miércoles, 6 de agosto de 2014

I SPY (El Pequeño Mirón, 2ª Parte)

Cuando yo era pequeño enfrente de mi casa había una residencia de estudiantes regentada por monjas y exclusivamente femenina.
Cuando llegaba el buen tiempo las universitarias salían a los balconcillos de sus cuartos a tomar el sol en bikini o muy ligeras de ropa.

Yo apenas tenía once o doce años pero observarlas broncearse desde mi ventana era una actividad fascinante. Recuerdo especialmente dos muchachas que usaban unos bikinis de la moda de entonces, con colores (verde y naranja fosforito para ser exactos) muy chillones.
Alguna vez se despojaban discretamente de la parte de arriba del conjunto y aunque apenas mostraban la espalda desnuda yo me "encendía" entre las sombras de mi privilegiado puesto de observación.
Las monjas no tardaron en reprender a las estudiantes su descarada conducta y aquel destape no duró demasiado. 


El siguiente curso tan solo salían a los balcones para sentarse descubriendo (y estirando) las piernas al sol o bajándose los tirantes de las camisetas para broncearse aquello que el decoro permitiese.
Aquella fue la primera vez en mi vida que "me topé con la Iglesia" en el sentido más quijotesco de la expresión.

-   -   -   -   -   -   -   -   -   -   -

Yo tenía quince años, fui a casa de mi amigo Andrés a buscarlo para salir a dar una vuelta, me invitó a pasar para que esperase dentro a que terminase de merendar. Me senté en el salón, me ofreció un polo de vainilla y mientras me lo tomaba y hablábamos, detrás de él se abrió una puerta en el pasillo.

Era el cuarto de baño y de ella salió su hermana de doce años, completamente desnuda. Me vio y echó a correr hacia el fondo del pasillo donde creo que estaba su cuarto.
Yo seguí comiendo el helado tranquilamente, como si nada hubiera pasado... pero su hermana jamás volvió a dirigirme la palabra.

-   -   -   -   -   -   -   -   -   -   -

Similar situación, pero esta vez tengo dieciséis años. Entro con mi amigo Pablo en su casa, según abre la puerta y deja las llaves en el taquillón grita el nombre de su hermana preguntando si hay alguien en casa. Nadie contesta.
Pablo va al salón en busca de algo que tenía que llevar y yo me quedo en el umbral de la casa. De repente oigo una puerta abrirse en el pasillo a mi derecha y veo la figura de una chica desnuda corriendo hacia otra de las habitaciones.

Dos minutos después la hermana de Pablo (de quince años) aparece (ya vestida) en el salón con el pelo mojado, recién duchada.
Me dirige la palabra con normalidad así que basándome en mis experiencias anteriores en esa materia deduzco que no fui pillado observando su deliciosa carrera.

-   -   -   -   -   -   -   -   -   -   -

Yo tenía diecisiete años y en verano después de comer siempre salía a una terraza (la que tenía sombra) a leer.
Un día a eso de las tres y media de la tarde salì a la otra terraza (la soleada) para tender mi bañador y descubrí que en una casa de enfrente llegaban de la playa los inquilinos de aquella quincena. Mientras el resto de la familia entraba en la casa para preparar la comida, la hija mayor (dieciocho años calculé) se quedó en el patio.

Aquellas casas suelen tener en los patios o jardines alguna ducha (o surtidor) para quitarse la arena y salitre de la playa... la muchacha abrió el agua y procedió a limpiar las dos colchonetas que habían llevado (una normal, la otra con forma de cocodrilo) y remató la faena metiendose bajo el chorro.
Miró a izquierda y a derecha... tras comprobar que no había moros en la costa se quitó la parte de arriba del bikini y siguió ahí un rato refrescándose y escurriendo la pieza de tela.
Cuando acabó se cubrió el pecho con la toalla y subió las escaleras de la casa tan reluciente, tan brillante, que cuando se perdió tras la puerta fue como si de repente a primera hora de la tarde se hubiera puesto el sol.


Lógicamente cambié mi rutina. Las siguientes tardes me mudé de terraza para "leer".

