "Al final te da tiempo a pillar el búho de las dos", bromeo.

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Entro en mi casa, me desvisto, me tumbo en la cama, apago la luz y resoplo al darme cuenta de todo lo que ha dado de sí este viernes.
Mi mente sigue en la playa de la foto, me entran ganas de masturbarme pero no cedo a la tentación. Ya he eyaculado bastante por hoy... y mañana he quedado a las diez de la mañana con otra chica, la que iba a ser primera (y única) cita del finde.

Pongo la alarma/despertador de mi móvil a las nueve. Cierro los ojos y la brisa del mar me arrulla en buena compañía.

(Continuará)

-Pinche aquí para ver el desenlace-


miércoles, 15 de mayo de 2013

BONO DESENCADENADO (What more, in the name of love)

Me gusta U2, de hecho me siguen gustando pero sin la pasión que me despertaron allá por los lejanos tiempos de "Achtung Baby".

Acabo de pasar delante de un bar, en la pantalla tenían puesto el DVD de la película "Rattle & Hum" y me han venido a la mente muchos recuerdos de aquella época.

Yo tenía grabado en VHS un mítico concierto de la banda irlandesa en Sydney, de su gira de 1993. En su día lo vi un montón de veces, qué coño: ¡me lo sabía de memoria!

Una de mis partes favoritas era aquella en la que Bono cantaba "Tryin' to throw your arms around the world" paseando por la larga pasarela sujetando una botella de champán... a la mitad de la canción saca a una chica de entre el público, comienza a agitar la botella y como si acabase de ganar un gran premio de Fórmula 1 la descorcha poniéndose ambos perdidos de líquido espumoso.

Una ducha, un bautismo... una eyaculación.

El vídeo del momento en cuestión (a partir del minuto 1:31 arranca la escena) es el siguiente:




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Años después de aquel concierto yo me encontraba en una fiesta estudiantil en casa de mi colega Alberto. Habíamos liquidado varias botellas y la cosa se estaba desmadrando por momentos... en uno de ellos agarré unas gafas negras grandes de plástico (que estaban abandonadas sobre la mesa de la cocina) y me las puse... mi primera impresión tras verme reflejado en el espejo del pasillo fue la de haberme convertido en un intoxicado vendedor de cupones, pero mi amigo Jaime en cuanto me vio aparecer por el salón comenzó a exclamar: "¡Bono, Bono... es Bono! ¡Cántanos algo Bono!"

Dicho y hecho. Sujetando mi vaso de plástico me subí a una silla y canté algún clásico de U2 imitando los gestos y falsetes de Bono, ante el cachondeo generalizado...

Hasta que de repente una chica allí presente (a la cual yo no conocía de nada) cometió un gran error. Se acercó a mi estrado agitando los brazos imitando a una fan, "¡Bono, Bono!", gemía fingiendo histeria burlona... Jaime puso una canción de U2, "mysterious ways", salté de la silla, me puse a su lado para canturreársela al oído... y se me cruzó un cable.

Queriendo llevar la imitación al extremo, agarré una botella de Sidra El Gaitero, me planté delante de ella agitándola, quité el tapón... y la empapé entera.

A ella, a mi, al sofá, la mesa, el espejo, el armario, el techo, a los primos de Alberto...



A diferencia de aquella que saltó al escenario en Sydney durante la gira de 1993, la chica de mi fiesta no se lo tomó nada bien. Recuerdo perfectamente que me quiso sacudir, logré esquivar una hostia antes de que sus amigas (todas ellas muertas de la risa) la sujetaran llevándosela posteriormente al servicio para acicalarla.
El resto de la noche salí con esas gafas puestas, no me las quité para nada, adopté la personalidad del Bono más histriónico y probablemente me gané algún que otro susto, pero por suerte salí de rositas.

Aún conservo esas gafas, acumulando polvo en el fondo de uno de los cajones de mi escritorio...

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Los años siguientes me crucé varias veces con la chica de la fiesta, en bares y por la calle. Jamás me dirigió la palabra, miraba hacia otro lado o cambiaba de acera.

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Dos años después del incidente acudí a una fiesta en una residencia universitaria. Nuevamente me pasé un poco de rosca. En la sala principal actuaba un grupillo de rock estudiantil, tocaban versiones de muchos clásicos de los 70 y 80.
Cuando empezaron con los primeros acordes de "Sunday bloody sunday" salté al escenario para acompañar al cantante... el chaval al principio se hizo a un lado cediéndome el protagonismo, finalmente abandonó la tarima despavorido.

El compañero de clase que allí vivía me dijo que hubo un par de momentos durante la canción en los que... di miedo.
Su influencia no pudo evitar que a la mañana siguiente me declarasen persona non grata en aquella residencia.

Desde entonces tengo al espíritu de Bono bastante controlado, solo se ha manifestado en un par de inolvidables San Patricios.