martes, 11 de octubre de 2011

Violencia del Género Bobo

No quería irme a casa (era sábado y apenas medianoche) así que llamé a mi amigo Álvaro para ver dónde se encontraba.
Me dijo que acababa de cenar con la panda de amigos de su novia (todos ellos bastante muermos, según comentó) y estaban en un bar camino del centro...
...antes de decidir pasarme un rato a verlo ya me estaba rogando que lo hiciera. La suerte estaba echada.

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Álvaro no mentía, aquella gente con la que le habían juntado era muy poco animada, sin embargo al fondo de la barra vi una chica pelirroja que me llamó la atención al instante.
Hablaba con otro chico del grupo y por su gesto parecía estar aburriéndose soberanamente.

La novia de Álvaro echó mano de su cámara y animó a todos los presentes a posar para una foto grupal, me pidieron que la sacara y mientras instaba a la pandilla a arrimarse (ante el estrecho objetivo) observé como en una esquina el chico "pesado" intentaba colocar su brazo alrededor de la pelirroja... ella se revolvió, se desmarcó hábilmente y se puso en el extremo contrario dando un palmo de narices al muchacho.


Tras tirar la foto y devolver la cámara a su dueña me acerqué a la pelirroja.
Saludé (creo que diciéndole que me había fijado en que había sido la única que no gritó "¡patata!") pero ella no me prestaba atención, buscaba algo con la mirada... "perdona" -me dijo, indiferente- "ahora vuelvo ¿vale?"

Fue por un taburete y lo acercó hasta donde estábamos el resto del grupo, se sentó (resoplando) y ni me miró... tenía pinta de que ni me había escuchado o no tenía especial interés en conversar conmigo.
Insistí. Me acerqué nuevamente y le dije, sonriendo: "Vaya... tú, antes muerta que sin silla..."
Levantó la vista, me observó, sonrió... y dijo: "guardame el sitio, un segundo".
Entonces se levantó, fue por otro taburete, lo acercó poniéndolo junto al suyo y me invitó a tomar asiento.
"Esto marcha", pensé.

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La siguiente media hora la pasamos en animada charla y en un par de ocasiones me fijé (disimuladamente) en el chico que minutos antes había sufrido el "desaire" de la pelirroja... nos observaba desde la esquina contraria de la barra con cara de pocos amigos, sin perder detalle de mi acercamiento, al acecho...

El caso es que apenas tuve tiempo de nada, cuando nuestra conversación llegaba a su punto más amable y relajado la pandilla decidió levantar el campamento y dirigirse a un sitio (creo que la casa de nosequién) donde no estaba previsto que alguien como yo (ajeno al grupo) fuera... cuando Álvaro me comentó la situación acepté mi retirada con deportividad, pero lo realmente esperpéntico aconteció poco después, mientras me despedía de la pelirroja.

De repente se acercó a nuestro rincón el muchacho desdeñado, sin disimular su encabronamiento (ni sus evidentes síntomas de embriaguez), interrumpió nuestra conversación diciendo a la chica algo así como "que ya le valía la bobada... que iban a llegar tarde y estaban casi todos fuera muertos de frío esperando por ella... que tenían que irse YA"


Creo que la pelirroja me leyó la mente, porque justo cuando iba a decir al fulano que si tanta prisa tenía ahí estaba la puerta, etc... ella me agarró del brazo y me miró con un gesto de "haya paz"... y dijo al pesado que ya salía...
...él me miró desafiante y entonces (no lo pude evitar) delante de sus narices, a modo de despedida, pedí a la chica el teléfono.

Ella me dio su número sonriente, recreándose en la operación con deliciosa parsimonia... mientras tanto, el perro rabioso echaba espuma por la boca.

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Salieron por la puerta y antes de irme a casa pregunté a Álvaro qué era lo que pasaba entre esos dos... según me dijo, en la anterior cena que tuvieron el mes previo, a última hora de la noche se acabaron enrollando; hoy él quería repetir pero ella (bastante arrepentida de lo sucedido) no parecía estar por la labor...