El siguiente día acudieron puntuales a la cita y se repitió (casi) paso por paso el ritual de la jornada anterior.
El tercer día algo cambió. Cuando regresaban de la playa y pasaban delante de la fachada de mi bloque ella alzó la vista, se puso la mano en la frente sobre las cejas para enfocar mejor... y me miró.
Lo que vino después jamás podré olvidarlo.

Empezó haciendo lo de siempre, quitarse la arena de los pies, piernas, limpiar las colchonetas... pero esta vez no miró a izquierda y derecha antes de quitarse la parte de arriba, miró hacia mi terraza.
Yo estaba bastante bien camuflado pero sus ojos entraron en contacto con los mios. Mirándome, se desnudó de cintura para arriba y se tomó la ducha (o eso me pareció) con más calma y parsimonia de lo habitual.
Al terminar no se cubrió con la toalla, recorrió el patio y subió las escaleras más brillante y reluciente que nunca.

Los dos primeros días que espié a aquella chica a pesar de lo excitante del asunto no pude evitar sentirme un poco "sucio" ahí agazapado de aquella manera... pero de repente mis remordimientos desaparecieron pues fui plenamente consciente de que (la mayoría de las ocasiones) todo humilde mirón necesita a su vez de un solícito exhibicionista.


miércoles, 16 de julio de 2014

LOS CUATRO (fantásticos) AÑOS - Aniversario en diferido

Anoche hice una visita fugaz a Madrid para asistir a un concierto. La capital (por cuestiones de comodidad geográfica) ha sido escenario de un par de encuentros con lectores/as del blog y no pude evitar recordarlo (con agrado) al repetir ciertos pasos dados (por idénticos lugares) en aquellas ocasiones.

De repente caí en la cuenta de que hace unos pocos días este blog cumplió cuatro años de vida.
Olvidando los aniversarios... ¿a qué punto hemos llegado?
¿EL BLOGAFANTAS y yo nos habremos convertido acaso en una pareja monótona, rutinaria y desmemoriada?


Aprovecho la ocasión para reiterar los agradecimientos a aquellos que leen, se interesan, escriben o comentan...en cuatro años (para mi sorpresa) habeis sido muchísimos los participantes.

Dicen que no hay quinto malo, comprobémoslo... ¡que comiencen los Juegos!  


domingo, 13 de julio de 2014

El Pequeño Mirón (1ª Parte)

Nos habían dado las vacaciones de verano tres días antes y recuerdo que Eduardo me llevó a su casa para prestarme un par de cintas de música. "Son de mi madre pero no le importará que te las lleves", dijo.
Vivía en las afueras, en un bloque junto a un descampado, todo muy apartado, polvoriento y soleado...

Entramos en el piso, bebimos un par de vasos de agua fría en la cocina y fuimos al salón. Allí estaban las cintas colocadas en una estantería, me llevé "Purple Rain" de Prince y "I'm your man" de Leonard Cohen.
De ahí fuimos a su cuarto pero de camino pasamos delante de la terraza... allí estaba su madre tomando el sol sobre una tumbona, completamente desnuda.

Eduardo ni pestañeó ni se avergonzó, su madre trabajaba en una Barra Americana y en esa casa había una mentalidad bastante "liberal".


Una pena que aquella mañana no estuviese en casa la hermana mayor de Edu, en ese caso (según me contó mi colega) el espectáculo habría sido doble...

Por desgracia aquella fue la primera y última vez que estuve en aquella casa, Eduardo y su familia se mudaron pocos meses después a Barcelona y perdimos el contacto.

Recuerdo que me pregunté si al igual que con las cintas de música a su madre no le importaría que me llevase "cualquier otra cosa" aquella mañana...
También recuerdo tener una fantasía sexual recurrente en aquella época: volvía a visitar ese lugar con cualquier excusa (con o sin Edu) y las mujeres de la casa me invitaban a tomar el sol con ellas en la terraza, todos desnudos por supuesto.


miércoles, 9 de julio de 2014

"MANOLITO"

Mi amigo Rafa ha sido padre hace apenas un mes. Cuando estábamos en el instituto y hacíamos fiestas en su casa solíamos poner siempre las mismas cintas de música, entre ellas destacaba el mítico disco "Por Biafra" de Los Toreros Muertos.
Nos lo sabíamos de memoria y aparte de "cómico" (muy apropiado para aquellos saraos) siempre lo defendimos desde el punto de vista estrictamente musical. Siempre han sido una banda fetiche y apreciada para ambos.

