Me gustó desde el primer día que la vi en clase.
Enseguida traté de acercarme a ella pero mis intentos de coqueteo siempre acababan boicoteados por cierto compañero que no la dejaba sola ni a sol ni a sombra.
La sometía a un marcaje tan intenso que comencé a llamarle, sarcásticamente, "
el Pastor".
Pero no hay sistema de seguridad 100% perfecto... no me costó demasiado acabar consiguiendo su teléfono, mail y algún que otro dato de interés.
Ante la imposibilidad de estar tan siquiera un rato a solas con ella, casi dos meses después del inicio del curso cambié de estrategia: empecé a preguntarle si tenía alguna amiga que "me viniera bien", alguna chica que fuese "como ella", etc... y que me la presentase.
Todo esto, por supuesto, delante del Pastor.
-
Pues yo creo que Nerea pegaría contigo –y mirándole, sentado a su lado, añade-
no sé, ¿qué te parece a ti Nerea para Mr. Rific?Como no podía ser de otra manera, juzgó que la tal Nerea y yo no pegábamos ni con cola... otro mote para la colección: "
Perro del Hortelano".
Igualmente insistí en que le hablase de mí y si ella daba el visto bueno, pues "intercambiásemos tarjetas". La cabeza de alguien no dejaba de echar humo...

El caso es que no me debieron de hacer mala propaganda porque la tal Nerea accedió al contacto y nos intercambiamos un par de mails la semana siguiente.
En el último de ellos me habló de un concierto al que iría el jueves, acompañada de su amiga (mi deseada compañera) y cómo no… del pastorcillo leré.
El grupo no me gustaba nada, así que sugerí quedar después del concierto para tomar algo y así conocernos... fue así como ese mismo jueves, casi a las 12 de la noche, me llamó mi compañera de clase diciendo en qué bar estaban para que me pasase.
¡Qué comiencen los juegos!
Cuando llegué me encontré un panorama poco alentador: mi compañera con "
Hortelano", y Nerea con otro chico. Estaban de risitas, llevaban desde primera hora de la tarde/noche bebiendo... estaba a punto de subirme a un tren que para ellos ya había arrancado varias estaciones atrás.
Fui presentado "oficialmente" a Nerea (estaba bastante buena) y me pedí una caña en lo que estudiaba la situación, muy poco prometedora. Para completar la alineación llegó otro chavalín bastante bien parecido, amigo del
Pastor que ahora dejaba atrás el marcaje pasivo para pasar al ataque frontal: no dejaba de sobar e intentar besuquear a mi compañera favorita... ella se resistía un poco y me miraba de reojo.
¿Game over... Insert coin?Una ronda de tequilas al son del "temple of love" de
Sisters of Mercy y cambiamos de garito.
En el siguiente bar Nerea empezó a dar muestras de estar bastante borracha, caminaba con dificultad y arrastraba la lengua al hablar, aún así tuvo los santos cojones (o bendita inconsciencia) de acercarse al guaperas y a mi soltando la siguiente frase: "
que sepáis que esto es una subasta... al final de la noche me quedaré con uno de vosotros".

Lo dijo y volvió a la esquina donde tenía el abrigo, en busca de un cigarrillo... Mi "rival” y yo nos miramos atónitos, intercambiamos una incrédula sonrisa y me dijo "
pues que sepas que a mi este rollo no me gusta nada".
"
No te preocupes" –contesté- "
tiene pinta de que dentro de media hora ni se acordará de la oferta..."
Me quité la cazadora y cuando dejé a la vista mi camiseta de
Led Zeppelín, mi contrincante en la puja se entusiasmó, confesó ser un gran fan de la banda y nos tiramos la siguiente media hora hablando de rock clásico, pasando olímpicamente de Nerea, quien yacía casi inerte sobre un taburete del bar en pleno proceso de hibernación etílica.
Eso sí, de piedra no somos... de vez en cuando interrumpíamos la charla musical para hacer algún comentario no exento de malicia: "
mírala, si no se tiene en pie la pobre", "
pero quién coño se habrá creído, aquí la emperatriz de Austria-Hungría...", "
¿has visto cuánto tiempo ha estado en el aseo? Esta ha vomitado fijo, a ver quién es el guapo que se la zampa..."
Aunque lo que realmente me molestaba era que al otro extremo de la barra
Hortelano, incansable, seguía usando la técnica del ariete, y a base de insistentes cabezazos había conseguido derribar el muro defensivo de mi compañera... en otras palabras: que se estaban enrollando.
Analizando la situación, apuré la caña resuelto a irme para casa, todo el bacalao estaba cortado y no habían separado ni una ración para mí.
Salimos del bar y cuando estaba a punto de despedirme se me acercó
el Pastor (primera vez que me dirigía la palabra en toda la noche), me rodeó con un brazo y pellizcándome el hombro (guiñando a la vez un ojo, grotescamente) me dijo lo siguiente: "
has visto que Lucía y yo estamos juntos... ¿te has dado cuenta no? Quiero decir... nos has visto, porque nos has visto ¿no?"
Yo traté de imitar a
Dustin Hoffman en "RAINMAN" y con tono afectadamente ingenuo le contesté que no se preocupase, que no diría nada al resto de compañeros de clase, que era una tumba... pero él dale que dale (de
Pastorcillo acababa de ser ascendido a
Tamborilero), toqueteándome el hombro: "
ya bueno, eso no me importa, el caso es que lo has visto ¿no? Es que estamos empezando, vamos poquito a poco ¿sabes?...”
Y guiñó el ojo una vez más.
Fue en ese preciso instante cuando decidí que no me iba a casa...

En el siguiente bar repetí esquema de juego: me tomé un par de pintas con el guaperas debatiendo (a nuestra bola) quiénes eran mejores, si
AC/DC o los
Stones... Nerea cada vez iba más a menudo al servicio convirtiéndose en un bulto sospechoso... y el
Hortelano estaba empezando a hacer justo lo que yo esperaba que hiciera (y que sabía no tardaría en conseguir): ponerse en evidencia.
Con el pedo que llevaba, su habilidad para hacer comentarios desafortunados y el agobio físico al que sometía a Lucía con su constante sobeteo, era cuestión de tiempo que ella se mosquease. De hecho la susodicha ya empezaba a mirarme más de lo debido, con un gesto a medio camino entre el S.O.S y la vergüenza ajena.
Y en una de aquellas le apartó con una especie de manotazo... acercándose él a la barra atropelladamente para pedir otra ronda, a modo de tregua.
"
Vaya, si no me queda pasta" -dijo antes de pedir nada- "
voy al cajero del final de la calle y ahora vengo"
¡Ahí estaba, mi gran oportunidad! "
Espérame fuera que te acompaño, voy un segundo al lavabo y salgo", le dije.
Debía actuar con rapidez.

En cuanto cruzó la puerta de la calle me puse en marcha: me despedí efusivamente del otro subastero, susurré unas palabras al oído de Nerea que será mejor no reproducir (total, no se acordará y si lo hace, yo negaré haberlo dicho)... y me acerqué con decisión a Lucía, quitándole el cigarrillo que colgaba de la comisura de su boca, y le planté un intenso beso en los labios.
Sus ojos como platos, incapaz de articular palabra… le devolví el
Lucky y sonriendo, me despedí: "
nos vemos el lunes en clase".
Salí del bar (creo que me fui sin pagar), y el Perro Pastor del Hortelano, que esperaba fuera amarrado en la puerta, obediente... accedió a dar un rodeo acompañándome solícito hasta casa.
Buen chico...