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La semana siguiente llamé a la pelirroja, quedé con ella y nos liamos. Nos vimos dos o tres veces más a lo largo del mes, siempre de manera tan discreta como despreocupada.

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Cuando llegó la siguiente cena de su grupo de amigos fue ella quien me envió un sms a medianoche proponiendo que me acercara al bar donde estaban tomando la copita.
Cuando llegué al sitio me sorprendió bastante la decoración del bar (un montón de cosas repartidas en cada rincón: una silla de barbero, un saco de boxeo, una máquina de coser... colgadas del techo: maquetas de aviones, globos, un astronauta... o en las paredes: carteles de cine, posters de cómics, discos de vinilo...)... pero los realmente sorprendidos de mi aparición fueron los miembros de aquella sosa pandilla de amigos, sobre todo al ver que no me sentaba con Álvaro sino al lado de la pelirroja.


El iracundo fulano de la otra vez también estaba presente, me clavó su mirada (asesina) y para tener la fiesta en paz decidí no dar muestra alguna de familiaridad o intimidad con su pelirrojo objeto del deseo.

A la media hora ella me dijo que estaba muy cansada, que se piraba a casa... me ofrecí a acompañarla hasta el coche y ella aceptó.
Al levantarnos (juntos) y anunciar nuestra marcha observé cómo la mayoría se quedó boquiabierta, sin embargo el careto que jamás olvidaré fue el del pelele celoso... ojos inyectados en sangre, mordiéndose el labio inferior... ligera columna de humo amarillento alrededor de su cabeza...

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La acompañé cuatro calles abajo, nos dimos unos cuantos besos junto a su coche, nos despedimos y regresé al bar de antes donde me esperaban Álvaro y otro amigo descarriado que se dirigía para allá.

Ni por asomo pude imaginar el panorama que me esperaba en aquel local...
Entré por la puerta y el grupo se había dividido en dos:
- aquellos (probablemente curados de espanto) que continuaban de distendida tertulia ajenos al show...
- y quienes, perplejos, observaban al colérico fantoche (mi "amigo", el aprendiz de Otelo) liarse a puñetazos y patadas contra el saco que colgaba en una de las esquinas del local... apartado del resto, descargando su rabia.


Se percató de mi presencia y siguió con la mirada mi caminar por la sala (esta escena la recuerdo como a cámara lenta) hacia la mesa de mi amigo... no dijo nada, simplemente se volvió al saco y le propinó una patada lateral tan descontrolada que casi acaba de rebote con el trasero en el suelo.

Me senté al lado de Álvaro y encendí un cigarrillo.
"La que has liado...", me dijo, mientras nuestro querido Tyson se dejaba los nudillos en un par de directos al bajo vientre del saco.

Señalé la escena con la punta del cigarrillo... "Mejor al saco que a mí", respondí.


25 comentarios:

Princesa dijo...

Algunos tienen muy mal perder y tu te la juegas mucho jajaja. Besos

fiona dijo...

El tipo ése es un pringao, que te hayas liado hace un mes con la pelirroja no te da derecho a ponerte como una furia porque pase de tu jeta en la siguiente cena...si se va con otro, asúmelo y no te humilles más...

La gente no sale de casa sin móvil ni muerto, pero la dignidad...no veas lo que se les olvida.

1besico!

Arwen dijo...

tipica actitud del tipico ser que siempre se sale con la suya...le ha venido bien...

Mr. Rific dijo...

PRINCESA: Físicamente aquel chico no era ningún coloso, la verdad es que de entrada no inspiraba nada de temor... si te soy sincero no le tuve miedo ni cuando se puso en plan "Teenage Mutant Ninja Turtle" :D

FIONA: Mi amigo me dijo que "el fenómeno" después de liarse con la pelirroja estuvo vacilando bastante de ello y que de cara a la 2ª cena (la del día que les conocí) él ya había vendido entre los miembros del grupo la piel de "la osa" antes de cazarla.
¿Pobrecito verdad? :P

ARWEN: Exacto, aquello fue una rabieta en toda regla... castigado sin postre y a patalear se ha dicho.
Pobre saco... ;)

fiona dijo...