Este año Los Toreros Muertos se han reunido. Cuando llamo a Rafa para anunciarle la buena nueva noto que se emociona, cuando añado que nuestra ciudad está incluida en la gira (nunca pudimos verlos en directo en su día) directamente enloquece.


Nuestra canción favorita de Los Toreros siempre fue "Manolito", una irónica apología de la simplona amistad masculina. Siempre que sonaba en aquellas fiestas los tíos la coreábamos y las chicas ponían mala cara... recuerdo que cuando alguna se reía por la letra sabía que había encontrado a alguien especial, capaz de entender un buen sarcasmo sin quedarse solamente con la aparente soflama machista.

-    -    -    -    -    -    -    -    -    -

Es la primera salida nocturna de Rafa desde que es padre, antes de eso también llevaba una larga temporada sin hacerlo, demasiado...
Llegamos al recinto del concierto y pilla tickets para los cubatas de dos en dos. Rock and roll.

Otros grupos preceden a nuestro plato fuerte de la noche, de momento nos situamos más cerca de las barras que del escenario, observamos el ambiente y es raro ver a alguien menor de treinta y cinco años, me entran ganas de fumar, de emborracharme, de despeinar a Rafa y sacarle la camisa de dentro del pantalón...

De repente pasa delante de nosotros un grupo de cuatro chicas. Rafa y yo nos miramos sorprendidos, no hace falta que nos digamos nada, con la mirada basta... "Mira tú por donde", exclamamos a coro.

Eran cuatro de las diosas de nuestro instituto, eran del curso anterior, un año mayores... es decir: nosotros sabíamos sus nombres, vida y milagros... y para ellas nosotros éramos escoria anónima.
Muchos años después la historia se repite, ellas pasan a nuestro lado sin hacer ni puto caso, ignorantes de quiénes somos... y nosotros las observamos recordando sus dos jodidos apellidos.

 
Dos de ellas siguen estando bastante ricas, se sitúan en la primera fila y montan un jaleo considerable. "Siguen obsesionadas con dar la nota eh", susurro al oido de Rafa.
De repente es como regresar a la fiesta de clausura de la semana cultural del insti, la morena alta de rizos (siempre la jefecilla) cortando el bacalao, empujando a algún chico de al lado, colocando a sus amigas a su gusto entre el público, las otras dejándose mangonear, chicos entrándolas y ellas mandándolos a paseo histriónicamente, sacando copas gratis a los pobres incautos, una pillándose la gran tajada y la cabecilla vigilándola, llevándola de acá para allá, idas y vueltas al servicio molestando a los presentes...
"Lo que siguen siendo es unas cabronas", sentencia Rafa.

-    -    -    -    -    -    -    -    -    -

Ya llevamos cuatro copas cada uno cuando Pablo Carbonell y los suyos saltan al escenario. Agarro a Rafa y nos acercamos hasta la primera fila... "Ya están aquí, Los Toreros Muertos, ya están aquíííí... muertos, muertos!!!", nos desgañitamos.

Volvemos a tener quince años, otra banda mítica tachada de la lista de "pendientes" en directo, sonrisa de oreja a oreja... y al lado las tipas del insti dando por saco con los grupos de tios adyacentes. Chocando y derramando bebidas, pegando voces, haciendo la ola celebrando cada cobra...

De repente sucede algo imprevisto: la diva rubia, la que en su día solíamos comparar con la infame Kelly Taylor de "Sensación de Vivir", se me queda mirando.
Le aguanto la mirada, ella porfía en el duelo, sonríe y se acerca... no sé si reir o llorar, "Kelly" junta los labios, pone morritos de besar, cierra los ojos (al menos uno) y se acerca a mi rostro.

No muevo un solo músculo en su dirección (nada de lo que se me pasa por la cabeza por lo que llevo observando en la última media hora es bueno), finalmente ella abre los ojos y me ve impasible negando con la cabeza.

Su primera reacción es abrir la boca sorprendida, a continuación (divina providencia) comienzan los primeros acordes de "MANOLITO"... Rafa y yo nos agarramos y dando saltos delante de la rubia coreamos el estribillo... Kelly se encoge de hombros y da media vuelta.
"Quiero estar a solas con mis amiiigosss", berreamos en su dirección.


La jefecilla/morena de rizos no puede estar sin ser el perejil de todas las salsas, se me acerca y pide algo así como disculpas en nombre de su amiga, que si está muy borracha, bla bla bla... le digo que no hay nada que perdonar pero que si se sienten tan mal podrían invitarnos a mi amigo y a mi a un cachi de cerveza, por las molestias...
Evidentemente no lo hace y regresa (estupefacta/indignada) con el resto de las Bananarama.

Rafa se descojona, "¡ha sido un momentazo!", exclama... "Tienes que salir más a menudo -le digo- aún tenemos que ajustar cuentas con aquellos que siempre nos ganaban al fútbol en el patio... y con aquella chica de la clase de al lado que se liaba con todo dios menos con nosotros... lo de hoy tan solo es el comienzo".

Durante el resto del concierto pillo otro par de veces a la rubia mirándome, se ve que sigue inquieta dando vueltas al incidente.
Después de los Toreros hay dos actuaciones más, en mitad de una de ellas se me acerca una mujer embarazada, en una mano lleva un cigarrillo y en la otra un cubata, me pregunta una chorrada y empieza a coquetear... los años noventa no son lo que eran.


martes, 24 de junio de 2014

OHIO - La mejor defensa

Primera hora de la tarde, caminando por la calle hacia el curro. He salido un pelín tarde de casa, mi paso es tan acelerado como animado mientras escucho en los cascos (a todo trapo) el último CD de Pharrell Williams.
Adelanto a dos chicas muy rubias de aspecto extranjero y cinco segundos después una de ellas echa a correr y me aborda por detrás tocándome el hombro.
"Perdón -dice con acento inconfundiblemente norteamericano- ¿puede decirme usted dónde está universidad por favor?"

"¿La universidad?", me extraña la pregunta porque la facultad más cercana no podría estar más alejada de este lugar.
"Sí, la universidad... -añade poco convencida de sus palabras en lo que su clon rubio/albino se aproxima- puedo leer ESO en su... ahí... -señala con el dedo mi carpeta- ...Universidad, ¿no?", ambas coreografían una sonrisa tan amplia como sospechosa. 
Ah, ya caigo... mi carpeta es una de las miles que cada año reparten en las facultades luciendo bien grande el nombre y emblema de la institución. No obstante no tienen pinta de ser Erasmus despistadas, algo no cuadra.
"You mean... my folder?", pregunto.
"Oooh, you speak english!!! Where are you from?", pregunta la primera rubia, ambas se miran sorprendidas y sonríen aún más.

Contesto que soy de aquí y ellas reiteran su (fingida o no) sorpresa... me felicitan por mi pronunciación, les pregunto qué universidad es la que buscan pero no saben qué decir, les da lo mismo... descubro en la solapa de una de sus chaquetas un pin dorado con un símbolo extraño, en otra una chapita con el nombre de JESUS en letras destacadas... ¿cómo no lo he visto antes? Su pregunta es tan solo una excusa para captar mi atención y a continuación soltarme su discurso evangélico.
La mejor defensa es un buen ataque, decido tomar la iniciativa.



Pregunto de dónde son, "Ohio", responden a coro... sigo curioseando para que me digan cómo es que de entre todas las ciudades del mundo han podido acabar en la mía. Dicen estar aquí "en una misión" y se señalan los símbolos de las solapas.
Antes de que profundicen en su incipiente sermón lo interrumpo, confieso no estar interesado en su mensaje y les deseo que pasen un buen día... pero la primera rubia no lo deja estar, cuando hago ademán de seguir mi camino me agarra del brazo, sugiere que yo podría estar interesado en hablar inglés con alguien nativo, que ellas podrían ser la gente adecuada...

Me suelto de su garra mormona, contesto que me hago una idea de cuál sería el tema de conversación en esas reuniones... pero ellas insisten en que no, que hablaremos de lo que yo quiera.