Animalico sí...jajaj ;)

chatnoir dijo...

Tú como Atila, por donde pasas no crece la hierba...! :D

Besos

Sophía dijo...

Me encanta la pelirroja jajaaja
Al pagafantas le va de lujo, no?¿ uuuuun besazo.

P.D. revisa tu correo ;)

Mr. Rific dijo...

FIONA: ¿Existirá sociedad protectora de semejantes especímenes? Desde luego el bichito estaba sin domesticar... :)

CHATNOIR: No lo hago a propósito, de todos modos a las malas hierbas conviene arrancarlas de cuajo! ;)

SOPHIA: A mi tb me hizo tilín en su día.
¡Bienvenida al blog! Espero aceptes la tradicional Fanta de recibimiento... ¡aprovecha que aún hace calorcito para echarle unos cuantos hielos!
(Ok, echaré un vistazo al mail)

Cesare dijo...

Aquí no puedo opinar tan fácilmente, me es difícil juzgar al 'pringao'. Por una parte (la racional) estoy contigo: la pelirroja no es propiedad de nadie, y mucho menos de ese tío, del que pasaba y que ya estaba siendo un pesado. Por otra parte, yo he estado en el papel de ese tío, exactamente, y lo pasé fatal. O sea que la razón te la doy a ti, pero a su vez empatizo un poco con él, qué le voy a hacer. Él estaba enchochao y sencillamente no aguantaba que cualquier ''nuevo'' intentara ligársela y lo consiguiera. No, no tenía ninguna razón, pero a veces sentimos y actuamos sin razón, somos humanos.

Yo no tenía un saco de boxeo, asi que casi me rompo la mano al hostiármela una vez contra la pared. Y lancé por los aires una papelera de una patada. La adolescencia... que es muy mala XD

Cesare dijo...

No había leído tu respuesta a Fiona. No, entonces ya no empatizo tanto con el figura, ya me parece un cretino rematado. Le tomé por un respetuoso y atontado enamorado. En cualquier caso... una cosa es perder la dignidad uno mismo - yo la he perdido infinidad de veces por una misma chica - y otra afectar al resto, que no tiene la culpa. Yo nunca hubiese descargado contra nadie por esas cosas.

Mr. Rific dijo...

CESARE 01: Todos hemos encajado alguna vez mal este tipo de derrotas. Yo siempre evité hacerlo en público y que yo recuerde jamás me ha dado por golpear o romper nada.
Pero eso fue al principio de los tiempos... hace ya muchos años que si me dicen "No", prácticamente no me afecta... ¡a otra cosa mariposa! :D

CESARE 02: Empatizar con el derrotado es algo comprensible (incluso lógico) sin embargo su comportamiento (el de un perfecto cretino) hace que recuerde esta historia sin el más mínimo arrepentimiento por lo que hice... y pena por él, ninguna.

Bubo dijo...

En ese tipo de grupitos si eres el elemento discordante puede ser muy divertido y más con el puntito de la rubia. (Habrá que ver como han puesto a tu amigo Alfredo por llevarte.)

Mr. Rific dijo...

BUBO: En esos grupos cerrados cuando entras en escena de nuevas te sientes como el forastero recién llegado al poblado de cualquier peli del oeste... observado con recelo y siempre sospechoso.
Y en caso de conflicto defenderán o apoyarán siempre al miembro de su comunidad (por muy tonto que éste sea)
Así se explica que el Clint Eastwood de turno vague sin rumbo de pueblo en pueblo, sin echar raíces... :P

marieta dijo...

¡Qué pocos recursos!
Yo, el despechado, te hubiera metido mano a ti para darle en los morros a la pelirroja y si te hubieras negado, entonces tiraría del plan B, es decir, follarme a la primera que pasara....
Pero esos planes B te los da la edad cuando ya no tienes el cuerpo ni para planes C.
Besos, campeón!!!