"Empecemos ahora entonces", doy un paso adelante. Les pregunto cuánto llevan en la ciudad (recién llegadas, apenas dos días), si tienen novio (se miran mosqueadas, contestan que por supuesto que no), me ofrezco para salir con ellas si quieren, propongo que vayamos a algún bar el próximo fin de semana, que las bebidas corren por mi cuenta, les digo que me gustan, que son un tipo de chica muy poco habitual por esta zona y me siento atraido por ellas... se miran confusas, esta vez no pueden fingir, su cara es un poema... "lo que no sé es cual de las dos me gusta más la verdad, pero eso lo averiguaremos la primera noche que quedemos si no os importa, tampoco me parecería mal que fuerais vosotras quienes eligiériais..."

Reculan, se acabó eso de agarrame del brazo, quieren decir algo pero no les salen las palabras... saco el móvil y les pido el número... la primera de las rubias comienza a disculparse e improvisa excusas para seguir su camino, mi primera reacción es la de divertirme atosigándolas un poco más, no dejarlas huir tan fácilmente, pero no puedo entretenerme más tiempo...
Acepto sus disculpas, ponen pies en polvorosa y cuando una de ellas se gira para comprobar que no las estoy siguiendo agito mi mano saludando y exclamando: "Good luck with your mission!!!"

-    -    -    -    -    -    -    -    -    -    -

En el mes siguiente me he cruzado con ellas dos veces por la calle. La primera cambiaron de acera nada más divisarme a lo lejos.
La segunda ocasión ha sido esta misma mañana.
Ambas caminaban sonrientes con su uniforme misionero de verano, sus sandalias, etc... Cuando la más mandona me descubrió dio un ligero codazo a su compañera y agachó la cabeza; la otra me aguantó la mirada hasta que me llevé el dedo pulgar de la mano izquierda a la boca y lo chupé con gesto lascivo.
Oh mercy!!!


viernes, 13 de junio de 2014

"Leer entre líneas"

Estoy distraido viendo el DVD de "Up in the air" que recientemente conseguí a través de la edición dominical de un periódico. Cuando acaba miro el móvil y descubro un inesperado sms de Catalina: "Stoy en tu ciudad hasta mañana, x la mañana stas operativo para tomar algo? No tengo wifi"
"Así es como suele empezar todo", pienso.
Lee entre líneas y acertarás.

No veo a Catalina desde una escapada madrileña en enero que tuvimos que pasar la noche juntos. Sí, follamos, pero había camas separadas y cada uno durmió en la suya... con eso está dicho todo.

¿Complicaciones? Sobre todo tres:
- tengo un compromiso laboral por la mañana y ando MUY pillado de tiempo.
- no sé si me apetece ver a Catalina.
- esta noche es el tercer partido de la final de la NBA entre Miami y San Antonio y pienso verlo en directo a las tres de la madrugada... mañana estaré poco despejado para ciertas cosas...

-   -   -   -   -   -   -   -   -   -   -

Llamo a Catalina a las once de la noche, si de casualidad anda por ahí y le apetece quedar ahora mejor que mejor, pero no me contesta... pruebo de nuevo a las once y media, silencio.


Me acuesto a las 0:00, el despertador suena a las 2:53. Me choco con las paredes por el pasillo camino del salón, suena el himno estadounidense, me preparo el primer colacao de la madrugada, enciendo el móvil y tengo otro sms: "acabo salir del cine. Magneto es diosss!!! jajaja. Ahora a dormir"
Entre canastas, rebotes y anuncios del Taco Bell estudio las opciones de mañana...

-   -   -   -   -   -   -   -   -   -   -

Me acuesto a las 6, me levanto a las 8:35, salto a la ducha y mientras preparo el desayuno adelanto mi compromiso laboral y quedo con Catalina a las 12:30.
Nada más verla recuerdo mi sensación durante la despedida madrileña, lo que entonces fue alivio ahora es zozobra.

Me pide que la acompañe a la estación de tren para sacar su billete de vuelta a casa, la operación nos retiene en una pesada cola hasta la una del mediodía... "aún no he desayunado, ¿vamos a tomar algo?", dice.
Pasamos delante de un bar al que fuimos una vez hace años cuando nos conocimos, yo no me acordaba de la anécdota pero ella sí: por lo visto ella tenía que pillar de madrugada un bus para su ciudad y gracias a que la acompañé a la estación (y hablé con el chófer) consiguió subir a bordo... si me hubieran preguntado a mí habría dicho que nos dijimos adios en la puerta de aquel bar pero mira de lo que acaba enterándose uno.

Pedimos su desayuno (para mi un café largo negro americano y un pincho de tortilla) a las 13:30.
Viene de pasar unos días de vacaciones en Cataluña y se lo ha pasado genial, me cuenta algunas anécdotas curiosas y yo le pongo al día con mis novedades... tengo demasiado sueño, todo sucede como a cámara lenta.

Miro el reloj, a las tres de la tarde tengo que ponerme de nuevo en marcha para currar, antes debería comer algo más consistente que ese pincho, se me está echando el tiempo encima. Me cuenta que el mes pasado ha fallecido un tío suyo, suspira y apretando el puño dice que "la vida hay que vivirla"... aprovecho lo apropiado de la línea para inclinarme y decirle que esta mañana estoy solo en casa, que si le apetece podríamos subir un rato y "vivir la vida" tomando allí la siguiente.
Acepta sin pestañear, incorporándose del taburete a toda velocidad. Leer entre líneas...

-   -   -   -   -   -   -   -   -   -   -

Entramos en mi casa, deja su mochila en el pasillo, me pide agua fría así que entramos en la cocina y nos servimos sendos vasos... está muy sofocada, me dice que tiene muchísimo calor y comento que hace la temperatura perfecta para quitarse la ropa.
Doy un paso al frente y ella me besa. Nunca me he podido acostumbrar a su manera de besar, saca la lengua a pasear fuera de la boca y te acribilla a lametazos... la empujo hacia el dormitorio y allí me pide que ponga música, saco un CD que a ella le gusta y nos desvestimos.



"No tenemos demasiado tiempo", digo curándome en salud pensando ya en la despedida antes de metérsela siquiera.
Estamos desnudos y naturalmente me excito, había olvidado sus extraños besos pero recuerdo perfectamente el mal sabor de su sexo así que esta vez ni hago intención de probarlo.

Ella grita bastante y el cabecero de la cama se golpea violéntamente contra la pared, estiro el brazo (sin salir de ella) hacia la mesita de noche para alcanzar el mando a distancia y subo el sonido de la música en la minicadena...
De repente caigo en que anoche mi último pensamiento antes de acostarme fue que tendría guasa si al día siguiente Catalina estuviera ahí mismo conmigo follando... pero no consigo evadirme del todo así que no tardo demasiado en correrme. Ella me recrimina haber terminado antes que ella, yo me incorporo y canto el estribillo del tercer corte del CD que retumba en mi cuarto.

Nos recostamos, miro el reloj de la mesita de noche y pienso que hay tiempo para echar otro... pero pasan los minutos y la puta naturaleza a veces es demasiado sabia. Mi mente y mi polla se alinean en un perfecto eclipse poniéndose de acuerdo en dar la fiesta por terminada. Hagámoslo oficial: Catalina no me gusta.

Diez minutos después estamos vestidos y salimos de casa. Yo me piro al supermercado a comprar una baguette y ella va al encuentro de su prima para comer juntas antes de pillar el tren a casa.
Me dice adiós risueña.
Son las 14:40 y apenas tengo tiempo antes de regresar al curro, pero nunca me ha importado comer rápido de bocadillo... si es por una buena causa.

-   -   -   -   -   -   -   -   -   -   -

Al mediodía siguiente recibo un inquietante mensaje de Catalina: "Somos lo suficientemente maduros y sensatos como para mentirnos a estas alturas, verdad? Solo quería saber si serías capaz de hacerme alguna putada?No pregunto con segundas, tranquilo, tiene una explicación"

Contesto que no, que no le haría ninguna putada pero me gustaría saber a qué se refiere exactamente. Su relato no tiene desperdicio.
"Es que parece que la gente está perdiendo los papeles con los móviles y cámaras, webcams...y al ir a tu casa me agobié un poco, no deja de ser tu espacio y tú lo controlas"
Contesto que lamento que se sintiera intranquila, que imagino que habrá tenido una mala experiencia al respecto recientemente... y me contesta que sí, que algo le ha pasado pero que por suerte la cosa no llegó a mayores, aunque le hizo mucho daño.