Mr. Rific dijo...

MARIETA: El despechado creo que había visto demasiadas pelis de Charles Bronson y Steven Seagal... y con esas habilidades sociales de las que hacía gala no sé yo si el plan ese de follarse a la primera que pasara iba a dar resultado.
Para cierta gente no hay letras suficientes en el abecedario para ofrecer alternativas acertadas ;)

Eliza Day dijo...

No sé ni cómo he llegado a este blog, el caso es que me consuela que haya gente por aquí compartiendo experiencias triviales y amenas en lugar de cargarnos con los temas de siempre y textos fusilados de otros lugares de la red o cosas demasiado profundas que no entiendo (y el autor tampoco).
Me gusta tu blog, así que voy a seguirte y empezaré a inmiscuirme en tus andanzas.
En fin, tíos como el que describes hay muchos, es una pena que la única manera en la que saben sentirse hombres es cuando tienen la polla en la mano. Un hombre de verdad acepta su derrota y no se pone como una fiera defendiendo un territorio que no es suyo, en verdad la imagen que da, es la misma que la que daría un caniche francés ladrando a un Rottweiller.

Mr. Rific dijo...

ELIZA DAY: Gracias por tu amable comentario y sea cual fuere la ruta que seguiste hasta aquí sé bienvenida al "Blogafantas".
Hay mucha gente a la que desde bien pequeñitos (sobre todo en las nuevas generaciones) nunca se les ha dicho "NO", ni se les ha puesto freno... y las consecuencias de sus rabietas normalmente son tan destructivas (lamentablemente no siempre hay un saco de boxeo a mano) como ridículas.

Te ruego aceptes al tradicional Fanta de recibimiento, espero que el blog no te decepcione demasiado en lo sucesivo :D

Olivier dijo...

Hostia,Riffic tu siempre haciendo amigos...
Apuntate un 10 como profesor de cursos tipo: "Como dejar de ser un gilipollas en dos sesiones... o tres" (al colega le falto una para dejar de hacer el ridiculo)...
;-)

Mr. Rific dijo...

OLIVIER: Pues me interesaría ir a ese curso eh, pero de alumno, que conste :P
Hay mucha gente a la que si rascas un poquito, aflora su lado más ridículo... otros (como el violento protagonista de esta historia) no necesitan ayuda alguna!!!

Oceanchild Julia dijo...

Joder... el chico ese tiene una pinta psicopata asesino que da miedo... pobre pelirroja! Lo que habia tenido que aguantar antes de que la rescataras xD

Mr. Rific dijo...

OCEANCHILD JULIA: Lo más curioso es que (aunque parezca lo contrario) en aquella ocasión fue ella quien me rescató a mí... a ella simplemente le incordiaba ese molesto moscón, yo en cambio por aquel entonces atravesaba una de las sequías sexuales más largas que recuerdo :P

neko dijo...

Y sigue sorprendiéndome que no acabes con hostias ningún día, desde luego hay dos cosas claras: que tienes suerte y que hay mucha estupidez suelta por el mundo.

Me ha pasado como a cesare. Se puede comprender en cierta manera la manera de actuar del tio ese, pero el hecho de que las anteriores veces fuera fardando de algo así ya echa por tierra cualquier tipo de lástima que se pueda sentir por semejante gilipollas.

Mr. Rific dijo...

NEKO: La verdad es que sí he tenido bastante suerte a veces (toco madera para que dure), pero la mayor de las suertes no reside en salir indemne de estas situaciones... sino en no cruzarte jamás con tipos como ese.
¡Por desgracia esto último es difícil de lograr!

Princesa Negra dijo...

Pobre chico, si supiera lo que te duran los ligues, igual no da el espectáculo.

Mr. Rific dijo...

PRINCESA NEGRA: O quizás justo lo contrario, de saber lo que me iba a durar le podría haber jodido más todavía mi intromisión... :P