"Nos conocemos desde hace tiempo y creo que hay confianza, ¿no?", añade.
"¿Entonces no se trataba de ninguna proposición para que en caso de vernos de nuevo grabar un vídeo casero?", contesto procurando quitar hierro a la conversación, carita sonriente al final de la frase.
"No, no, ni de broma!!!", concluye.

Lo que son las cosas, yo pensaba que estaba dando vueltas a la brevedad de nuestro revolcón y su miedo (infundado) era que la pudiera haber grabado en la intimidad.
Leer entre líneas es lo que tiene.


domingo, 1 de junio de 2014

NOSTALGIA... MAL ENTENDIDA

Hace poco se ha cumplido un año de uno de los sucesos más locos e irreverentes narrados en este blog, el de cierta mañana de mayo en la que quedé con una chica para tomar café y (resumiendo) la cosa se lió de tal manera que mi bragueta (de repente) cedió y su cabeza acabó bajo la mesa del bar, etc... el incidente al completo puede leerse pinchando AQUÍ.

El caso es que la semana anterior al "aniversario" pillé un autobús que pasaba justo delante de la puerta de ese bar. Según se acercaba a la esquina del local me vino a la memoria el jugoso episodio y sonreí: "no estuvo nada mal aquello -pensé- vale que la chica no me gustaba demasiado pero... no estaría nada mal hacer un revival de aquello. Cuando llegue a casa la escribiré un mensaje para ver qué tal está (hace meses que no sé nada de ella) y si suena la flauta quizás se le haya pasado el cabreo por mi última espantada... a lo mejor conseguimos quedar otra loca mañana..."


Fue pensar aquello y detenerse el bus en el semáforo frente al bar. Aún sonriendo observé la puerta y de repente lo vi. La chica en quien estaba pensando salía sujetando un café, con paso lento y mucho cuidado, con miedo a derramarlo... a su lado iba un tipo con otra taza imitando la delicada maniobra. Se sentaron en la terraza y encendieron sendos cigarrillos.

Cancelé la misión del mensaje. No por verla con otro chico (eso me trae sin cuidado) sino porque nada más verla recordé las razones por las que me alejé de ella.

La nostalgia es sumamente traicionera. Pasan los meses y uno a veces solo recuerda las partes dulces olvidando el regusto amargo.
Por suerte volver a verla a través del cristal del bus me ahorró el trance de tener que hacer ese incómodo descubrimiento en persona, cuando ya fuera demasiado tarde...
Eso sí, cuando arrancó el bus no pude evitar seguir sonriendo: "tomando el café en la terraza en plena calle... a ese chico seguro que no se la chupa"

-   -   -   -   -   -   -   -   -   -   -  

Han pasado ya más de tres años desde la última vez que vi a la salvaje, tatuada y morbosa  protagonista de otra célebre entrada de este blog. "Tu cabeza por debajo de mi cintura ni de coña, ¿vale?" -Confesiones en la Cama (2ª Parte)"

Si dijera que la he echado de menos en este tiempo mentiría, pero debo confesar que hace un par de semanas me vinieron a la memoria ciertos detalles de nuestra historia y no pude evitar excitarme.
Pensé en escribirle, pero lo último que supe de ella es que tenía pensado emigrar a su Andalucía natal... a pesar de la excitación finalmente no escribí, se impuso la pereza.
Su cuerpo desnudo, su habilidad en la cama, su lenguaje obsceno, sus tatuajes y piercings estratégicamente ubicados... en ningún momento me vino a la mente lo problemática que era aquella chica. Picha dura no cree en Dios. Dios bendiga la pereza.


Lo gracioso es que la semana pasada fui a un concierto de rock con un par de amigos y una de las veces que fui a la barra para pedir un cachi de cerveza la vi en el fondo del recinto. Abrazada a un chico de aspecto patibulario, acaramelados.
Creo que me vió, pero se hizo la loca.

Nuevamente fue una suerte verla.
La nostalgia es sumamente traicionera. Pasan los años y uno a veces solo recuerda las partes dulces olvidando el regusto amargo.
Eso sí, de vuelta al lugar donde estaban mis amigos no pude evitar preguntarme si en estos tres años y medio ella habrá pasado por lo mismo, si alguna vez se habrá excitado pensando en mi...